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Secretaría de Cultura no había prescrito medidas de protección para la iglesia San Esteban

María Luz Nóchez / Fotos: José Carlos Reyes
El Faro / Publicado el 10 de Enero de 2013
La iglesia San Esteban se sumó el lunes a la lista de bienes con valor histórico o artístico dañados o destruidos por una omisión de las autoridades obligadas a garantizar su protección. La Secretaría de Cultura prevé que para mediados de este año el centro histórico de San Salvador contará, finalmente, con medidas generales de protección.

La iglesia de estilo neoclásico de madera machihembrada fue reconstruida después de que el terremoto de 1873 la redujera a escombros. Desde entonces solo en 1999 se había restaurado una de las torres. Esta imagen es de agosto de 2011.

La iglesia de estilo neoclásico de madera machihembrada fue reconstruida después de que el terremoto de 1873 la redujera a escombros. Desde entonces solo en 1999 se había restaurado una de las torres. Esta imagen es de agosto de 2011.

Desde que la Asamblea Legislativa declarara en 2008 el centro histórico de San Salvador como patrimonio cultural, ni el extinto Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) ni la Secretaría de Cultura emitieron medidas de protección para los bienes inmuebles importantes erigidos en la zona. Esta omisión ya le había valido a finales de 2011 la destrucción del mural de la fachada a la Catedral Metropolitana, y la tarde de este lunes, 7 de enero, un incendio consumió la desatendida estructura de la iglesia San Esteban.

El templo, que por años fue un símbolo desde el que partía cada viernes santo el vía crucis, yace ahora convertido en un puñado de escombros ennegrecidos por el fuego. Los únicos vestigios que dan fe de su infraestructura son la parte posterior al altar mayor y los baños, que no sufrieron daños y que no están construidos con madera.

El Cuerpo de Bomberos confirmó a El Faro la tarde de este miércoles que el resultado de la investigación realizada por sus inspectores concluyó que el origen del incendio había sido una falla eléctrica. "Fue un cortocircuito que se generó en la parte posterior del altar mayor, al costado oriente del templo", declaró Marlon Sánchez, vocero de la institución. 

Gustavo Milán, director nacional de Patrimonio Cultural, admite que no existían proyectos vigentes enfocados en la prevención y restauración de la iglesia San Esteban. Desde el terremoto de 1986 se había restringido el acceso a los feligreses al edificio y se habían suspendido las misas.

Aunque el director omite los motivos que pudieron frenar las acciones desde las gestiones anteriores, argumenta que desde octubre del año pasado iniciaron el proceso para emitir medidas generales para todo el centro histórico, y que estiman completarlo en julio de este año. Milán asumió el cargo a finales de febrero de 2012, después de la renuncia de Ramón Rivas. "Como Secultura lo que hacemos es emitir nuestras recomendaciones técnicas. Hay una responsabilidad importante de los propietarios de los inmuebles como de los beneficiarios", dice. Esas generalidades incluyen poner al día el inventario de inmuebles, que no se actualiza, según el director de patrimonio, desde 1998, y el reconocimiento de las áreas en el centro de la ciudad que tienen distinto tipo de homogeneidad en cuanto a la presencia de patrimonio arquitectónico. 

El nombramiento del centro histórico como patrimonio cultural conlleva la obligación de definir medidas de protección particulares para cada inmueble. El artículo 63 de la Constitución designa al Estado como el guardián principal de “el tesoro cultural salvadoreño”, constituido por la riqueza artística, histórica y arqueológica del país, y lo convierte en sujeto de leyes especiales para su conservación.

Con el afán de mantener activa la tradición, los miembros de la directiva del Barrio San Esteban solicitarían en la próxima asamblea general al párroco encargado, Vinicio Orizábal, que se mantuviera el espacio de la iglesia como punto de partida del vía crucis del viernes santo.

Con el afán de mantener activa la tradición, los miembros de la directiva del Barrio San Esteban solicitarían en la próxima asamblea general al párroco encargado, Vinicio Orizábal, que se mantuviera el espacio de la iglesia como punto de partida del vía crucis del viernes santo.

Además, la Ley Especial de Protección al Patrimonio Cultural, en su artículo 30, referido a las medidas de protección, manda: “Cuando un bien cultural esté en peligro inminente de sufrir un daño o de ser destruido, el Ministerio adoptará las medidas de protección que estime necesarias”.  En el artículo 31 agrega que, en caso de que el bien requiera medidas permanentes de protección, “se emitirá un acuerdo en virtud del cual se declarará bien cultural el mueble o inmueble del que se trate”. En 1993, cuando fue aprobada la ley, Concultura era una dependencia descentralizada del Ministerio de Educación. En 2009, cuando el Consejo fue elevado a Secretaría de Cultura, la nueva institución adscrita a la Presidencia absorbió todas las responsabilidades que antes recaían en el Ministerio. Por lo tanto, cuando el artículo 30 habla del Ministerio, a raíz de la nueva institución se entiende que habla de la Secultura.

Y la Secultura, según Milán, está trabajando en prescribir medidas para los bienes del centro histórico, pero estas llegarán demasiado tarde para la iglesia San Esteban, tal como sucedió también en diciembre de 2011 con el mural de Fernando Llort en la fachada de catedral.

El templo, ubicado en la 6a. calle oriente del centro histórico, era el icono del barrio San Esteban, y su estructura estaba compuesta de madera machihembrada y lámina troquelada importada desde Cataluña. El terremoto de 1873 derrumbó por completo la primera infraestructura de esta iglesia y fue hasta 1880 que la comunidad catalana residente en la capital decidió unir esfuerzos para tener un espacio donde desarrollar sus actividades religiosas, en honor a santos y santas del catolicismo. Para el arquitecto y restaurador Joaquín Aguilar, el santuario era “parte de los mojones de la ciudad”, ya que al igual que el Palacio Nacional y otros templos son símbolos que le dan carácter a la ciudad.

Con el terremoto que asoló San Salvador en 1986, la torre sur de la estructura se derrumbó y Concultura destinó 100 mil colones para la restauración que entre 1999 y 2000 se hizo de la otra torre, que solo tenía 45 centímetros de desplome. Aguilar participó en la rehabilitación y explica que se reemplazó la madera dañada por madera de conacaste y que se realizaron los planos de la iglesia para hacer el levantamiento de la iglesia, pero no se destinaron fondos ni seguimiento al proyecto incluso después de los terremotos de 2001.

A pesar de que San Esteban estaba inhabilitada para el público, los miembros de la directiva comunal del barrio San Esteban, que se han encargado en los último años de pagar los servicios y desarrollar actividades de recaudación de fondos para la restauración, sí tenían acceso al interior de la iglesia. En 2005 se dispuso una galera en un costado de la iglesia para celebrar misas, y el templo deteriorado funcionaba para guardar los ornamentos litúrgicos, el misal y extraer la conexión de energía eléctrica.

Tanto la ley como el Reglamento de la Ley Especial de Protección al Patrimonio otorgan a la Dirección de Patrimonio la responsabilidad de emitir las medidas de protección necesarias para aquellos bienes inmuebles que estén en peligro, que posteriormente serán notificadas al propietario, en este caso el arzobispado de San Salvador. Atribuyen, además, una corresponsabilidad con el municipio, que se deberá convertir en garante de la conservación de los bienes culturales de su circunscripción. Aunque ambos documentos no precisan las medidas específicas a implementar, sí establecen la potestad discrecional del funcionario para emitir las recomendaciones según el caso de cada inmueble.

Un exdirector de Patrimonio Cultural, Héctor Sermeño, fue condenado en julio de 2011 por no haber cumplido con su obligación de garantizar la protección del sitio arqueológico El Cambio, que terminó destruido por una empresa constructora. Sermeño, lejos de dictar medidas de protección, otorgó permisos para las obras de lotificación del lugar. 

Un niño Dios despedazado, un misal romano y documentos de la arquidiócesis de San Salvador forman parte de los restos de objetos rescatados de las cenizas de la iglesia del barrio San Esteban.

Un niño Dios despedazado, un misal romano y documentos de la arquidiócesis de San Salvador forman parte de los restos de objetos rescatados de las cenizas de la iglesia del barrio San Esteban.

 


Ubicación de dónde estaba la iglesia San Esteban. 


Ver Iglesia San Esteban, Barrio San Esteban, San Salvador. en un mapa ampliado
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