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Zepeda y Vargas, generales de La Tandona y precandidatos a diputados por Arena

De 145 aspirantes que se inscribieron en el proceso interno de Arena para ser diputados, ya solo quedan 93, entre los cuales hay dos militares retirados, integrantes de la cúpula militar en tiempos de guerra y que pertenecieron a la generación de oficiales conocida como La Tandona que ha sido cuestionada por sus abusos cometidos durante en el conflicto. Los generales Mauricio Vargas y Orlando Zepeda han sido señalados en Estados Unidos, el primero; y en España, el segundo, como violadores de derechos humanos, y ahora compiten en un proceso llamado a remozar la clase política. 

 
 

Juan Orlando Zepeda y Mauricio Ernesto Vargas, dos integrantes de la más grande y cuestionada generación de oficiales del Ejército salvadoreño conocida como La Tandona, de 1966, están compitiendo internamente en Arena para obtener candidaturas a diputados que este partido político va a presentar a la ciudadanía para las elecciones de marzo de 2015.

Zepeda y Vargas, dos veteranos de la guerra civil salvadoreña y que tuvieron al menos tres décadas de vida activa en el Ejército, se inscribieron en el proceso de elección de candidatos que Arena intenta vender como un esfuerzo pionero para renovar la política de El Salvador. Ambos buscan una curul por San Salvador porque según sus palabras la presente administración del FMLN que combatieron con armas entre 1980 y 1992 los obliga a no quedarse de brazos cruzados.

Tanto Zepeda como Vargas pasaron ya los primeros filtros en Arena. Un equipo de evaluación que está estudiando los perfiles de todos los candidatos a diputados y alcaldes determinó que ambos generales pueden seguir en la justa interna que el 24 de agosto próximo culminará con la selección final de los 84 cargos a diputados (más sus respectivos suplentes), entre ellos los 24 de San Salvador. Ese día, los militantes de cada partido votarán de manera secreta por los precandidatos de su preferencia. "Más de 150 nuevos salvadoreños en política se inscribieron para ser evaluados y optar a una precandidatura para diputados nacionales, confirmando que Arena es el pionero en la renovación política de El Salvador", dijo Jorge Velado, presidente de Arena. 

Los generales Zepeda y Vargas no son desconocidos para la historia salvadoreña. En 1966 se graduaron junto a otros 45 oficiales que en su conjunto fueron llamados La Tandona, por la excepcional cantidad de graduandos de esa tanda, que era como se le llamaba a cada generación. La Tandona ha sido señalada por la Comisión de la Verdad de 1993, por la Comisión ad hoc para investigar la Fuerza Armada de 1992, la comisión Moakley para investigar el asesinato de los jesuitas de 1990 e informes desclasificados de Estados Unidos como una de las generaciones cuyos integrantes cometieron las mayores violaciones a derechos humanos en la historia de las fuerzas armadas.

Zepeda era el viceministro de Defensa del gobierno de Alfredo Cristiani cuando en noviembre de 1989, en la Universidad Centroamericana (Uca), fueron asesinados seis sacerdotes jesuitas que habían sido señalados públicamente por Zepeda de estar aliados a la guerrilla del FMLN, contra la que el gobierno libraba una guerra desde 1980. Zepeda fue acusado judicialmente en España como uno de los oficiales que planificó la masacre de los jesuitas y que en los meses y años subsiguientes intentó obstaculizar las investigaciones que intentaban dar con los responsables del crimen. Por este caso, un juez español emitió en mayo de 2011 una orden de captura contra Zepeda y otros 13 militares salvadoreños que según las investigaciones tuvieron participación en la masacre.

Vargas no fue señalado en el caso jesuitas pero en un proceso contra otro miembro de La Tandona, el viceministro de Seguridad Pública Inocente Orlando Montano, en Estados Unidos, ha sido señalado por la Fiscalía de ese país como una autoridad militar que abusó los derechos humanos de población civil. Vargas fue comandante del Destacamento Militar en Morazán, y según el informe de una experta Terry Karl, que fue retomado por la Fiscalía de EUA, él permitió que sus tropas cometieran abusos contra campesinos de Cacaopera en 1986 durante una operación de tierra arrazada, que era como se le llamaba a la modalidad militar de devastar todo lo que apareciera en el camino. 

La masacre de los jesuitas de 1989 se investiga en España desde 2009 pero en octubre próximo la Audiencia Nacional de ese país determinará si el caso se archiva debido a una reciente reforma judicial aprobada en ese país que impide que la Audiencia siga investigando hechos de terrorismo o crímenes de lesa humanidad o genocidio ocurridos en otro país que no sea España. Zepeda y otros 12 militares salvadoreños fueron acusados por el juez Eloy Velasco en mayo de 2011 por los delitos de asesinato, terrorismo y crímenes de lesa humanidad.

Ya dos exministros de Defensa salvadoreños, José Guillermo García (1979 – 1983) y Carlos Vides Casanova (1983 – 1989) tienen orden de deportación desde Estados Unidos por violaciones a derechos humanos cometidas en El Salvador durante la guerra. Los casos están en apelación, no terminan de concluirse, pero coinciden con una oleada de decisiones que la Corte Suprema y la Fiscalía, en El Salvador, han tomado para desmontar la Ley de Amnistía de 1993 que sirvió para tapar todos los crímenes de abusos de derechos humanos cometidos tanto por el Ejército como por la guerrilla durante el conflicto armado.

Vargas y Zepeda sostienen que no les interesa el fuero que otorga la Constitución a todo el que llega a ser diputado.

“Todavía hay algo que aportarle a este país para las futuras generaciones”, dice el general Vargas, cuando se le aborda dentro del salón Roberto d'Aubuisson, en la sede central de Arena. El partido convocó el viernes a todos los aspirantes a diputados que competirán en las internas el próximo 24 de agosto. “Definitivamente no estoy buscando este cargo por la inmunidad parlamentaria. No tengo por qué, y además, ese círculo ya se cerró, ahorita estoy abriendo otro círculo”, dice Vargas.

Zepeda sostiene que por su formación militar no puede quedarse de brazos cruzados en este momento en el que el país, según sus palabras, se está hundiendo. “Me identifico más con Arena pero no descarto otros partidos de tendencia democrática, liberalista, como el PCN o el Pes”, dice Zepeda; y en cuanto al beneficio del fuero parlamentario: “Yo no busco eso porque el caso de la extradición usted sabe que está cerrado y España ya sacó un decreto para que la Audiencia no pueda ejercer la jurisdicción internacional. Además, el juicio no tiene razón de ser”, agrega Zepeda.

A Zepeda se le recordó que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó en diciembre de 2012 que la Ley de Amnistía de 1993 se desmontara en el país con el objetivo de que las graves violaciones a derechos humanos ocurridas durante la guerra pudieran investigarse nuevamente. “Yo no tengo temor a que se desmonte (la ley de Aministía) pero si se desmonta lo que ha permitido que haya reconciliación, aunque sea de manera endeble, aquí volveríamos al pasado, y espero que eso no se dé, porque el más afectado podría ser el mismo FMLN”, señaló.

Un tercer militar, exministro de Defensa y excompañero de armas de Zepeda y Vargas, Carlos Humberto Corado, fue apartado del proceso en la primera evaluación.

Puja de baja intensidad

De 145 aspirantes a diputados de Arena que se inscribieron en mayo, ya solo quedan 93, que son los que se irán a una votación interna el próximo 24 de agosto. “Los motivos por los cuales se desechó a los que ya no continúan son de carácter interno, no los podemos divulgar, pero en general, no cumplían con el perfil requerido”, explicó Juan José Guerrero, director de asuntos electorales y jurídicos de Arena y coordinador de la Comisión Electoral Nacional (CEN).

De las 84 plazas de candidatos a diputados, ya 31 están ocupadas por los actuales diputados que recibieron el aval para la reelección, con lo cual quedan 53 espacios libres para esos 93 aspirantes. Al final del proceso, 40 precandidatos serán desechados.

Entre los que se mantienen participando en el proceso interno hay nueve dirigentes de Arena que no encontraron ningún impedimento para inscribirse como aspirantes y mantenerse en el cargo de dirigentes. 

El 24 de agosto cada estructura departamental votará por los precandidatos de su preferencia. Antes de ese día, la CEN recorerrá el país con los candidatos para que las estructuras y los que tienen derecho a votar, unos 6 mil, militantes los conozcan.

Arena no permitió que todo el grueso de los militantes eligiera a sus candidatos, sino solo algunos miembros de la estructura del municipio y departamento y jefes de centro de votación y supervisores que trabajaron para Arena en la elección del 9 de marzo. Pero incluso algunos que, por su cargo, tenían derecho a votar, fueron depurados, según confirmó el presidente de Arena Jorge Velado. “Si había algún comentario sobre alguna persona entonces se volvía a revisar la lista, pero siempre han sido más o menos 6 mil los votantes”, dijo Velado y aclaró que algunas veces se les señaló que uno de sus militantes estaba trabajando con otros partidos.

El 24 de agosto también los votantes de las internas elegirán a sus candidatos a alcaldes. El pasado viernes, 106 alcaldes de Arena recibieron el aval para su reelección pero otros 10 no. Ese es el caso de las alcaldías de Mejicanos y Soyapango cuyos ediles decidieron hacerse a un lado. Las otras alcaldías donde el partido debe buscar sustituto son Santa María Ostuma, Quezaltepeque, Chinameca, Carolina, Jocoaitique, Santa Rosa Guachipilín, San Rafael Obrajuelo y San Cayetano Ixtepeque. El próximo lunes y martes, la CEN recibirá las hojas de vida de los interesados para esos municipios.

La CEN aun está en el proceso de depuración de precadidatos a alcaldías en los gobiernos donde son oposición; es decir, en 146 municipios. En mayo, para optar por uno de esos puestos se inscribieron 265 precandidatos, y se prevé que para el 24 de agosto próximo también se elegirá a los candidatos definitivos.

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