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Premio Nacional de Cultura 2012

Carlos Cañas, el más famoso de los desconocidos

María Luz Nóchez *
El Faro / Publicado el 12 de Noviembre de 2012
Un día hace varios años amenazó con quemar su legado artístico en protesta por sentirse invisibilizado. Hace pocos días declaró que ya no se sentía un hombre solo. Con la entrega del Premio Nacional de Cultura 2012 que el gobierno de El Salvador le entregó oficialmente el 5 de noviembre, el pintor Carlos Cañas ha sido puesto en foco: ha mermado su frustración por sentirse, a sus 88 años, un desconocido para las nuevas generaciones.

La noche del lunes 5 de noviembre, Carlos Cañas cambió la camiseta tipo polo por una manga larga, la chaqueta y la corbata, esas de las que cuenta que hace rato se deshizo. El conjunto para la noche lo coronó una sonrisa plena y la confianza restituida desde el 7 de septiembre que lo nombraron, al fin, ganador del Premio Nacional de Cultura 2012, el máximo galardón que recibe del Estado un artista salvadoreño.

El salón de honor de Casa Presidencial no estaba repleto, pero al emblemático pintor lo acompañaron "sus indispensables": Carmen de Cañas, su esposa y respaldo incondicional, y parte de su familia. Entre los invitados destacaba la presencia del artista plástico César Sermeño, el cineasta Alejandro Coto y las actrices Dorita de Ayala e Isabel Dada, a quienes les fue entregado este premio en 1994, 1997, 1999 y 2008, respectivamente.

Carlos Cañas, Premio Nacional de Cultura 2012, y Magdalena Granadino, secretaria de Cultura, intercambian palabras durante el anuncio oficial de la asignación del premio.

Carlos Cañas, Premio Nacional de Cultura 2012, y Magdalena Granadino, secretaria de Cultura, intercambian palabras durante el anuncio oficial de la asignación del premio.

Toda la ceremonia se realizó bajo la consigna de un acto de justicia hacia Cañas, pionero del arte moderno en El Salvador con una nutrida trayectoria de casi 70 años. Así lo consideraron el jurado, que de forma unánime lo nombró como el único personaje digno de recibir esta condecoración. La secretaria de cultura, Magdalena Granadino, lo resumió así: “Con la entrega de este premio se hace justicia homenajeando al hombre, al humanista, al artista que con su trabajo y dedicación ha hecho escuela”.

Al recibimiento de este premio le preceden declaraciones de Cañas en las que había afirmado que solo recibiría un Premio Nacional de Cultura de un gobierno de izquierda. Durante la ceremonia de entrega, Granadino le recordó sus palabras y se declaró honrada de que sea bajo su gestión que se da la ocasión. Cañas ha recibido, sin embargo, sendos reconocimientos durante los gobiernos de derecha, como el que por su labor artística le entregara la Asamblea Legislativa en 1988, la Condecoración José Matías Delgado otorgada por el gobierno de El Salvador en 1992 y el Premio Valor Nacional 2003 de Concultura, además de espacios privilegiados en distintos recintos de relevancia nacional e histórica, como el Teatro Nacional de San Salvador.

Muchas de las ideas que lo convirtieron en un pionero de la plástica en el país las importa de su paso por la Real Academia de Bellas Artes, en Madrid, en donde se enfrenta con el informalismo y la abstracción que se desarrollaban en el marco del Franquismo. Cañas traduce esas corrientes en un ajuste de los valores estéticos enfocados a la libertad de expresión. Hizo del humanismo su principal bandera y a través de pinturas, grabados, dibujos, murales y esculturas ha denunciado grandes violaciones contra los derechos humanos.

En su libro "Procesos del arte en El Salvador", la historiadora Astrid Bahamond describe a Cañas como precursor de la contemporaneidad: "su arte adopta de Europa el informalismo, la abstracción y el cubismo sintético. Este arte [...] deja una honda huella en el desarrollo de la pintura salvadoreña contemporánea. Cañas es un gran maestro teórico y técnico durante toda la segunda mitad del siglo XX, y proyecta su influencia de forma directa al dirigir, por varios años, el único centro de artes institucional de El Salvador: el Centro Nacional de Artes (Cenar).

Fue el primero en exhibir arte abstracto de corte cubista en el país. Su obra ha repasado el indigenismo, el paisajismo, el cubismo, el surrrealismo, el expresionismo; y en su obra reciente, una notable abstracción geométrica con la que parece volver a sus orígenes. Su visión hacia el arte salvadoreño reclamaba mayor autenticidad y desmeritaba la postura burguesa, a la que describe como "llena de dilemas de cosas que no tienen ningún sentido figurado por los valores estéticos".

Cañas compartió su sentido de la estética como maestro. De 1958 a 1972 fue profesor de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, en la que también ejerció como jefe del departamento. Impartió clases de Teoría e Historia del Arte en 1969, y en la facultad de Arquitectura de la UCA en 1974. Para 1976 se inicia como profesor de pintura y dibujo en el Cenar, institución de dirigió de 1996 a 2001. Su agenda de catedrático la extendió incluso hasta su casa: abrió las puertas de su estudio desde 1980 hasta el 2008 para dar clases particulares.

Entre sus alumnos están Roberto Galicia, actual director del Museo de Arte de El Salvador (Marte); el arquitecto Salvador Choussy, quien diseñó el edificio que resguarda desde 2003 al Marte; y el pintor y escultor Roberto Huezo. Sobre las enseñanzas de su maestro, Huezo recuerda que "Nos enseñó a saber ver el arte. Con su cátedra de Historia nos enseñó a saber ver la arquitectura en su composición, utilidad y humanización. Es, pues, don Carlos Gonzalo Cañas un hombre que nos deja un legado de amor por las formas que nos rodean, un aprendizaje del más puro intento por internalizar pautas y exteriorizar contenidos esenciales".

Galicia, que fue presidente del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura), pondera algunos hitos en la biografía de Cañas que revelan la importancia nacional del artista: Es el tercer pintor que recibe el Premio Nacional de Cultura, desde 1976. Le precedieron José María Vides y Camilo Minero. También destaca su exposición como muralista en edificios públicos (aunque varias de estas obras fueron demolidas). Releva además que "El Sumpul", adquirido por el Marte desde la apertura de su primera exposición permanente, es la obra más emblemática e importante de la colección del museo.

"Creo que Carlos Cañas ha sido incomprendido, y eso ha generado que sobre él se hagan juicios equivocados. Su obra es de una coherencia increíble, es uno de los pilares fundamenteales del desarrollo de las artes en el país, por lo que ha producido y lo que ha enseñado", resume Galicia, y se dirige también a los pintores jóvenes: "Cuando muchos de los artistas jóvenes vean la exposición que se ha montado de Carlos Cañas (en la Sala Nacional de Exposiciones), y ojalá que la vean, se van a dar cuenta que esas cosas que ahora ellos están proponiendo Carlos Cañas ya las hizo".        

El presidente de la república, Mauricio Funes, entregó al pintor Carlos Cañas el Premio Nacional de Cultura 2012. Al fondo, a la izquierda, el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, y a la derecha, la primera dama Vanda Pignato.

El presidente de la república, Mauricio Funes, entregó al pintor Carlos Cañas el Premio Nacional de Cultura 2012. Al fondo, a la izquierda, el presidente de la Asamblea Legislativa, Sigfrido Reyes, y a la derecha, la primera dama Vanda Pignato.

El presidente Mauricio Funes, quien no es muy asiduo a eventos culturales y ha hecho rotar en tres años a tres funcionarios al mando de la Secretaría de Cultura, se confesó la noche de la ceremonia del galardón como un "curioso de las artes plásticas, para hacer valoraciones están los críticos y ensayistas", y así también dedicó prácticamente la mitad de su discurso para enumerar logros de su gobierno –sin mencionar alguno en cultura– y solo atinó a elevar a Carlos Cañas a la categoría de patrimonio cultural por ser un "pionero que se ha entregado con pasión y ha entregado con pasión su obra al pueblo salvadoreño. La historia del país con todos su colores y matices con una mirada crítica". 

Con la 24° entrega del galardón, que consiste en una medalla de oro, un estímulo de 5 mil dólares y un diploma de honor, se inaugura por primera vez la semana dedicada al Premio Nacional de Cultura. Las actividades en realidad se prolongaron dos días más e incluyeron una exposición retrospectiva de la obra del artista curada por Jorge Palomo, en la Sala Nacional de Exposiciones –que solo durará 2 semanas–, y un concierto ejecutado por la Orquesta Sinfónica de El Salvador, homenaje en el que también participaron 22 músicos de la Orquesta Sinfónica Juvenil y la Orquesta Filarmónica Juvenil.

El jurado de este año estuvo conformado por Elidia Lecha de Lindo, miembro de la Junta Directiva del Marte; Marta Eugenia Valle Contreras, académica; Jorge Palomo, artista y curador independiente; Alberto Harth, arquitecto; Carlos Ferrufino, Director de la carrera de Arquitectura de la UCA; y Luis Salazar Retana, Decano de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Dr. José Matías Delgado.

Conmovido por los gestos con los que se le rendía homenaje, desde vestir una de las paredes de Casa presidencial con la proyección de sus obras más emblemáticas, hasta los discursos llenos de reconocimiento y admiración, Cañas llegó al podio para develar el más emotivo de sus agradecimientos y declarar "ya no me siento solo". Por años, el pintor se ha quejado de sentirse invisibilizado ante las generaciones contemporáneas y de que el Estado salvadoreño entregara este galardón a "gente que no dicen nada para sí mismos ni para su pueblo".

Aquella queja recurrente inspirada en la frustración de ver su obra acumulada en su estudio queda con pocos fundamentos: "Ahora ya nadie me conoce". Hoy Carlos Cañas tiene todos los reconocimientos importantes que nuestro país le puede dar a uno de sus artistas.  

* Con aportes de Élmer Menjívar

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