Los trazos de Carlos Cañas

  • Foto: Cortesía MARTE
    Tres piezas de dibujo en tinta sobre papel. De izquierda a derecha: 'Cabeza de mujer' (1953), 'Figuras frutales' (1954) y 'El pescador' (1957). Bélgica Rodríguez explica que de 1950 a 1958, en Madrid, Carlos Cañas produjo dibujos sin detenerse; hurga en los museos, estudia con detenimiento la historia del arte (...) Trataba de explorar al máximo, visual e intelectualmente, las cualidades expresivas de la línea en diferentes dimensiones plásticas y temáticas.
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    'Agua de cabeza de mujer', 'Figura trágica' y 'Niño chupando cañas', tres obras de 1960 en tinta lavada sobre papel, de la serie 'Terror y ternura'. Sintetiza la experiencia visual, reflexiva y humana de los años que discurre entre 1953 y 1958 en Madrid y San Salvador. El artista establece un orden posible de elementos sobre el plano, siempre referido a la imagen total de la superficie de la obra y a las figuras en particular que la anima; en otro orden, el modo de trabajar plásticamente la superficie coopera para la aprehensión del significado. (B. Rodríguez)
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    De la serie 'Testimonios': 'Alimentos de la junta' (1982), en tinta y acuarela sobre papel; 'Testimonios del 72' (1972), en tinta lavada sobre cartoncillo; y 'Productos de la reforma agraria' (1981), en tinta sobre papel. Esta serie se dio durante la toma y cierre de la Universidad de El Salvador, donde Cañas era profesor (...) Se apoya en un dibujo estructurado por numerosas líneas quebradas que se cruzan y entrecruzan sobre la superficie de soporte (...) El resultado es de un expresionismo compuesto por figuras y atmósferas agónicas que muestran la realidad de la guerra. (B. Rodríguez)
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    'De los pasillos alucinante', 'Enfermo indocumentado' y 'Los traumados', todos de la serie 'Hospitales' (1973), son fruto de la personal y dolorosa experiencia de permanecer recluido en un centro asistencial público. La sensibilidad de Cañas penetra psicológicamente en los personajes y en las dramáticas situaciones que estos viven (...) El drama lo convierte en evidencia visual de una realidad (...) El dibujo resultante, de impecable ejecución, muestra destreza en el manejo de la línea (...) Su preocupación por la temática social, nuevamente está aquí perfectamente documentada a través de la línea y el trazo. (B. Rodríguez)
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    En ecolina sobre papel desarrolló su serie 'De las sillas' (1979), en la que incursiona en el surrealismo, pero como él mismo declaró, no es el surrealismo europeo el que le interesa, sino aquel encontrado en las culturas prehispánicas y en el mestizaje latinoamericano. 'La silla del burócrata', 'La silla del trapezio' y 'La silla del guerrillero' son ejemplos que conforman universos simbólicos construidos a partir de segmentos de una realidad. (B. Rodríguez)
  • Foto: Cortesía MARTE
    Carlos Cañas también tiene 'Dibujos líricos' (1983). El color empieza a penetrarlo de manera convincente. Se interesa por la poesía y ciertas lecturas lo conducen a recrear poemas en una nueva temática, ahora mucho más cercana a la vida feliz, a la armonía y a la paz interior (...) Desde los colores suaves, las transparencias y líneas finas, emerge la forma. 'Don Juan en América', tinta y témpera sobre papel; 'Después de la lectura', acuarela, témpera y tinta sobre papel; y 'Trabajo feliz', acuarela y tinta sobre papel. (B. Rodríguez)
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    Un óleo sobre panel titulado 'Perros', de 1956, año en que termina su residencia en Madrid. En este período viaja por Francia, Alemania y el interior de España; realiza exposiciones personales en la Galería Buchholz de Madrid y en la Sala Prole de Santa.
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    Este cuadro, originalmente sin título y rebautizado como 'Domingo de Ramos' (1948), es un óleo sobre lienzo de su periodo anterior a irse a Madrid. Un tema constumbrista que encuentra referencias en la pintura mexicana contemporánea.
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    Sin título (Abstracto), de 1969, realizado con una técnica mixta sobre panel. Según detalla Bélgica Rodríguez, estos son los últimos años en que la abstracción, geométrica o lírica, se instala en América Latina. Sin embargo, Cañas no abandona las connotaciones y referencias figurativas, planteándola visual y formalmente como una suerte de composiciones de paisajes urbanos(...) Podría considerarse que llega a la abstracción como una síntesis de todo lo anteriormente hecho, especialmente de su exploración en la figura geometrizada del período Madrid.
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    'Sin título' (1962), técnica mixta sobre panel. En la pintura, el tema abstracto tiende más hacia texturas matéricas, acercándose a la tendencia informalista. En 1965, José Gómez Sicre, a propósito de la exposición de Cañas en la Pan American Union (OEA), escribía en el catálogo que Cañas “... va de una figurativa a una no figurativa manera de pintar ... caracterizada por una intensa distorsión del tema... (y) marcada por un tratamiento informalista de las texturas y el uso de colores neutros. El pigmento, distribuido en grueso impasto, produce superficies ásperas, reminiscentes de los depósitos de lava de los volcanes salvadoreños”. (B. Rodríguez)
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    De la serie 'Universidad', obra de 1986, un óleo sobre lienzo. En 1986, Cañas plantea, “mi trabajo incansable está dirigido a una sola cosa: llegar al concepto verdadero del tema. Eso no es perfeccionismo, ni preciosismo... tengo un diálogo con los cuadros. Ellos me dicen cuando deben ser cambiados de color o de forma, menos de idea, porque esta es la base sobre la que se construye, la que le da su realidad...”. Así, con un estilo formalmente cercano al surrealismo, aborda escenas de la realidad social del país.
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    'Sin título', de la serie 'Terror y ternura', de 1968, obra en tinta y cera sobre papel. Son los techos, las ventanas, los personajes sumidos en una existencia como siguiendo el circo del mundo, con su tragedia, su ternura y sus vivencias de la calle y de su propia interioridad, que no contradice la condición humana. (B. Rodríguez)
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    'El Sumpul', 1984, un óleo sobre lienzo. Esta es sin duda la obra más transcendental de Carlos Cañas, pintada a pocos años de ocurrida una de las masacres más atroces durante el conflicto armado salvadoreño en el Río Sumpul, en la zona nororiente. Una obra comprometida que buscaba poner en evidencia la barbarie que los salvadoreños más pobres estaban viviendo. La obra es propiedad del Museo de Arte de El Salvador, y según Roberto Galicia, su director, es la pieza nacional más valiosa que esta institución posee.
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La escasez de museos y galerías de arte en El Salvador condena a los artistas plásticos a la invisibilidad. Así, la abundante obra que Carlos Cañas ha realizado en sus 70 años de vida artística se acumula en las paredes y habitaciones de su residencia personal, y es por esa razón que el pintor se considera un desconocido. En esta galería ofrecemos un recorrido por algunas de las facetas de este Premio Nacional de Cultura, que evidencia su amplio espectro en cuanto a estilos, técnicas e influencias, así como temáticas y discursos. Las imágenes e información que los acompañan fueron proporcionados por el Museo de Arte de El Salvador. / Textos por Élmer Menjívar con citas, cuando se indica, del ensayo de la curadora venezolana Bélgica Rodríguez para el catálogo de Carlos Cañas del Marte.
Publicada el 12 de Noviembre de 2012
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