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Las heroínas que revirtieron la política monetaria de 1921

Los arrebatos presidenciales para imponer una política monetaria desfavorecedora para el pueblo son tan antiguos como 1921. Aunque la historia ha dejado en el olvido la gesta de las vendedoras de los mercados que obligaron al Gobierno de Jorge Meléndez a revertir su escandalosa reforma al sistema monetario salvadoreño. Una serie de notas periodísticas publicadas en Costa Rica permiten ahora a El Faro Académico sacar del olvido a estas mujeres para evidenciar su heroísmo y la tremenda violencia con que las atacaron las fuerzas del Estado.

Héctor Lindo

 
 

Hace exactamente cien años un giro repentino en la política monetaria tuvo un impacto devastador en la economía popular. La arbitraria decisión gubernamental impulsó a las vendedoras del mercado de San Salvador a tomar el liderazgo. Ellas organizaron manifestaciones multitudinarias que obligaron al Gobierno de Jorge Meléndez a suspender el decreto que había causado tanto escozor.

Los sucesos estaban relacionados con la recesión económica de 1921. El Salvador ya estaba maltrecho cuando llegó la crisis. Esta había empezado en Estados Unidos y se transmitió al país en la forma de una disminución abrupta de la demanda del café salvadoreño. Las arcas del Estado estaban empobrecidas debido a los gastos de reconstrucción después de los terremotos de 1917 y 1919, y los problemas generados por la pandemia de 1918. Más aun, la dinastía Meléndez Quiñónez había gastado fondos públicos para la campaña presidencial que colocó en el poder a Jorge Meléndez.

Para enfrentar la crisis fiscal, el Estado se endeudó rápidamente negociando créditos en el extranjero y con la banca nacional. En medio de esta situación, el Ministerio de Hacienda anunció un cambio abrupto para acelerar la adopción del régimen de “patrón oro puro” en la esperanza de que el nuevo sistema monetario facilitaría la consecución de préstamos. De la noche a la mañana, de acuerdo con el decreto respectivo, las monedas de plata que estaban en circulación perdieron todo su valor. El 26 de febrero, el día siguiente al anuncio del decreto, hubo una manifestación espontánea. Según La Prensa, “se veían ancianos de cabellos blancos, a quienes la ley en cuestión perjudica hondamente en sus intereses y que a pesar de los achaques de los años llegaba a unir su protesta a la de todo el pueblo”. Peor aún, personajes cercanos al gobierno aprovecharon la ocasión para hacer negocios con la desesperación de la gente comprando plata a una fracción de su precio como metal.

Las vendedoras del mercado, lideradas por doña Concepción Cornejo de Figeac, convocaron a una manifestación de mujeres para el 28 de febrero. La multitud se reunió a tempranas horas de la mañana a las afueras del Mercado Central y desde ahí comenzó su recorrido por las calles de la capital. Cuando llegaron al Palacio Nacional las fuerzas de seguridad las recibieron con golpes y balazos. Lograron entrar al edificio, irrumpieron en la sesión de la Asamblea Nacional Legislativa, y obligaron a los diputados a suspender la vigencia del decreto de desmonetización de la plata. Más tarde, esa misma mañana, llegaron mujeres de Santa Tecla con las que habían coordinado la acción. Las autoridades impidieron la llegada de otro grupo que venía de Santa Ana. Las calles se llenaron de manifestantes y el Gobierno sacó a la calle a todas las tropas de la Policía y el Ejército a las que pudo echar mano. Estas dispararon contra las mujeres que se defendieron con la única arma que tenían a su disposición: las piedras de la calle. Al menos 10 policías murieron lapidados. Los cuerpos de muchas mujeres, entre las que se encontraba la líder anónima de las tecleñas, quedaron tendidos en la calzada.

Este es uno de los acontecimientos importantes más olvidados de la historia salvadoreña del siglo XX. Su importancia deriva de que fue, en primer lugar, una confrontación que costó muchas vidas. Además, constituye un ejemplo temprano de liderazgo y activismo femenino, de movilizaciones populares urbanas, y de violencia estatal. 

Escena de la calle del Mercado Central donde se reunieron las manifestantes. 200 fotografías de la República El Salvador (San Salvador: n.p., 1924).
 
Escena de la calle del Mercado Central donde se reunieron las manifestantes. 200 fotografías de la República El Salvador (San Salvador: n.p., 1924).

La ausencia de estos sucesos de los libros de la historia nacional tiene mucho que ver con la estricta censura de prensa que impuso el Gobierno el día siguiente. Hubo testigos, pero no quedó récord escrito. La turbulenta historia salvadoreña se hizo cargo de que acontecimientos posteriores opacaran el recuerdo y pocos transmitieran a sus descendientes la memoria de lo que ocurrió.

Hace unas semanas, el historiador costarricense Víctor Hugo Acuña compartió con El Faro Académico copias escaneadas de periódicos de San José con relatos que proporcionan detalles sobre la tragedia de ese día. Gracias a ellos podemos rescatar para la historia el heroísmo de las manifestantes y la tremenda violencia con que las atacaron las fuerzas del Estado.

Diario de Costa Rica 18 de marzo de 1921

Origen de la última revuelta del Salvador

A su tiempo informamos a nuestros lectores que en la vecina y hermana República de El Salvador había estallado un movimiento revolucionario con el objeto de derrocar al Gobierno de don Jorge Meléndez.

Esa revuelta fue sofocada a tiempo con descontento casi general, según dicen diarios locales. pues no fue sino un negocio lo que produjo la colisión.

En El Salvador se había implantado por el uso común la legalidad de curso de las monedas de plata centro y sudamericanas, y por disposición inexplicable del Ministerio de Hacienda se decretó la suspensión de curso legal a aquella moneda. Que, dicho sea de paso, constituía la economía general del pueblo. Según otros informes, al quedar anulado el curso de ese dinero, todas las economías tuvieron que ser vendidas por la mitad de su valor con perjuicio de las pobres gentes del país. Lo grave del caso es que esa plata era comprada a mitad de precio por agentes del Gobierno, lo cual indignó al proletariado femenino, que fue el que dio el grito de rebelión.

Esa tarde fue ametrallado el pueblo, con numerosos heridos y varios muertos.

Uno de los funcionarios del Gobierno salió furtivamente para Guatemala, en donde aún permanece. La rebelión fue debelada [vencida], pero el descontento persiste.

Diario de Costa Rica 19 de marzo de 1921

Los sangrientos sucesos de San Salvador

El pueblo fue tiroteado en las calles

BALAZOS A LA ENTRADA DEL PALACIO NACIONAL

La invitación de las señoras del mercado para efectuar un mitin era para el día lunes, 28.

Las mujeres de San Salvador, en pacífica manifestación, llegaron al Palacio Nacional y en la puerta fueron apaleadas por la gendarmería que cuidaba el edificio. Los manifestantes portaban banderas federales. Pretendían ocupar dos barras y pedir la derogatoria del decreto sobre la moneda. cómo se les estorbó el paso, hubo lucha, lucha desigual, pues fueron por último agredidas a balazos.

Enseguida se dio la orden de concentrar la policía.

EN LA ESQUINA DEL CONSULADO MEXICANO. --MUERTE DE LA ABANDERADA DE SANTA TECLA

En la esquina del consulado mexicano se encontraron las señoras de El Salvador con una manifestación de señoras que venía de Santa Tecla, y unas y otras fueron estancadas por la gendarmería, hicieron fuego sobre ellas los policías de orden y seguridad y también les disparaban desde el cuartel de artillería situado a dos cuadras de allí. Esto pasó a las 10 a.m. Hubo allí muertos y heridos del pueblo. De las primeras en sucumbir fue la abanderada de las manifestantes de Santa Tecla, mujer varonil y de gran coraje.

ACTITUD DE LOS ESTUDIANTES

SIETE MIL HOMBRES EN ARMAS

Al caer ultimadas las mujeres, los estudiantes de las universidades y colegios hicieron causa común con las señoras. Pronunciaron los estudiantes discursos violentos, subversivos y el Gobierno se dio en el caso de poner en pie de guerra 7000 hombres. Los sublevados fueron como 1500 entre hombres mujeres y niños.

El tiroteo siguió por las calles todo el día 28.

DIEZ POLICÍAS MUERTOS A PEDRADAS

Concluyó el movimiento popular a eso de las 4:00 de la tarde, habiéndose decretado inmediatamente el estado de sitio. los estudiantes fueron encarcelados y apaleados. Diez gendarmes murieron a pedradas, y de parte del pueblo hubo diez y seis muertos. una manifestación que llegaba de Santa Ana fue devuelta.

Todo pareció indicar ese día 28 que habría revolución en todo el país, pero se carecía de armas para ello. En cambio el Gobierno contaba con sobra de elementos para poner fin a los disturbios.

LA VELA Y EL ENTIERRO DE LOS CADÁVERES

Los muertos hechos por la policía y soldados fueron velados en los salones de la Confederación de Trabajadores. Al día siguiente se verificó el entierro de las víctimas. Pasó el cortejo fúnebre frente a la casa del presidente y sólo se escuchaban gritos airados de protesta. El partido unionista lanzó una proclama y logró calmar los ánimos. También consiguió que prominentes personalidades de la política fueran excarcelados.

Sabemos que a pesar de que el Ejecutivo ofreció levantar el estado de sitio, éste continúa y parece que se prolongará por tiempo indefinido.


 

*Héctor Lindo es profesor emérito de historia en Fordham University, Nueva York. Sus videos sobre la historia nacional se encuentran en YouTube.


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