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Bukele anuncia la fase “positiva” de su plan de seguridad

El presidente anunció la fase II de su plan de seguridad, una estrategia con un fuerte componente social para disputar a las pandillas el control de los territorios. Bukele lanzó la Unidad de Reconstrucción de Tejido Social, anunció la creación de un centro de capacitación técnica para 100,000 jóvenes y el nombramiento de su hermano al frente del INDES. Presentó todo como parte de una política integral de acercar el Estado a territorios de riesgo, luego de que la fase I se basara en despliegue policial y militar. 

 
 

El presidente de la República, Nayib Bukele, anunció este martes dos de julio la segunda fase de su plan de control territorial, a la que denominó “oportunidades”.

Se trata de una ambiciosa articulación de instituciones para intervenir municipios de todo el país llevando servicios básicos de educación, salud, agua potable, recreación y un amplio etcétera que requerirá del trabajo de varias carteras de Estado.

El presidente presentó “oportunidades” como una política “positiva” y paralela a la primera fase de su plan a la que él mismo ha descrito como de “enfrentamiento directo” con las pandillas, y que implicó el despliegue de militares, policías y el estado de emergencia en las cárceles.

“Este es el gabinete positivo, para disputar los jóvenes a las pandillas”, dijo Bukele, flanqueado por los ministros de Hacienda, Salud, Obras Públicas, Agricultura, Gobernación y los directores de ANDA y Fovial.

El presidente Nayib Bukele durante la conferencia en la que anunció la fase II del plan Control Territorial. 2 de julio de 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera
 
El presidente Nayib Bukele durante la conferencia en la que anunció la fase II del plan Control Territorial. 2 de julio de 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera

Para llevar a cabo esta fase, Bukele ha hecho algunos nombramientos nuevos, entre ellos el de su propio hermano, Yamil Bukele,  quien ocupará el cargo de director del Instituto Nacional de los Deportes (INDES). Según el mandatario, su hermano desempeñará el cargo sin cobrar un salario. “Él es el dirigente deportivo, sin discusión, con más credenciales en el país”, justificó.

En 2016, siendo Bukele alcalde de la capital, fue sancionado por el Tribunal de Ética Gubernamental precisamente por haber nombrado a su hermano al frente del Instituto Municipal de Deportes, donde también desempeñó su cargo sin goce de sueldo. El actual presidente recusó la sanción y actualmente no hay una sentencia en firme.

Otro de los nombramientos fue el de Carlos Marroquín, quien se desempeñó como jefe de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social durante la gestión de Bukele en la Alcaldía de San Salvador. Marroquín estará al frente de una nueva unidad –llamada de la misma forma que aquella de la Alcaldía – que estará subordinada al Ministerio de Gobernación, dirigido por Mario Durán, que fue concejal de aquella municipalidad. La nueva unidad iniciará labores con un presupuesto de dos millones de dólares.

Marroquín es un cantante de rap, grafitero e interventor cultural, conocido en el ambiente artístico como “Slipt”. Mientras fue funcionario municipal, Marroquín fue el interlocutor de la Alcaldía con los representantes de las pandillas que operan en la capital y consiguió que el entonces alcalde Bukele pudiera penetrar los territorios con proyectos de desarrollo. También consiguió mediar, tanto con la facción Revolucionarios del Barrio 18, como con la Mara Salvatrucha-13, para que estas organizaciones no boicotearan algunos de los proyectos insignia de la Alcaldía, como la recuperación de algunas cuadras del Centro Histórico, la creación del Mercado Cuscatlán y las distintas ediciones de las fiestas agostinas.

Carlos Marroquín (Centro) fue nombrado como director de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social este 2 de julio de 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera.
 
Carlos Marroquín (Centro) fue nombrado como director de la Unidad de Reconstrucción del Tejido Social este 2 de julio de 2019. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

El Faro también documentó que el lunes 21 de diciembre de 2015, Marroquín, junto con quien será su jefe, el actual ministro de Gobernación, sostuvieron una reunión con tres líderes de la Mara Salvatrucha 13, en un restaurante del centro comercial Multiplaza. En esa reunión los pandilleros solicitaron 10 mil dólares a la alcaldía como una especie de “bono navideño”. Los representantes de la Alcaldía se negaron a entregar fondos en efectivo, pero accedieron a donar materiales de construcción para las comunidades en las que operaba la pandilla.

“Vamos a recuperar una de las experiencias que tuvimos en la Alcaldía de San Salvador con la unidad de reconstrucción del tejido social”, dijo el presidente durante el anuncio y agregó que su labor será “coordinar al resto del gabinete para entrar en esos territorios”. También dijo que desde esa unidad se penetrará a las comunidades con arte: “vamos a rescatar a las comunidades de las pandillas de una manera positiva, vamos a entrar con graffiti, con break dance y con todo lo necesario para ganarle a las pandillas”, adelantó.

Otro de los nuevos cargos será el de comisionado presidencial para proyectos de juventud, que desempeñará Salvador Alas, un popular locutor de radio, conocido como “La Choly”, que dirige uno de los espacios de mayor audiencia en el dial salvadoreño interpretando personajes satíricos y chuscos. Mientras Bukele fue alcalde capitalino, Alas solía retarlo a distintos desafíos en las fiestas agostinas, como el de vender más elotes locos o el de resistir más tiempo en el juego mecánico “Tagadá”. El presidente no ofreció mayores detalles sobre las responsabilidades que conllevará su cargo.

Durante la conferencia de este 2 de julio de 2019, Nayib Bukele nombró a Salvador Alas (de lentes) como comisionado presidencial para proyectos de juventud. Foto de El Faro: Carlos Barrera.
 
Durante la conferencia de este 2 de julio de 2019, Nayib Bukele nombró a Salvador Alas (de lentes) como comisionado presidencial para proyectos de juventud. Foto de El Faro: Carlos Barrera.

Bukele también anunció que las instalaciones del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) funcionará por las mañanas como un gran centro de capacitación técnica en el que se formarán, aseguró, a 100,000 jóvenes, en oficios como reparación de computadoras, programación o mecánica automotriz . “Se dice que hay entre 60,000 o 70,000 pandilleros en El Salvador, según los cálculos que distintas organizaciones gubernamentales han hecho… bueno, solo en el proyecto de CIFCO vamos a capacitar más jóvenes que todas las pandillas juntas en todo el país”, prometió.

En síntesis, el presidente ha anunciado una estrategia que articulará a una docena de carteras de Estado, entre ellas parte del gabinete social y económico, para focalizar esfuerzos y penetrar los territorios con una fuerte presencia de esta red nacional. El objetivo, aseguró, es ofrecer alternativas a los jóvenes para que el ingreso a las pandillas sea una opción cada vez menos atractiva.

Para financiar este plan, Bukele requiere que la Asamblea Legislativa apruebe una nueva reorientación de fondos de $91 millones, justo un día después de que la Asamblea Legislativa aprobara un primer refuerzo de $31 millones para la primera fase de su plan. Esa primera fase consiste en despliegue militar y policial, medidas extraordinarias en cárceles, como cancelar visitas y encierro 24 horas. Bukele aseguró que la fase I se seguirá desarrollando junto a la fase II. Además, dejó entrever que la fase III y IV serán más orientadas a la represión que a lo que implica esta segunda etapa del plan. El presidente no ha presentado el plan completo a la prensa. Aseguró que tiene siete etapas y que lo ideal es no llegar a la séptima, que es de emergencia. En algún momento llegó a decir que el 90% de su plan no se revelará mientras esté en ejecución. 

Tal como lo hizo cuando solicitó el primer refuerzo presupuestario, Bukele planteó la decisión de los diputados como una en la que hay que elegir entre estar del lado de la población honrada -o sea, de aprobar su solicitud- o del lado de la delincuencia -o sea, rechazar su pedido-.

“Vamos a ver si nuestra Asamblea está del lado del progreso del país o solo van a hablar tonteras a la televisión. Se requerirá un refuerzo presupuestario de $91 millones. Si no lo aprueban lo buscaremos de otro lado, pero de nuevo se van a quitar la máscara frente a la población”, advirtió.

También solicitó ayuda de las organizaciones que cuestionaron el enfoque exclusivamente represivo de la primera fase de su plan: “ Les hacemos un llamado a todas las organizaciones de derechos humanos, a las ONG, a la comunicad internacional que han expresado su consternación por lo que pasa en El Salvador: este es el momento de ayudar. No somos limosneros, mucho menos con garrote, vamos a implementar nuestro plan con o sin ayuda, pero ya que se han escuchado tantas voces para decir que hay que crear oportunidades… pues bueno, aquí está nuestro plan. Este es el momento para que apoyen”, dijo.

Al final de la conferencia, los encargados de prensa de Presidencia anunciaron que permitirían tres preguntas entre todos los comunicadores. No fue así: permitieron solo dos, que por cierto no eran las primeras de la lista. De hecho, este medio tenía el primer turno,  al que finalmente no se le concedió micrófono.  

 

 

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