Cuatro paradas de buses donde apenas pasan buses

 
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Ni una ni dos ni tres. Son cuatro las paradas de buses apiñadas una tras otra en un tramo de 40 metros de calle. Vistosas, limpias, modernas, integradas en su entorno. Con su banquita, para que la espera no se tenga que hacer parados; con su techito que remite a una casita rural de tejas, para no empaparse cuando llueve tropical; y con su espacio generoso para la publicidad, por supuesto, con iluminación interna para satisfacer al anunciante.

Cuatro lindas paradas de buses que para sí quisieran los usuarios del transporte público en tantos rincones de la capital. Y entonces, ¿cuál es el problema con estas cuatro? Pues que las pusieron en un lugar por el que apenas pasan buses o microbuses. Las cuatro las han colocado frente a la plaza de las Banderas del CIFCO (lo que para muchos siempre será la Feria Internacional), en la exclusiva colonia San Benito de San Salvador. Apenas un puñado de buses de la Ruta 34 –los pocos que no van directos hasta Santa Elena, en Antiguo Cuscatlán– transita por el sentido sur-norte de esa calle, la avenida de la Revolución. En la práctica, las cuatro paradas son puro adorno, algo que resultaría muy difícil de explicar en una ciudad con carencias notables de mobiliario urbano... si no fuera por la verdadera razón de ser de estas estructuras: los anuncios publicitarios que albergan.

Poderoso caballero es don dinero, dice el dicho. En El Salvador, es capaz de lograr que se coloquen cuatro paradas de buses, apiñadas una tras otra, donde apenas pasan buses.

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