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La OEA pone la lupa sobre el cuestionado proceso electoral nicaragüense

La Organización de Estados Americanos (OEA) y el Gobierno de Nicaragua acordaron implementar una instancia de diálogo sobre el cuestionado proceso electoral en el país centroamericano, donde el presidente Daniel Ortega busca de nuevo la reelección.

AFP / El Faro

 
 

Dos simpatizantes del movimiento político que se opone a la reelección de Daniel Ortega se manifiestan este domingo 16 de octubre en Diriamba, a unos 40 kilómetros de Managua. Foto Inti Ocón (AFP).
 
Dos simpatizantes del movimiento político que se opone a la reelección de Daniel Ortega se manifiestan este domingo 16 de octubre en Diriamba, a unos 40 kilómetros de Managua. Foto Inti Ocón (AFP).

Washington, ESTADOS UNIDOS. En una escueta nota oficial, la Organización de Estados Americanos (OEA) informó que el secretario general de la organización, el uruguayo Luis Almagro, envió a las autoridades de Nicaragua un informe “ponderando los hechos” en torno del controvertido proceso electoral.

De acuerdo con la OEA, el Gobierno de Managua recibió ese informe “con disposición a trabajar en una mesa de conversación e intercambio constructivo” para “analizar en forma conjunta los temas relacionados”.

“En función de lo anterior, el secretario general de la OEA y el Gobierno de Nicaragua implementarán un mecanismo de conversación e intercambio a tales efectos”, informó la nota distribuida en Washington.

El Gobierno nicaragüense confirmó también en un comunicado la disposición a dialogar con la OEA y a “sostener, en todos los espacios, conversaciones e intercambios constructivos que contribuyan a fortalecer la estabilidad” del país.

Nicaragua se propone realizar elecciones presidenciales el 6 de noviembre, en comicios que también servirían para escoger a los 90 diputados de la Asamblea Nacional y a 20 del Parlamento Centroamericano.

Los principales grupos de oposición al presidente del país, Daniel Ortega, no participarán en las elecciones debido a un fallo judicial que los despojó en junio de la representación del Partido Liberal Independiente (PLI), con el que aspiraban a encabezar una alianza electoral.

El proceso electoral nicaragüense, al que sectores de la oposición consideran una “farsa”, tensó también las relaciones de Managua con Washington, después de dos décadas de contactos relativamente tranquilos.

El Congreso estadounidense incluso aprobó una ley sobre condicionalidad de las inversiones en Nicaragua hasta que el Gobierno de Managua impulse elecciones supervisadas por observadores externos.

© Agence France-Presse

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