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Accionista de spa desconocía compra de inmuebles por un millón de dólares

La principal accionista de Latin America Spas, la empresa relacionada con Ada Mitchell Guzmán Sigüenza y el empresario "Mecafé", dice haber firmado las primeras acciones de la compañía a solicitud de los jefes del despacho donde laboraba, pero que nunca tuvo relación con los negocios de la misma. Los trámites de esa empresa los maneja un despacho fundado por un exministro del presidente Funes.

Carlos Dada y Efren Lemus

 
 

Los documentos dicen que María Virginia Vilanova Vargas es fundadora y principal accionista de Latin America Spas, una empresa que durante sus primeros cinco meses de vida compró inmuebles por casi un millón de dólares sin abrir un solo local comercial; pero ella dice que nunca invirtió un centavo para montar ese negocio y que a través de una publicación de El Faro, en mayo pasado, se enteró de las millonarias compras que realizó esta compañía y de que ella estaba registrada como la propietaria.

Latin America Spas, la empresa vinculada al empresario Miguel Menéndez, Mecafé, y a Ada Mitchell Guzmán Sigüenza, fue fundada en el despacho de abogados Latin Alliance, donde laboraba Vilanova Vargas, y luego fue trasladada al despacho Ochoa Benítez, que también se ha hecho cargo de los movimientos administrativos en las residencias compradas por esta empresa.  

Según los documentos del Registro de Comercio, la tarde del 26 de febrero de 2013, Vilanova Vargas y el abogado José Manuel Castillo Aguilar invirtieron 100 dólares para que Latin America Spas iniciara la creación, operación y administración de toda clase de franquicias; en especial, servicios de salud, belleza y cuidado personal.

Cuando firmó la escritura de constitución de Latin America Spas, Vilanova Vargas trabajaba en asuntos de derecho administrativo para Latin Alliance, un bufete que presta servicios al sector bancario, seguros, bolsa de valores, registros de salud corporativos y propiedad intelectual en Centroamérica. Según Vilanova Vargas, sus jefes le pidieron a ella y a Castillo, otro empleado del despacho, que firmaran la fundación de la empresa porque unos mexicanos querían iniciar una cadena de spas en América Central y aún no tenían sus papeles en orden en El Salvador. Tenían urgencia porque se les había presentado "una ganga" para comprar un inmueble.

“Es una práctica común en todos los despachos que les pidan a sus empleados que por motivos de urgencia del cliente, por celeridad del trámite que les han pedido, sean sus empleados los que firmen como accionistas y luego esas acciones se endosan a los que van a ser los verdaderos accionistas”, cuenta Vilanova Vargas.

“No tuve nada que ver en negociaciones con el cliente, ni en reuniones con el cliente. A mí solo me dijeron que habían llegado inversionistas mexicanos, que les súper urgía hacer la sociedad porque iban a empezar operaciones en toda Centroamérica y que tenían una buena oferta de un inmueble”, relata Vilanova Vargas. Esos inversionistas mexicanos eran Miguel Gutiérrez Cervantes, un abogado dedicado a la representación de marcas en su país, y Araceli Leyva, asistente en otro despacho de abogados en México.

Su versión es confirmada por José Adolfo Torres Lemus, socio fundador de Latin Alliance y exjefe de Vilanova. "Estos mexicanos tenían unos negocios en América del Sur y ellos estaban pensando proyectar sus negocios en América Central. Iban a comenzar por El Salvador para ir ampliando su actividad empresarial por Centroamérica. Esta gente nos pidió de favor si nosotros podríamos brindarles una sociedad anónima con capital mínimo. Les expresamos que con el mayor de los gustos en razón de que conocíamos a uno de los abogados mexicanos en razón de que habíamos tenido una relación profesional con uno de ellos, a quien conocimos en un congreso internacional".

El mismo día que se creó Latin America Spas, el 26 de febrero de 2013, Gutiérrez Cervantes y la también mexicana Aracely Leyva García fueron nombrados administradores de la empresa. 15 días más tarde, la compañía compró por 665 mil dólares un inmueble en la Urbanización Maquilishuat, a la empresa Mecafé, propiedad de Miguel Menéndez, amigo y financista de la campaña del entonces presidente salvadoreño Mauricio Funes. El inmueble en la Urbanización Maquilishuat tenía una hipoteca de 750 mil dólares con el Banco Hipotecario -administrado por el gobierno-, lo que significa que Miguel Menéndez perdió 85 mil dólares cuando lo vendió a Latin America Spas.

Cuatro meses antes, el 13 de octubre de 2012 -y también cuatro meses antes de su creación-, la inexistente Latin America Spas dio un adelanto de 25 mil dólares a Miguel Menéndez por el inmueble en la residencial Maquilishuat. Vilanova Vargas, la principal accionista de la empresa, al menos en los papeles, dice que cuando se le pidió firmar la escritura de constitución de la sociedad nunca se le informó nada sobre esos negocios previos realizados por la compañía. El socio de Latin Alliance, José Adolfo Torres Lemus, dice que ellos tampoco estuvieron al tanto de los negocios de la empresa.

El 12 de julio de 2012, Latin America Spas compró otra propiedad, ubicada en la calle Apaneca #2, en la urbanización Sierra de Santa Elena, en Antiguo Cuscatlán. La casa de la calle Apaneca #2 fue comprada a la señora Irma de Charur por 325 mil dólares. Un negocio redondo para Latin America Spas, porque esa propiedad un año antes tenía un valor al menos cuatro veces mayor: en junio de 2011, la casa fue anunciada en la página de bienes raíces Arriaza Vega, con un precio de 1.3 millones de dólares. Pero Vilanova Vargas, la principal accionista de la empresa, no sabe nada de estos negocios.

Torres Lemus sigue con su explicación de lo que sucedió. "Se les otorgó números de identificación tributaria a los administradores y accionistas. A los días siguientes vino la gente de México y le pidieron a nuestros abogados que todos los trámites hechos por nuestro bufete, que eran relativamente pocos, se entregaran todos de manera íntegra a una firma de auditoría externa: el despacho Ochoa Benítez y Asociados. Y fue lo último que supimos de esa empresa, nunca volvimos a saber de ellos hasta que ustedes publicaron su reportaje", dice Torres Lemus.

Asegura no conocer a Miguel Menéndez Avelar, alias "Mecafé", el empresario amigo del expresidente Mauricio Funes y quien aparece en varias operaciones de Latin America Spas. "Nunca lo he visto en mi vida", dice. Ni siquiera durante la campaña del entonces candidato Mauricio Funes, cuando las oficinas de Latin Alliance sirvieron de lugar de encuentro entre el candidato efemelenista y algunos empresarios. "Yo pude haber conocido a Mauricio Funes una o dos veces en mi vida pero no fue por ninguna relación personal, empresarial ni gubernamental. Nunca he sido abogado de él. Si hubo un acercamiento de carácter político es una cosa muy distinta, que terminó el mismo día en que inició. Lo invitamos a solicitud de un grupo empresarial", dice.

El exministro y los mexicanos

Después de la fundación de Latin America Spas, según la versión de Torres Lemus, los mexicanos vinieron a San Salvador y solicitaron trasladar toda su carpeta de trámites a Ochoa Benítez Asociados S.A. de C.V., un despacho fundado por Pablo Alcides Ochoa Quinteros, elegido presidente de la compañía el 21 de febrero de 2008, cargo que mantuvo hasta el 2 de septiembre de 2010. Ochoa Quinteros integró “Los Amigos de Mauricio”, grupo que financió la campaña de Mauricio Funes para la elección de 2009. El 4 de enero de 2010 fue nombrado presidente del Instituto de Transformación Agraria (ISTA) y el 5 de septiembre de 2012 lo juramentó como ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), cargo que desempeñó hasta el final de la administración Funes.

Cuando la documentación de Latin America Spas fue remitida a Ochoa Benítez Asociados (OBA), la fundadora Vilanova Vargas endosó las acciones, pero ella no puede precisar a quién pasaron porque firmó un documento en blanco. Quien sí lo puede precisar es su exjefe Torres Lemus. Este dice haber consultado con Ochoa Benítez el libro de registros de traspasos de acciones, y que le mostraron que estas fueron trasladadas a dos empresas: "Latin America Spas AC y Latin American Spas Inc.", esta última con sede en Panamá.

La empresa Latin American Spas Inc. fue fundada el 4 de marzo de 2013 por José Eugenio Silva Ritter. Él trabaja para Morgan & Morgan, una firma de abogados que, según el Registro Público de Panamá, ha creado 2,430 empresas y que ha designado a Silva Ritter como presidente o como directivo. Formalmente, Silva Ritter está al frente de más de un centenar de empresas, y vive en una “barriada” de clase media de Panamá, la Don Bosco, unos 25 kilómetros fuera de la capital panameña, lejos de los rascacielos, y donde solo hay casas de una planta y con cochera para un vehículo.

El despacho Morgan & Morgan está relacionado con varios casos de lavado de dinero en América Latina. Silva Ritter, empleado de ese despacho, por ejemplo, fue socio en la empresa Truston International de José Dirceu de Oliveria, el exministro del gobierno de Lula, condenado en Brasil por el caso de corrupción del Partido de los Trabajadores (PT). También se le relacionó con una empresa del hermano del presidente de Ecuador, Rafael Correa, en un caso de corrupción. En Argentina, las empresas creadas por Morgan & Morgan han sido relacionadas con un caso de fuga de divisas; mientras que en Colombia se les relaciona con un caso de lavado que tiene como protagonistas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Silva Ritter, ese hombre salpicado por investigaciones de corrupción y lavado de dinero en América Latina, fue presidente de Latin American Spas Inc. durante nueve meses. Luego, en diciembre de 2013, dejó la dirección de la empresa a cargo del panameño Raúl Elías Berrío Castillo, otro panameño que tiene registradas en la misma dirección –el local 508 del centro comercial El Dorado- una decena de empresas.

En marzo de 2014, Berrío Castillo presentó al Registro de Comercio de El Salvador una solicitud para relevar en el cargo de administrador de Latin America Spas al mexicano Miguel Gutiérrez Cervantes. En esta compañía salvadoreña toma decisiones Ada Mitchell Guzmán Sigüenza, la mujer a quien el expresidente Mauricio Funes otorgó pasaporte diplomático y para cuya madre pidió una plaza en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Esta empresa también es dueña del inmueble ubicado en la urbanización Sierra de Santa Elena, en Antiguo Cuscatlán.

Oficialmente, ante los administradores de Sierra de Santa Elena, hay cuatro personas que se presentaron como los responsables del inmueble: Miguel Menéndez, empresario y amigo del expresidente Mauricio Funes; Lissete Barrera, apoderada de Latin America Spas y directora de OBA; Aracely Cifuentes, una colombiana radicada en Panamá, gerente del salón de belleza Sharp Look; y José Efraín Quinteros, uno de los ejecutivos de OBA.

OBA, el despacho fundado por el exministro de Agricultura Pablo Alcides Ochoa, tuvo oportunidad de hacer algún trabajo durante el anterior gobierno: fue contratado por la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) para hacer el valúo de daños y perjuicios que había provocado la firma del contrato para la explotación de la energía geotérmica con la empresa italiana Enel. OBA cifró esos daños y perjuicios en 2,107 millones de dólares.

Ese mismo despacho fue seleccionado por Latin America Spas para hacer el traspaso de acciones y otros trámites. El traspaso de las acciones no está claro ni para la misma fundadora de Latin America Spas. “Nunca me imaginé que la oficina (Latin Alliance) pudiera haberle entregado documentación que no estaba completa. Las acciones para que sean válidas, según el Código de Comercio, tienen que tener la firma del representante legal de la empresa, aparte de la denominación, del valor y varios datos. Pedí que me dieran la copia de las acciones y que me dieran una constancia que yo en ningún momento tuve que ver en negociaciones con el cliente, ni en reuniones, y que yo no sabía ni el destino ni nada para qué era la sociedad, pero se negaron a dármela”, dice Vilanova Vargas.

El Faro llamó reiteradas veces a la oficina de OBA para conocer su versión de los hechos. Una empleada dijo que los ejecutivos de la empresa habían consultado con su cliente, Latin America Spas, y pedían que este periódico se comunicara con Ariel Quijano, un abogado radicado en Panamá y que se desempeña como representante legal de la empresa. El Faro le replicó a la secretaria que los hechos sobre los cuales se les quería consultar sucedieron cuando los panameños aún no tenían la dirección de la compañía y, por lo tanto, se reiteraba la necesidad de entrevistar a alguien de OBA. Al cierre de esta nota no habían respondido.

Ochoa Benítez Asociados en la colonia Escalón de San Salvador. Foto Efren Lemus
 
Ochoa Benítez Asociados en la colonia Escalón de San Salvador. Foto Efren Lemus

El Faro también intentó localizar a Miguel Gutiérrez Cervantes, el mexicano que pidió a la oficina de abogados Latin Alliance la fundación de Latin America Spas y que, según José Adolfo Torres Lemus, es un empresario que quiere expandir sus negocios por América Latina. Gutiérrez Cervantes no respondió ni a nuestros correos electrónicos ni a nuestras llamadas. Pero los registros mexicanos sugieren que, más que un empresario, Miguel Gutiérrez Cervantes se dedica al registro de marcas para otras empresas.

En 2008 registró en México la marca "SuperOutlet", para revistas y periódicos, y al siguiente año la marca "Cardiosexy" para gimnasios, temas de salud y belleza. Pero transfirió la marca a otra persona, de nombre Henrry (sic) Oswaldo López Sánchez.

Araceli Leyva, la otra ciudadana de México que fue inscrita como administradora de Latin America Spas, aparece vinculada en algunos trámites legales de Gutiérrez Cervantes en la Ciudad de México, como servir de testigo en transferencias de poderes. También figura en la lista de empleados de otro despacho, Ancona Asociados, como asistente del director, José Manuel Ancona. Ese despacho tiene la misma dirección que fue registrada como domicilio de "Cardiosexy" la marca registrada por Gutiérrez Cervantes.

Miguel Gutiérrez Cervantes figura además como abogado representando a la principal empresa de televisión mexicana, Televisa, en al menos cinco casos legales de defensa o vigencia de marcas de la empresa.


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