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Fiscalía golpea la estructura operativa del Cártel de Texis
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Fiscalía golpea la estructura operativa del Cártel de Texis

Si la Fiscalía comprueba la responsabilidad de las 18 personas capturadas este jueves, habrá probado que el Cártel de Texis tiene más vínculos con la clase política y con funcionarios que los que en un principio se pensó. El Salvador y Guatemala creen que su operativo conjunto les permitió desmantelar el brazo operativo de la estructura de narcotráfico y prevén más capturas.

Óscar Martínez y Sergio Arauz / Fotos: Mauro Arias

 
 
Bar en la hacienda El Rosario en Texistepeque, propiedad de Roberto
 
Bar en la hacienda El Rosario en Texistepeque, propiedad de Roberto "El Burro" Herrera.

Más de 200 fiscales y policías de las divisiones antinarcóticos, apoyados por algunos elementos de antipandillas, salieron la medianoche de este miércoles rumbo a 39 inmuebles ubicados en la zona occidental de El Salvador, en los departamentos de Santa Ana, Sonsonate y Ahuachapán. Cuando cerca de las 4 de la madrugada de este jueves el operativo terminó, el fiscal jefe de la Unidad Antinarcotráfico, Jorge Cortez, confirmó una lista de 18 capturados que van desde cuidadores de hacienda hasta exdiputados y exfuncionarios del actual gobierno. Horas más tarde, el Ministro de Justicia y Seguridad, Ricardo Perdomo, resumió la manera en que las autoridades de justicia interpretan todo ese movimiento en la zona fronteriza: “Se ha desarticulado la parte operativa del Cártel de Texis”.

El operativo, del que fueron excluidos policías destacados en la zona de occidente, empezó con algunas certezas. En la hacienda El Sunza y la Hacienda El Rosario, ambas de Texistepeque, en el norte de Santa Ana, las autoridades no pretendían capturar a ningún personaje relevante. Los tres dueños de esas haciendas ya estaban capturados. La Hacienda El Sunza pertenece a dos hermanos, Hernán y Alexander Dorat; mientras que la Hacienda El Rosario pertenece a Roberto Herrera Hernández, conocido como El Burro Herrera, e identificado por las autoridades salvadoreñas en investigaciones que vienen desde hace 10 años, como uno de los líderes del Cártel de Texis.

El Cártel de Texis es una estructura de tráfico de cocaína en el noroccidente de El Salvador que opera en un codo de territorio que une los puntos ciegos fronterizos con Honduras y Guatemala. Una alternativa de ruta que en la jerga policial es conocida como El Caminito. El Burro ha aparecido desde hace años en el mapa criminal de la Policía y, en este último gobierno, también de las autoridades fiscales y del Ministerio de Seguridad y Justicia. Los hermanos Dorat, sin embargo, y según la información dada por el fiscal Cortez, operan dentro del grupo desde mediados de 2011.

La teoría que Cortez intentará probar en juicio es que los Dorat, dueños de la finca ganadera de 80 manzanas ubicada tras 10 kilómetros de terracería en el cantón San Miguel Texis, entraron al grupo después de que El Burro bajara perfil. Según el fiscal explicó en la madrugada de este jueves a las puertas de El Rosario, tras la publicación que este medio hizo en mayo de 2011 titulada El Cártel de Texis, El Burro dejó durante seis meses de traficar droga, se enfrió, como se dice en la jerga policial, y heredó parte de sus funciones a los hermanos Dorat. El fiscal asegura que mientras, El Burro regresó a un delito que aseguran conocía muy bien: el robo y hurto de vehículos.

A finales de julio de este año, El Burro fue capturado cuando salía de la Feria Ganadera de Santa Ana, la que él presidió años atrás. La Fiscalía lo acusa de dirigir una banda que robó al menos 106 vehículos que envió a Guatemala para que fueran vendidos o deshuesados. La operación de captura de El Burro fue conjunta con Guatemala, al igual que la operación realizada entre la noche de este miércoles y la madrugada de este jueves. Cortez aseguró que la Fiscalía, gracias a nuevas pesquisas, acusará también a El Burro de tráfico de cocaína, pues están convencidos de que, tras los seis meses de enfriamiento, él volvió a involucrarse con ese delito dentro de la estructura del cártel.

Presentación de las personas capturadas durante el operativo Escorpión, en las instalaciones de la Divisón Antinarcóticos de la Policía, en San Salvador. Foto cortesía de la PNC.
 
Presentación de las personas capturadas durante el operativo Escorpión, en las instalaciones de la Divisón Antinarcóticos de la Policía, en San Salvador. Foto cortesía de la PNC.

Los exdiputados y el directivo del ISTA

Al final de la jornada, cuando las 18 capturas de la noche habían sido realizadas, el fiscal Cortez, rodeado de medios, respondió a una pregunta: ¿Descartan que vayan a atrapar al alcalde de Metapán, Juan Umaña Samayoa, y al empresario José Adán Salazar? “No puedo descartarlo”, se limitó a decir. “Faltan más capturas. Esto se está realizando por etapas”, explicó.

Samayoa y Salazar, este último conocido como Chepe Diablo, aparecen como los cabecillas del Cártel de Texis, según las investigaciones de tres administraciones gubernamentales distintas, junto a El Burro. Del resto de detenidos este jueves, ninguno figuraba en los mapas criminales trazados por las autoridades. Sin embargo, Cortez aseguró que tras dos años en los que se ha utilizado diferentes técnicas de investigación está convencido de que los capturados pertenecen a la estructura del cártel. De ser así, cuatro exfuncionarios más entraron a una larga lista de contactos políticos y policiales que las autoridades identifican como miembros del Cártel de Texis.

El más reconocido de ellos es Horacio Ríos, quien está prófugo. Ríos empezó a ser conocido públicamente durante el gobierno de Armando Calderón Sol, cuando se convirtió en el primer director ejecutivo de la Secretaría Ejecutiva del Medio Ambiente (SEMA), creada en 1994. Luego de su paso por Arena, tuvo un paso fugaz por el PCN cuando el grupo de "maneques" migraron a las filas pecenistas, y en el año 2000 se convirtió en diputado suplente por el nuevo Partido Acción Nacional (PAN). Ríos fue fundador del PAN y la organización logró dos escaños legislativos en las votaciones de ese año, colocando a Tomás Mejía, jefe de la bancada, y a William Eliú Martínez. Ríos era suplente. Ahora William Eliú Martínez está preso en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y lavado de dinero.

Las autoridades estadounidenses afirman que, entre 1998 y 2000, Martínez conspiró para traficar cocaína desde Colombia hacia los Estados Unidos. Las pruebas recabadas por los investigadores de la DEA en Guatemala y El Salvador, situaban a Martínez como el enlace salvadoreño encargado de proveer las lanchas de alta velocidad que recogían la cocaína en alta mar, la llevaban a bodegas en la costa de El Salvador -los ranchos Cuatro Vientos y Santa Gregoria, en el estero de Jaltepeque, además de otro en la bocana La Chepona, en la bahía de Jiquilisco-, donde luego era embalada y transportada en compartimientos secretos de camiones y furgones de frutas y vegetales para ser llevada a Estados Unidos, pasando por Guatemala y México.

Ríos también volvió a aparecer vinculado a investigaciones relativas al narco en 2007, cuando las autoridades de Guatemala detectaron que el político salvadoreño había estado en comunicación con Manuel Castillo, un legislador de Guatemala al que un tribunal declaró culpable del asesinato de tres diputados salvadoreños y su conductor. En ese entonces, los jueces determinaron que el móvil fue la venganza que buscaba el exdiputado salvadoreño del PCN Roberto Carlos Silva Pereira. Silva Pereira guarda prisión en Estados Unidos y ha sido investigado por lavado de dinero y narcotráfico. Justo en el mes en el que ocurrió el crimen de los diputados, el exdiputado Ríos ofreció a El Faro la posibilidad de contactar a Manuel Castillo vía telefónica para que este explicara su versión de los hechos.

Otro exlegislador que aparece en la lista de vinculados al Cártel de Texis, y al que sí lograron capturar las autoridades este jueves, es Juan Antonio Ascencio Oliva, diputado del PCN por Santa Ana en el período 1994-1997 y entre 1997-2000. En la ficha de la Fiscalía, el exdiputado aparece como “enlace en las negociaciones” de la estructura a la que acusan de traficar cantidades “considerables” de cocaína.

El nombre de este exlegislador también aparece vinculado a otra estructura de la zona occidental, la de Chepe Furia, un líder de la Mara Salvatrucha que ascendió en el mundo del crimen y era más reconocido como contratista que proveía servicios de recolección de basura en la Alcaldía de Atiquizaya. En julio de 2010, Chepe Furia salió por la frontera de Anguiatú hacia Guatemala en un vehículo cuyas placas, según el registro policial, pertenecen a Dilmark Giovanni Ascencio, hijo del exdiputado del PCN. Juntos son dueños de Carisma, una venta de repuestos para automotores en Santa Ana, que según las autoridades pudo haber servido como fachada para desmantelar autos robados.

Dentro de la estructura que movía la droga para el Cártel de Texis, está también un exfuncionario de este gobierno, José Arturo Simeón Magaña Acosta, exvicepresidente del Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria (ISTA). Magaña Acosta fue juramento por el presidente Mauricio Funes en julio de 2010 y fue capturado en su casa en Ahuachapán y las autoridades han guardado los detalles del rol que ocupaba en la estructura este ganadero de la zona occidental. Magaña Acosta fue sustituido en el cargo del ISTA por Vicente Ventura en septiembre de 2012. Antes de ese cargo, el ganadero ocupó un cargo técnico como parte de un programa de reproducción animal del Ministerio de Agricultura y Ganadería.

Dentro de los 18 capturados en el operativo, también se encuentran otros tres funcionarios del Estado de menor nivel y perfil: Roberto Figueroa Leiva, jefe de Transporte de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) en Santa Tecla; Gerardo Fidel Rivas, defensor público de la Procuraduría de la General de la República (PGR), y Francis Cárcamo Álvarez, jefe de Operaciones de la Policía Nacional Civil en Sonsonate. Sus roles y el tipo de participación por el que han sido acusados no ha sido aclarado por las autoridades.

Foto de Roberto
 
Foto de Roberto "El Burro" Herrera encontrada en la hacienda El Rosario, en Texistepeque, que es de su propiedad y que fue allanada por la Fiscalía la madrugada de este jueves.

Los detenidos de Guatemala

Este jueves, mientras decenas de policías y fiscales viajaban de San Salvador a Texistepeque, el Grupo Cuscatlán del Ejército salvadoreño ejecutaba un cordón preventivo desde la zona fronteriza de San Cristóbal hasta los puntos ciegos que de Texistepeque conducen hacia Guatemala. Desde un principio el operativo de capturas se trabajó de ambos lados. De este, se agregaron más funcionarios y exfuncionarios; de aquel, un contacto con uno de los grupos criminales más poderosos de la frontera entre Guatemala y El Salvador: Los Temerarios.

Antes de refundirse en el cantón San Miguel Texis, las autoridades ya habían capturado al guatemalteco Kenneth Reynaldo Vanegas Blanco, un hombre que ha logrado una y otra vez escapar de la justicia. En El Salvador fue capturado en octubre de 2010 cuando negociaba un kilogramo de cocaína con cinco salvadoreños en un restaurante del bulevar de Los Próceres. Vanegas también fue acusado en Guatemala de la masacre de seis pescadores en una aldea de Chiquimula y del intento de asesinato de una jueza en enero de 2004, en uno de los principales bulevares de la capital guatemalteca. La jueza había sentenciado a prisión a un hermano de Vanegas. Sin embargo, ninguna de estas acusaciones hizo que Vanegas terminara en la prisión. Ahora, la unidad fiscal dirigida por Cortez lo intentará de nuevo, lo juzgarán por tráfico de drogas como miembro de la estructura del Cártel de Texis.

Cuando en El Salvador este jueves ya todo había terminado, en Guatemala apenas empezaba. A las 6 de la mañana, fiscales y policías de aquel país realizaron 15 allanamientos en el departamento de Jutiapa, fronterizo con Santa Ana. Capturaron a tres personas, pero de ellas, el Ministro de Gobernación de aquel país, Mauricio López Bonilla, calificó como “importante” a una: José Arturo Silva Sandoval, apodado El Enano.

Bonilla explicó a El Faro que Silva es el dueño de una finca allanada este jueves en el municipio de Asunción Mita que tiene la característica de tener territorio del lado salvadoreño y guatemalteco. Asunción Mita es el municipio fronterizo con Metapán. Silva es acusado de tráfico de drogas entre ambos países, de ser enlace de ese lado con el Cártel de Texis. Durante el operativo del lado chapín fueron decomisadas 13 armas, entre ellas dos AK-47 y una mini Uzi.

La ciudad salvadoreña de Metapán es gobernada por Juan Umaña Samayoa, señalado por las autoridades como líder del cártel, desde 2006. Samayoa ha estado a la cabeza de un concejo municipal que como mínimo se le puede catalogar de complicado: empezando por que el antecesor y rival en las elecciones del alcalde, quien lo había acusado de narcotraficante, fue asesinado por un sicario que le disparó en la cabeza el 11 de julio de 2006, el concejo municipal ha perdido a cuatro de sus miembros: dos han sido asesinados, uno condenado por trasiego de cocaína y otro actualmente es juzgado por intentar vender cinco kilogramos de cocaína a dos agentes policiales encubiertos.

Cuando se le preguntó al ministro Bonilla si el alcalde les ha aparecido en sus mapas de investigación criminal, el funcionario contestó: “Siempre ha habido, según información recabada, vinculación a nivel local en el Cártel de Texis”. Se le repreguntó si con nivel local se refería a la Alcaldía de Metapán, a lo que contestó: “Sí, a nivel de alcaldías”.

El hombre capturado del lado guatemalteco no solo sugiere una de las formas de operar del cártel, a través de fincas con territorio en ambos lados de la frontera, sino que también habla de las alianzas criminales con las que podría contar la gente de Texis. Según el ministro Bonilla, Silva era el enlace con un grupo conocido como Los Temerarios, que opera en Jutiapa y tiene importante sede en Asunción Mita. Ese grupo, según información de las autoridades de ese país, se dedica a secuestros, robo de furgones, sicariato, contrabando, trasiego de armas, narcotráfico y lavado de dinero. Algunos de los miembros de esa banda, relacionados por vínculos familiares, tienen antecedentes que van desde robo, tráfico, hasta portación de armas de guerra y de explosivos. Su área de operación es justo la frontera con Metapán, y según el ministro, han tenido el poder armado suficiente para mantener fuera de su territorio a la banda mexicana de Los Zetas, una de las consideradas como más violentas y con mayor poder de fuego del mundo, según las autoridades estadounidenses.

Un empleado de la hacienda de los hermanos Ruiz Dorat, en Texistepeque, es capturado durante el operativo.
 
Un empleado de la hacienda de los hermanos Ruiz Dorat, en Texistepeque, es capturado durante el operativo.


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