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Los extraños negocios del diputado con Ulloa Sibrián

Las declaraciones de testigos y una serie de transacciones de bienes cuyo denominador común más frecuente es que alguien compra caro para vender barato apuntan a la misma dirección: el diputado de la coalición PCN-PDC Wilver Alexander Rivera Monge perteneció a la red de contactos de Jorge Ernesto Ulloa Sibrián, el salvadoreño capturado en Guatemala acusado de traficar toneladas de cocaína.

Efren Lemus, Óscar Martínez y Sergio Arauz

 
 

La Fiscalía General de la República (FGR) tiene en sus manos la declaración de un miembro de una red centroamericana de tráfico de cocaína. El testigo asegura que un hombre llamado Wilver ha sido parte de esa red, liderada por Jorge Ulloa Sibrián, alias El Repollo, recientemente deportado de Guatemala y que ahora enfrenta juicio en El Salvador. Luego del rastreo de una treintena de propiedades inscritas en el Centro Nacional de Registros (CNR) salvadoreño queda claro que el hombre del que el testigo habló es el diputado Wilver Alexander Rivera Monge. El legislador ha participado en cinco extraños traspasos de bienes donde también aparece Ulloa Sibrián y algunos miembros de su red detenidos junto a él.

Rivera Monge es el diputado suplente de Reynaldo Antonio Cardoza, el representante del departamento de Chalatenango por el Partido Concertación Nacional (PCN). Rivera Monge llegó a la Asamblea en 2012 de la mano de una coalición que el PCN estableció con el Partido Demócrata Cristiano (PDC), y su período concluye en 2015.

El diputado Wilver Rivera, a la izquierda, sale del Salón Azul al terminar la primera sesión plenaria el primero de mayo 2012. Foto Archivo El Faro
 
El diputado Wilver Rivera, a la izquierda, sale del Salón Azul al terminar la primera sesión plenaria el primero de mayo 2012. Foto Archivo El Faro

Ulloa Sibrián es un salvadoreño de 46 años de edad que el pasado viernes 15 de marzo fue capturado por las autoridades guatemaltecas y, bajo la excusa de que no había informado a Migración de ese país que realmente residía allí, fue deportado a El Salvador. Ese argumento fue solo la fachada de una operación de seguimiento que las autoridades de El Salvador habían encargado a las guatemaltecas. Según la Policía y la Fiscalía salvadoreñas, Ulloa Sibrián es el líder de una estructura que opera entre Panamá y Guatemala, y se encarga de trasladar toneladas de cocaína que tienen como destino final Estados Unidos. El detenido enfrenta un juicio en El Salvador junto a 12 de sus supuestos cómplices

El diputado Rivera Monge no es uno de esos detenidos. Sin embargo, el testigo asegura que "Wilver" participó en la logística para el traslado de cargamentos, y que prestó uno de sus negocios para que Ulloa Sibrián hiciera pagos y sostuviera reuniones con sus empleados que volvían de Costa Rica tras haber hecho entregas de dinero como pago por la cocaína. No es la primera vez que un miembro de esa red relaciona a ambos personajes.

El 17 de octubre de 2007, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) informó a la División Antinarcóticos de la Policía (DAN) que un salvadoreño detenido en aquel país estaba proporcionando información sobre la red de Ulloa Sibrián, y que este testigo mencionaba también a “Wilber” como miembro del grupo. El testigo solo lo mencionó por el nombre, pero habló de un negocio de venta de autos que, por la ubicación, coincide con una propiedad registrada a nombre del diputado.

Una visita al CNR deja en evidencia la estrecha relación entre Ulloa Sibrián y el diputado, y la manera extraña en que estos hombres han estado haciendo algunos negocios. ¿Quién perdería 225 mil dólares en la venta de una propiedad? ¿Quién compraría un camión para tenerlo solo cinco días? ¿Quién tendría la suerte de comprar por una quinta parte del costo una propiedad que originalmente era de su propio hijo? Estas son solo algunas de las preguntas que surgen de las extrañas transacciones de bienes en las que se ve envuelto el diputado. Todas con un ingrediente extra que añade verosimilitud a lo dicho por los testigos: en todas las transacciones participan Ulloa Sibrián o alguno de los que ha sido detenido como parte de su red.

Comprar para perder

El estudiante compró un lote en los suburbios del Barrio Candelaria, cantón Monserrat, en San Salvador, el 17 de mayo de 2005. Ese estudiante se llama Wilver Alexander Rivera Sifontes, hijo del diputado Rivera Monge. Después de tres meses de haber adquirido la propiedad, el estudiante decidió venderla a Jorge Ernesto Ulloa Sibrián y su hija Leslie Elionor Ulloa Alonzo. El hijo del diputado no le ganó ni un centavo a la propiedad cuando la pasó a manos de Ulloa.

En agosto de 2006, la familia Ulloa vendió el lote por 50 mil dólares a María Margarita Alvarado de Castro. Esta vendió esa propiedad al diputado Rivera Monge. Lo sorprendente de esta venta es el precio: la señora decidió vender por 7 mil dólares la propiedad que había comprado en 50 mil dólares. Con esa transacción culmina la ruleta de compras y ventas que permitió a los allegados de Ulloa Sibrián la “desaparición” de 43 mil dólares, y al diputado Rivera Monge la recuperación del lote que dos años antes perteneció a su hijo.

 

El diputado Rivera Monge es un comerciante que se mueve en las antípodas a la hora de negociar propiedades o vehículos. Algunas veces gana mucho dinero, otras veces pierde mucho dinero. Un día parece no importarle perder 200 mil dólares al vender una casa en una de las zonas más exclusivas del Gran San Salvador. Otro día no gana ni un centavo cuando inicia una serie de compras y ventas de inmuebles que terminan significando ingresos para JE Inmobiliaria, la empresa del hombre acusado de narcotraficante. Pero también tiene momentos cuando sus transacciones van acompañadas de ruido, de voces que lo acusan. El diputado compra un pick up, lo vende cinco días después a un testaferro de Ulloa Sibrián, y un testigo de la Fiscalía termina diciendo que ese vehículo se usó para traficar droga desde Nicaragua.

El 30 de mayo de 2006, el diputado Rivera Monge compró una casa en la Urbanización Cumbres de Cuscatlán, en La Libertad, una zona de gran plusvalía. Por el lote, ubicado en el polígono H-1 pagó, 225 mil dólares. Solo un año después, esa propiedad pasó a manos de la hermana de Ulloa, Vilma Gudelia Ulloa, que fungía como secretaria de JE Inmobiliaria. Ella pagó 25 mil por el inmueble.

Sobre Vilma Gudelia Ulloa esto es lo que ha declarado uno de los testigos: “Ella le guardaba el dinero a Ulloa y tiene unas propiedades que están a nombre de ella, pero que en realidad son del patrón Ulloa”.

Las extrañas transacciones del diputado continuaban. El 23 de febrero de 2004, Rivera Monge y un socio, Ernesto Quintanilla, compraron por 28 mil 571 dólares una propiedad sobre la 29a. Calle Oriente, en el barrio San José, de San Salvador. Un año después, el diputado vendió su derecho al socio. Ese socio se convirtió en el dueño único y decidió vender sin ganar un centavo a Ulloa Sibrián. El diputado y su socio no tuvieron ganancias, pero Ulloa Sibrián sacó máximo provecho: vendió y triplicó el precio del inmueble. Eso sucedió el 28 de septiembre de 2006, cuando Ulloa Sibrián logró venderlo en 90 mil dólares. Sin embargo, ese dinero que tiene apariencia de frescura arrastra una huella de reciclaje: los hermanos que pagaron los 90 mil obtuvieron ese dinero de un préstamo que les concedió la empresa JE Inmobiliaria. Eso significa que la empresa de Ulloa Sibrián prestó el dinero que luego terminó en el bolsillo de Ulloa Sibrián. De nuevo, el diputado hace parte de una ruleta de compras y ventas que termina lucrando al que tanto las autoridades guatemaltecas como salvadoreñas consideran un capo centroamericano.

Los registros en el CNR muestran otra transacción que ayuda a explicar cómo ha estado operando la red. Se trata del cambio de manos de un inmueble ubicado sobre la Calle Arce, de San Salvador. Ulloa vendió por 50 mil dólares la propiedad a Orlando Alberto Castro Alvarado, a quien las investigaciones ubican como testaferro de Ulloa. Este hombre no es nuevo en estas ruletas. Ya antes había aparecido como un comprador que un 21 de noviembre de 2006 adquirió por 26 mil 900 un pick up Mitsubishi, y ese mismo día lo vendió a la hermana de Ulloa Sibrián en solo 20 mil dólares. En el caso del inmueble de la calle Arce, Castro Alvarado logró un gran negocio: vendió al triple de lo que había pagado. Vendió a 150 mil dólares. Para adquirir la propiedad, el comprador del inmueble había obtenido un préstamo por 125 mil dólares de parte de JE Inmobiliaria. Los nombres cambian, la ruleta de transacciones gira y, al final, es la empresa de Ulloa Sibrián la que inyecta el capital para la buena salud financiera de Ulloa Sibrián y sus allegados.

Del desglose de compra y venta de inmuebles y vehículos se puede establecer que el diputado Rivera Monge conocía a más de uno de los integrantes de la supuesta red de narcotráfico. El testigo asegura que el diputado Rivera Monge facilitó un pick up Kia, estilo furgón, al que se le construyeron unos depósitos secretos en un negocio de Ciudad Delgado para transportar cocaína desde El Ocotal, en Nicaragua, hasta unos ranchos en las playas de la Costa del Sol y San Diego, en El Salvador.

El diputado Rivera Monge compró el Kia blanco a la Aseguradora Suiza por 8 mil 600 dólares. Eso sucedió el 4 de julio de 2007. El diputado fue dueño de ese vehículo durante solo cinco días. El 9 de julio vendió el pick up, por 9 mil 100 dólares, a Efraín González Barrera, un albañil que vive en San Marcos, quien según el testigo traficó droga desde Nicaragua en varias ocasiones y envió dinero por medio de Western Union hacia las cuentas de Ulloa Sibrián.

Cinco meses más tarde, en diciembre de 2007, González Barrera traspasó el vehículo por 10 mil dólares a Jorge Alberto Morán, uno de los arrestados por trasladar dinero adherido a su cuerpo u oculto en compartimentos secretos de vehículos rumbo a Costa Rica, que serviría para pagar la cocaína.

Rivera Monge y Morán ya antes de ese traspaso aparecen también vinculados en otra compraventa: el diputado había vendido una cuadrimoto Yamaha azul a Morán por 4 mil dólares. Tres años antes, el diputado la había comprado por 9 mil dólares.

Según el testigo, el diputado Rivera Monge tenía claro que, pese a la maraña de traspasos entre los miembros de la organización, el vehículo Kia se utilizaría para cometer un delito. El diputado habría entregado el pick up por medio de uno de sus socios: “Ulises es un compadre y socio de Wilver, como de 36 años de edad, salvadoreño, blanco, cara delgada, alto, cuerpo regular, pelo negro ondulado, que usa bigote. Como socio de Wilver, en el autolote facilita los carros a la organización, también le llevó un vehículo tipo camioncito, marca Kia que Wilver le mandó a Ulloa para que la organización lo usara en el traslado de droga”.

El diputado Rivera Monge Aparece relacionado con otro miembro más de la red de Ulloa Sibrián que actualmente está detenido. El funcionario hizo negocios con Eliseo Dallesandro López. En el mundo del crimen, según el testigo, a este lo conocían como “Sandro”. El Salvador era su base de operaciones: de aquí llevaba dinero hacia Costa Rica para el pago de alijos, y también llevaba cocaína hacia Guatemala. El diputado Rivera Monge le vendió a “Sandro” siete lotes sobre la carretera Troncal del Norte, en las cercanías de las ruinas Cihuatán, en Aguilares, el 30 de abril de 2009.

 

“El Estado tiene que investigar al diputado”

Sin revelar los nombres de los implicados, las ruletas que vinculan al diputado y su hijo y aquella en la que la empresa de Ulloa Sibrián presta el dinero que termina en la bolsa del supuesto capo, le fueron expuestas a dos expertos en el área de delitos financieros, uno salvadoreño y el otro guatemalteco. El salvadoreño pidió omitir su nombre por cuestiones de seguridad, pero permitió que se mencionara la experiencia que avala su opinión. Fue miembro de la Unidad de Investigación Financiera de la Fiscalía General y participó en los procesos de investigación de lavado de dinero y de activos por los que fueron condenados Fredy Osmín Escobar y Óscar Molina Manzanares, dos importantes miembros de la banda Los Perrones, la organización de tráfico de cocaína del oriente del país. El otro perito es Francisco Solórzano, el jefe de la Unidad de Delitos Financieros del Ministerio Público guatemalteco.

Ambos creen que  la Fiscalía tiene en sus manos suficiente información como para empezar una investigación contra el diputado.

—Sí, sí, claro que sí, el Estado tiene que investigar. Es obligación del Ministerio Público –dijo el salvadoreño, cuando se le preguntó si veía méritos suficientes para iniciar un proceso contra el diputado basado en las compras y ventas de inmuebles.

Según este ex funcionario, en las transacciones que permitieron al diputado recuperar la casa que había sido de su hijo y en la que la empresa de Ulloa Sibrián prestó el dinero a quienes le compraron la casa, se puede identificar un elemento común del delito de lavado de dinero: una de las maneras más simples con la que los delincuentes intentan despistar es “dándole vueltas” al dinero, pasando de mano en mano una propiedad, vendiéndola una y otra vez, para que sea más complicado rastrear al dueño original y al beneficiado final.

Todas estas vueltas, según el exfiscal, tienen un sentido, que es justificar el exceso de dinero que un traficante gana con sus actividades ilícitas. Así, en la ruleta de compras y ventas de la casa entre su hijo y él, el diputado puede fácilmente justificar legalmente que tenía 7 mil dólares para comprar una casa. Si llegara a venderla, las ganancias superarían por mucho al precio por el que la adquirió.

El guatemalteco Solórzano lo expone así:

—Es una manera de justificar un ingreso que no tendría otra forma de justificar. No habría forma lícita de que el narco le diera dinero al diputado.

En resumidas cuentas, ese tipo de transacciones, según estos expertos, suelen ser una forma común con la que los narcos le pagan a sus ayudantes: a través de testaferros les hacen llegar a un precio risible una propiedad que, cuando su colaborador la venda, le dejará buenas ganancias, y ese será el pago por sus servicios.

En el caso en el que la propiedad es comprada con el dinero de la empresa de Ulloa Sibrián, Solórzano ve dos intenciones. La primera es “confundir”, tejer un círculo de préstamos, compras y ventas que haga más difícil de rastrear el negocio. La segunda es pasar el dinero de la empresa al bolsillo de Ulloa Sibrián. Lo del préstamo de la empresa al comprador para que este le pague a Ulloa Sibrián sería una estrategia para poder depositar el dinero que la empresa en el bolsillo del dueño. De otra manera, sería muy difícil, a pesar de ser el propietario, justificar que una empresa genere en una sola transacción ingresos de miles de dólares para Ulloa Sibrián.

—Definitivamente tienen razones para sospechar. Hay muchísimas formas de lavado de dinero –concluye Solórzano.

El exfiscal salvadoreño termina su análisis agregando un delito a la lista de posibles imputaciones contra el diputado. Según esta fuente, en el caso del pick up Kia que fue adquirido por el legislador y vendido a los cinco días a un miembro de la red de Ulloa Sibrián, hay un ingrediente extra: el testigo asegura que el diputado proporcionó un bien a sabiendas de que se utilizaría para esconder y transportar cocaína.

—Por tanto –explica el exfiscal–, aquí podríamos tener una colaboración indirecta para el delito de narcotráfico por parte del diputado. Una coautoría. Esto es un trato: yo consigo el carro, vos al motorista y yo la droga. Para cometer el delito necesitás un montón de bienes, el vehículo es uno. Y tenemos un indicio que sirve en un juzgado: ¿Quién compra un carro para tenerlo solo cinco días?

En una red cada quien tiene una función distinta. Eso que apunta el exfiscal es lo que esboza el testigo de la Fiscalía. El exmiembro de la red de Ulloa Sibrián habla de todo un equipo encargado del traslado de dinero y drogas, de la modificación de vehículos para ese fin, de la adquisición de propiedades y de la administración de las millonarias ganancias. En una escena, el testigo describe que “en el rancho conocido como La Veranera, en una mesa de tres metros de largo y un metro de ancho, (Ulloa Sibrián) tenía grandes cantidades de dinero en billetes de 20 dólares… Llamó a todos (sus empleados) para que le ayudáramos a hacer paquetes de 10 mil dólares”.

Asimismo, el testigo cuenta que en una sola operación de envío hacia Guatemala, la red era capaz de mover más de 100 kilogramos de cocaína en unas pocas horas. Por ejemplo, en una ocasión, 124 kilogramos fueron trasladados de Nicaragua a El Salvador en una caleta oculta en el pick up Kia que inicialmente fue adquirido por el diputado Rivera Monge.

De centenas en centenas de kilos, la red era capaz de mover toneladas, o al menos esa es la hipótesis de la Fiscalía salvadoreña.

Cuando el mes pasado las autoridades guatemaltecas entregaron a Ulloa Sibrián, el ministro de Gobernación de aquel país, Mauricio López Bonilla, le llamó al acusado “el Chamalé salvadoreño”, en referencia a Juan Ortiz Chamalé, el capo guatemalteco capturado en marzo de 2011 y que controlaba gran parte de los departamentos del Pacífico de ese país. El pasado jueves, el ministro contextualizó en una conversación con El Faro las implicaciones de esa comparación: “Los capos que mueven toneladas necesitan de redes grandes. No se puede mover esas cantidades con la ayuda solo de lancheros y otros empleados de bajo nivel”.

El crimen organizado y la Asamblea

En El Salvador, ser diputado suplente basta para tener inmunidad. Esto significa que un diputado no puede ser enjuiciado en un tribunal por delitos graves, a menos que sus colegas le quiten el fuero. Estos son algunos de los casos recientes vinculados a crimen organizado y a diputaciones.

Eliú y las lanchas de alta velocidad
Entre 2000 y 2003, el diputado del PAN William Eliú Martínez mantuvo un alto perfil público como político y presidente del club de fútbol Arcense, en ese entonces de la primera división salvadoreña. El 28 de enero de 2004 fue  capturado en Panamá. El exdiputado había traficado 36 toneladas de cocaína, por un valor de 905 millones de dólares. Las autoridades estadounidenses acusaron a Martínez de conspirar para traficar cocaína desde Colombia hacia los Estados Unidos.

Silva Pereira y el lavado de dinero
En septiembre de 2006, la Fiscalía pidió quitar la protección al diputado del PCN Roberto Silva Pereira, suplente del dirigente pecenista Elizardo González Lovo. Fue acusado de lavado de dinero y de delitos de corrupción. Años después, en 2009, las autoridades guatemaltecas lo acusaron de ser el autor intelectual del asesinato de tres diputados salvadoreños al Parlacen ocurrido en 2007. Una de las hipótesis de la Fiscalía guatemalteca es que mandó asesinarlos en un intento de tumbe de drogas o de dinero de drogas que alguno de los diputados asesinados transportaba consigo. 

El diputado suplente que no fue
Fredis Osmín Escobar fue el primero de la banda de narcotráfico "Los Perrones" que  fue condenado a cárcel. Cumple una pena de 15 años de prisión. Fue detenido por evasión de impuestos y lavado de dinero. En 2006 fue postulado como candidato a diputado suplente por el PCN en representación del departamento de La Unión, pero no logró el cargo.

—Un perfil como el de él (Ulloa Sibrián) –explicó el ministro– no puede tener solo una red básica para su trasiego. Ese tipo de personas, según nuestra experiencia, tiene que tener una red a nivel de fuerza pública, de contactos políticos, y el punto número uno en estas investigaciones tiene que ser la develación de estos miembros de las estructuras, de esos apoyos políticos, en el sistema de justicia, fuerza pública. Esa es la línea.

“El diputado es amigo mío”

El diputado Wilver Rivera Monge es amigo y suplente de Reynaldo Cardoza en la Asamblea Legislativa, diputado propietario del PCN por Chalatenango. Cardoza es miembro de la junta directiva de la Asamblea, un puesto privilegiado que en cada elección disputan los pecenistas que logran una curul. Cardoza y Rivera Monge hicieron campaña juntos en las elecciones de 2012 bajo la bandera de una coalición de dos partidos: Concertación Nacional y el Partido de la Esperanza, conocido históricamente como PDC. Fue la primera incursión de Rivera Monge en la política.

El Faro sostuvo una breve conversación telefónica con Cardoza, para preguntarle qué piensa de los vínculos de su suplente con Ulloa Sibrián.

—Yo le hablé ahora en la mañana –explicó–. Es que mire, aparte de ser mi suplente, él es amigo mío, pues, de años. Nunca he conocido que él ande en cosas. Yo le dije: mire, sea sincero y dígame la verdad, ¿usted ha tenido alguna relación con este señor? Me dijo que lo único que hizo fue venderle un camión, venderle un pick up y una cuadrimoto, que llegó al lote a comprarlo. El autolote es negocio de él, él no puede estar preguntando a la gente "mire, ¿usted a qué se dedica?" Yo le he comprado carros.

La explicación de Cardoza concuerda con la que Rivera Monge dio a La Prensa Gráfica. El diputado suplente dijo que él reconocía tener transacciones comerciales con Ulloa Sibrián, pero que no tenía idea de que su ese hombre fuera perseguido por la justicia. Sobre las acusaciones del testigo, Rivera Monge no dijo nada. El Faro intentó comunicarse vía telefónica con Rivera Monge, pero este no respondió las llamadas a su celular. En la sede del PCN en la Asamblea Legislativa, el equipo de prensa dijo que no podía localizarlo.

Se le dijo a Cardoza que las transacciones comerciales eran complementadas con la declaración de un testigo que, entre otros detalles, relató la escena del costal lleno de billetes. Al preguntarle sobre ese señalamiento, Cardoza respondió que es algo que tiene que conversar con el señalado.

—Habría que ver eso, habría que ver eso. Yo tengo una reunión con él más tarde… Se está pidiendo que el fiscal investigue.

Cardoza agregó que tiene más de 10 años de estar llegando al autolote de Rivera Monge y que nunca ha notado ninguna anomalía: “Jamás he visto cosas ilícitas".

El Faro buscó la manera de comunicarse con a otras fuentes del ámbito partidario. Orlando Arévalo fue diputado desde 1992 hasta 2012. Pasó casi la mitad de esos 20 años en el PCN, donde conoció el funcionamiento del partido. Según explicó, por lo general, los diputados propietarios son dirigentes departamentales del partido y se encargan de elegir a sus suplentes. "Muchas veces tiene que ver con la posibilidad económica de los candidatos, las campañas cuestan dinero. Y la última campaña (en Chalatenango) fue muy cara, compitieron contra el jefe de bancada de Gana", explicó el exdiputado.

Sobre la posibilidad de desaforar al diputado Rivera Monge, para que pueda ser investigado, la diputada Lorena Peña, del FMLN, sostuvo que en la Asamblea no se puede promover un desafuero si no hay una institución que lo requiera. “Pueden mandarnos nota o informe el Tribunal de Ética o la Fiscalía, pero no ha venido”, dijo.

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