Paolo Suárez compara la primera división de acá con la segunda o con la tercera de Uruguay.
Imaginate. Yo la verdad es que tuve la oportunidad de estar hace poco en Colombia. Me fui unos días para allá con unos planes y al final Dios tiene otros planes para nosotros...
¿Te habían llamado?
No, fui donde un amigo, pero fui por cinco días y me quedé un mes. Este amigo trabaja en los medios también. Se recordarán ustedes de Pablo Vaca, jugó en Firpo. Trabaja en un canal con un programa deportivo y con niños también, escuelas de fútbol, y me dio la oportunidad. A través de él conocí las instalaciones del Deportivo Cali: increíbles, ¡n-cre-í-bles! Uno va a la sede y hay tres o cuatro canchas de primer nivel solo para ellos, llegás y tenés tu vestuario de primer nivel, tenés tus duchas, tenés tu camerino, tu ropa ya está lista, tus zapatos están listos, uno llega bien bonito, bien vestido en su auto y así como llegás así salís. Acá, la gran mayoría, llegamos a nuestro entrenamiento y no tenemos vestuario, te tenés que cambiar debajo del palo de mango. Me acuerdo que antes Firpo nada más tenía camerino, Águila no tenía camerino, ahora se han hecho camerinos, se han ido mejorando las cosas, pero aún hay mucho, mucho por hacer. Y aquí tenemos culpa todos, no solo la dirigencia, sino que también los jugadores. El tema del gremio de jugadores: no esperemos que el dirigente venga y hable por nosotros, nosotros tenemos que unirnos y hacer eso para beneficio del futbolista. Pero cuesta encontrar esa unión.
¿Será que el entorno moldea al jugador?
Yo siempre he dicho que en nuestro país hay un gran talento. Y lo voy a mantener, el tema es dónde uno quiere llegar, por eso decía hace un momento, si el medio no es profesional, no voy a permitir que el medio me impida a mí serlo. Un ejemplo: no sé cuántos equipos tendrán a su disposición un gimnasio a tiempo completo. Así como este servidor, hay muchos más que se pagan su propio gimnasio cuando tienen que aumentar peso, no solo cuando el preparador físico tiene destinada una práctica de gimnasio. Si uno tiene que fortalecer sus rodillas, uno va y paga un gimnasio y lo hace, cuando no debería ser así.
Entonces no existe un gremio de futbolistas o un sindicato...
Hasta ahora se está formalizando. Pero no existía nada. Hubo dos o tres intentos que se abortaron por diferentes razones, pero ahora sí se está haciendo. Ya está la personería jurídica y ya está todo casi en orden.
¿Quiénes van a ser los dirigentes?
Ex futbolistas.
¿Quiénes?
Está Salvador Mariona, Chalo Henríquez... lo digo pues con conocimiento de causa. Hemos tenido varias reuniones con ellos, después no nos hemos podido juntar -o yo no he podido juntarme con ellos como quisiera, por el hecho de los compromisos con los equipos-, pero qué bueno que se esté dando eso. Realmente un jugador activo difícilmente puede estar manejando directamente eso, pero sí los que estamos activos aún es nuestro deber y obligación acercarnos y agremiarnos. Ellos no pueden firmar por nosotros. Ahí es donde yo digo que falta esa unificación de esfuerzos para que todo vaya cambiando.
Vos has sido mediático en varias facetas, ahorita solo voy a mencionar una: lo que yo recuerdo de vos es que eras como una gran promesa, en tus primeros años. ¿Por qué no te fuiste al extranjero si tenías chance de hacerlo?
Hubo oportunidades de hacerlo. Lastimosamente, de tres que hubo, dos me dejaron al margen por el tema de lesión y obviamente para uno como portero es mucho más difícil que le abran una puerta en el extranjero, por la posición, porque generalmente en un equipo un portero es el que menos se mueve, el que menos tocan. Si uno analiza, los porteros son los que menos cambian de equipo.
¿Dónde te llevaban?
Iba a Japón y luego a Dinamarca y en las dos me quedé por lesión. No pude ni viajar. Por ahí luego algunas especulaciones que hubo, algunos acercamientos, pero al final no llegamos a nada concreto.
¿MLS nunca te tentó?
No. Cuando era muy joven me enteré de que un equipo mexicano se interesó en mí. Si mal no recuerdo era el Morelia, pero en ese momento la institución donde estaba, que era Águila, como que no llegaron a un acuerdo y yo de esto me enteré por los medios mexicanos. Ni siquiera supe por la gente que debió habérmelo informado, que era mi equipo.
¿Te causó malestar?
Obviamente que sí. De a poco han venido cambiando algunas cosas, pero aquí al futbolista salvadoreño se le ha visto como una máquina, como un esclavo. Son pocos los dirigentes que ven la parte humana. Por eso yo digo que estamos lejos del verdadero profesionalismo. Dirigencia y jugadores obviamente han cambiado muchísimo, pero todavía hay dirigentes que por ser dirigentes y tener la batuta de un equipo o de una institución hacen y deshacen y eso obviamente no ayuda absolutamente a nada.
Porque a la larga, el directivo se interesa en el fútbol supongo que porque es rentable.
Acá todavía estamos con la idea de que queremos depender de los ingresos domingo a domingo. Como hacen las grandes instituciones. ¿O tú creés que las grandes institucioes con sus ingresos de taquilla pagan a sus jugadores? ¡No! Lo hacen a través de patrocinadores, pero acá cuesta que alguien se fije o que quiera entrar a invertir o apostarle a algo, porque casi nunca los dejan trabajar.
Y si no hay patrocinio, ¿cómo es que los equipos de la Liga A parecen vayas móviles con tanto logo en el uniforme?
¿Pero cuánto te dan por ese patrocinio? ¿Cumplen ese patrocinio? ¿El patrocinio te lo cumplen con respecto de lo que está firmado o te llevan atrasado? Son un montón de cosas que al conjugarlas uno saca sus conclusiones, y ahí hay un tema muy administrativo ajeno a nosotros. Por ejemplo, en México se ve mucho: infraestructura o instalaciones con nombres de empresas. No sé si aún se sigue llamando igual el estadio Corona, del Santos. ¿Quién está detrás de todo eso? La cerveza Corona. Hay que separar las cosas: tal vez la cerveza para el deportista no va, pero si una empresa te dice que te hace un estadio y las instalaciones para tus jugadores de base y todo...
¡Salud!
¿Y por qué no, pues? Yo creo que nuestros dirigentes -hablando en general, sin personalizar- son muy cerrados a eso. “Yo soy fulano y voy a hacer las cosas a mi manera”. Por eso estamos así, pero la culpa es de todos, incluso hasta los mismos medios a veces endiosan, agrandan a X o Y jugador y cuando las cosas no salen como se quiere...
¿Qué anima a un jugador en este ambiente?
A mí mis objetivos, mis ambiciones, mis anhelos, mis sueños. Yo, desde que empecé, sabía dónde estaba. Obviamente, te voy a ser sincero, no es lo mismo uno verlo de afuera que verlo cuando estás adentro. Cuando entré y vi todo el entorno, me decepcioné de muchas cosas. De lo que pasa y también de personas, de gente que uno admira fuera y que cuando ya las conoce, uno dice “esto no pensé que fuera así”.
A ver, contá algunas anécdotas.
No puedo dar nombres porque al final esta gente, de la que hablo, después de verlos haciendo algo que nunca pensé harían, me decían: “Brother, usted nunca vaya a hacer esto, porque usted está empezando. No vaya a seguir mis errores”.
¿Pero qué? ¿Mala conducta, indisciplina, corrupción?
Sí, indisciplina. Sobre todo de tomar bebidas en las concentraciones.
¿La selección es fuente de motivación?
Sí, sobre todo cuando estás en casa y sentís el apoyo de tu gente. Eso te anima, te motiva. Igual cuando estás de visita, pero generalmente cuando vas de visita es la minoría, aunque hoy en día uno no sabe si está de local o de visita porque la afición es muy escasa en ambas posiciones.
¿Qué se siente salir a la cancha y ver un cuarto de estadio, medio estadio vacío?
Es feo. Creo que la afición va a llegar a un estadio en la medida en que vean más compromiso de parte de todos. Obviamente también el marketing internacional y todo eso. Aquí vende más Real Madrid y Barcelona que los 10 equipos juntos.
Pero el Alianza ya casi está llenando sol.
Es quizás porque su afición está creyendo en lo que están haciendo, pero pasaron tres o cuatro torneos que nadie daba nada por ellos. Por eso te digo que tienen que ver muchas cosas: si uno el espectáculo que está brindando no es el mejor, obviamente es entendible, pero tampoco hay que tomar posturas radicales, porque un equipo pierde un partido entonces ya no lo voy a apoyar. Esos son aficionados que están en las buenas nada más.
La carrera de un futbolista es relativamente corta, y aunque debutaste en primera hace unos años, ya sos un veterano...
Sí, muchos me gritan “¡Retirate, viejo!”
Ja, ja, ja. Entonces, ¿cómo es que te vas preparando para el inevitable retiro?
Pues son cosas que uno tiene que pensar con mucha madurez, invertir. Yo empecé una carrera universitaria que la sacrifiqué por el hecho de seguir en el fútbol.
¿Qué carrera?
Derecho. El fútbol a mí desde los 15, 16 años me ha dado de comer, he podido ayudar a mi familia, he podido aportar y dar a otros también, y ahí es donde uno viene y tiene que ser inteligente, empezar no solo a ahorrar, porque cuando uno ahorra gasta más de lo que ahorra, pero invertir sí, ya sea en un negocio, en sociedad o solo. A eso le estamos apostando, y obviamente, es algo muy personal, pero yo tengo un llamado ya hace tres años y medio, que yo no lo quería aceptar, que es el servir a los demás en el tema espiritual. El tema espiritual a mí me ha marcado mucho. Tengo nueve años de ser cristiano evangélico, y la vida me ha venido cambiando mucho en estos nueve años. Yo tengo claro que algún día me va a tocar decir “ya no más fútbol”. ¿Cuándo? No sé, yo decía que a los 40 años, porque un portero dura más, pero puede ser mañana...
El portero tiene más vida.
Sí, entonces lo que yo tengo pensado y lo que Dios ha puesto en mi corazón es que voy a empezar a prepararme, a estudiar teología y empezar a serle útil a Dios. De hecho, desde que volví de Colombia, vine hasta con el deseo de no querer jugar más, pero mis pastores me preguntarón que ¿por qué? “Vos no sabés lo importante que sos en el medio en el que te desenvolvés”, me dijeron. El testimonio que puedo reflejar para los demás.
Los futbolistas son bien propensos a convertirse al cristianismo, ¿no?
Sí, ahora hay muchos. Lo que pasa es que como en este medio empezás muy joven y tenés todo, el dinero te llega no fácil, pero te llega. Te llegan las mujeres, la fama, hacés lo que vos querés, como que en un tiempo muy corto vivís todo, pasás todo y ves que realmente no te llega. Entonces cuando llega alguien y te presenta realmente a Jesús, no una religión, sino a Jesús, un encuentro personal con Jesús, ya tu vida cambia. Y eso es lo que pasó conmigo, yo sabía que existía un dios, pero no es lo mismo saber que hay un dios que creerle a Dios.
¿Pero vos no te perdiste, no eras hardcore?
No, yo nunca fui de tomar ni de fumar.
¿En la pinchiguita de agua de portero no tomabas...?
¡Noo! El chaparro, ja, ja. No, el tema mío era el tema de las mujeres.
Ja, ja, ja.
Y es difícil...
Difícil tema, sí.
Pero cuando uno tiene esa convicción de saber que sí se puede ser diferente uno ya dice “bueno, ¿qué estoy haciendo?”
Mirá, ¡pero vos tenés 29 años! Pensé que estabas más viejo... perdón... tenés larga carrera todavía.
La referencia que tenemos más cercana en fútbol de alto nivel, bien pagado, es el fútbol mexicano. Y tú ves los porteros que más destacados han sido son los mayores. Crisantes, que se retiró, por la diferencia que tuvo en Toluca, con 40 o 41 años. Calé está jugando y tiene 40 años, Oswaldo Sánchez va para 41 años, y son porteros que están en alto rendimiento, en alto nivel, y tienen 40 años. Hay muchos que tienen 23, 24 años, pero dicen que la edad madura, la edad mejor de un arquero es entre 29 y 32 años.
Momento mediático número dos: creo que fuiste vos al que William Reyes, en una final, te metió el gol...
Con una chilena.
Cabal. ¿Qué sentiste ahí? Debe haber sido horrible.
Sí, por todo lo que se desencadenó, pero obviamente con el tiempo uno madura y reflexiona. Quería explicarle a todo mundo que me preguntaba: “Mirá, pasó esto y lo otro”, pero nadie me iba a entender porque nadie estaba en el lugar donde yo estaba. El tema es que William hace ese remate, pero cuando la pelota viene, yo ya había hecho el recorrido para agarrar la pelota, pero a los dos o tres metros otro jugador de FAS quiere patear la pelota, y le yerra, no le pega. Entonces, por instinto, lo que yo hago es reaccionar así (mueve las manos a la izquierda), pero no le pega y entonces la pelota sigue su curso. Cuando yo alcancé a reaccionar, de nuevo, la toqué como medio metro adentro. Pero explicarle eso a cada quien que me preguntaba...
Otro cuento chino: ¿qué pasó en la UNCAF?
¿Con respecto a qué? Ja, ja, ja.
Ja, ja, ja.
¿Con respecto a qué?
¿Que habían comido algo para que se desmayaran o qué pasó?
Ni modo, mirá, son temas que cuando suceden, uno, ¿qué va a hacer?
¿Pero qué pasó?
Habíamos trabajado tanto que nos cargamos, estábamos cansados y las lesiones llegaron.
Ajá.
¡Me entienden o no me entienden!
Ja, ja, ja.
Yo no puedo ahondar más en temas que ya pasaron. Repito las palabras de mi maestro: no hay nada oculto que no salga a la luz, pero no voy a ser yo quien alborote el panal. Uno tiene que, para bien o para mal, ser fiel a quien te está dirigiendo o dando órdenes.
¿Cuál fue la orden? ¿Terminen el partido?
No, no. Estábamos en una competencia importante y se estaba trabajando fuerte, pero quizá el objetivo primordial era la Copa Oro, y obviamente vino a repercutir este tema de las lesiones. Nosotros entrenábamos, te digo, sabiendo que mañana jugábamos. No era un mango, como decimos, a matarte, pero sí lo hacíamos.
¿Y la decisión, ustedes la aceptaron así, chivo, o discutieron?
¡No sé de cuál decisión hablás, hombre!
Ja, ja, ja.
No, yo me refiero al tema del trabajo. Era complicado jugar dos, tres torneos a la vez. Se terminó ese torneo y de ahí mismo viajamos a Estados Unidos.
Pero los ticos igual hacían lo mismo.
Pero nosotros teníamos un plantel más reducido. Era la pequeña diferencia.
Siempre que hemos traído futbolistas de la liga salvadoreña nunca les hemos preguntado cómo es un día a día para ustedes. ¿Cómo es?
Depende de tus obligaciones.
¿Te da para tener otro trabajo?
¿Cuál? Lo que pasa es que no te dejan. Vos firmás un contrato y sos futbolista las 24 horas del día, los siete días de la semana. Y todo el año, pero no te pagan todo el año. ¿Me entendés? Por eso hablaba del tema del profesionalismo. Aquí te contratan por un año pero te pagan hasta el día que vos jugás. De ahí en más, no. Pero uno en ese tiempo libre no puedo decir: me voy. No puedo pedir ir a otro equipo para reforzarlo si me quedo fuera de una convocatoria. No podés. Pero tampoco percibís nada.
¿Es decir que cuando termina un torneo, el tiempo entre torneos no lo pagan?
No.
¿Pero siguen entrenando?
No. Pero el hecho es que uno no puede decidir por sí mismo. Por ahí viene una gira en Estados Unidos, hay un ingreso para el equipo, pero a nivel de clubes ni viáticos te dan. Y si te dan algo, es mejor decir que no te den nada. Igual vos estás privándote en ese tiempo de estar con tu familia y seguís con la misma responsabilidad porque no podés vender una mala imagen. Y ahí volvemos a lo mismo: los jugadores tenemos la culpa. ¿Por qué no hacemos un gremio que haga valer nuestros derechos? La excusa es que no percibimos nada, entonces pidamos contratos de 10 meses, y los otros dos yo hago lo que quiero. Pero no. Estás amarrado.
¿Cuánto se entrena en un equipo?
Desde las 9 de la mañana –los porteros desde las 8- vuelvo a la hora de almorzar, descanso, dependiendo del día el gimnasio, y luego del gimnasio a la iglesia.
¿Y el gimnasio te lo pagás vos?
Sí.
¿Es decir que quien no puede pagárselo, hasta el mediodía llegó su jornada con el equipo?
Sí.
Y supongo que si decís que no hay ni dónde cambiarse…
Generalmente cuando hacemos gimnasio, en Firpo, lo hacemos en el gimnasio del estadio. Ahí sí el equipo lo paga, cuando está en el entreno. Si querés prepararte para el medio, con lo que se hace, suficiente. Pero si querés proyectarte fuera de las fronteras, tenés que hacer mucho más para alcanzarlo. Por eso hasta el día de hoy, con todas las cosas que me han pasado... no sé si llegarán ahí, pero igual se los voy a tirar: con el tema de la selección...
Je, je, je.
Hasta el día de hoy yo puedo ver a cualquiera a los ojos, con tranquiidad, porque a mí nadie puede venir a decirme 'Juan José, a vos eso que te pasó te pasó por indisciplina (porque metía mujeres, tomaba, por pleitos, diferencias)' y menos porque no trabaja bien. ¡Menos por eso! Entonces la gran pregunta es: ¿por qué?
