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Se fractura el movimiento Amigos de Mauricio Funes

El cerebro del grupo renunció en octubre pasado, tres de los dirigentes que controlaban territorio ahora impulsan el nacimiento de otro movimiento, y otros mandos medios andan haciendo su trabajo a la deriva y solos. En medio de denuncias de marginación, el Movimiento Amigos por el Cambio nace como rival del Movimiento Amigos de Mauricio.

 
 

 

Era un viernes por la tarde cuando estos hombres, que venían trabajando muy de cerca desde hacía un año, despertaron del sueño, asustados por un grito.

-Esto se acabó -les dijo un recién llegado a quienes estaban reunidos en esa casa de la colonia San Francisco, que hasta entonces había funcionado como su fábrica de quimeras.

-¿Por qué? –preguntó uno de ellos, sin dar crédito a lo que oía.

-Ya es hora. Se acabó este circo -respondió el otro, lacónico.

Era 27 de noviembre de 2009, ocho meses después de que su candidato había ganado la silla presidencial. Quien llegó a la casa para clausurarla fue uno de los gestores del Movimiento Amigos de Mauricio (MAM). En esos ocho meses, dicen, nadie bajó del Olimpo -como llaman ahora a la Presidencia de la República- para darles instrucciones, para mostrarles hacia dónde apuntaba, esa vez, la brújula. Pero en el inicio de la campaña electoral, un año atrás, estaban tan creídos del proyecto y de su candidato, que hasta una canción le compusieron y la cantaron a coro hablando de un sueño compartido por muchos amigos.

Ese día fue la última vez que se reunieron en esta residencia de la San Francisco y vieron cómo tras su salida se cerraba aquella puerta. Luego de este portazo se sintieron desencantados, traicionados, abandonados a su suerte. Ellos, que estiman haber contribuido al triunfo electoral con unos 200 mil votos, se sintieron usados. Pero no por Funes, a quien todavía le guardan admiración, y a quien esperan “abrirle los ojos” desde una nueva trinchera que han bautizado como “Movimiento Amigos por el Cambio”.

Se trata de un grupo de quienes durante la campaña electoral eran los encargados de preparar el terreno y reclutar seguidores no efemelenistas para respaldar la candidatura de Funes. Aunque no eran los que más aparecían en los medios de comunicación ni los que todo mundo quería entrevistar, ellos en realidad hacían el trabajo de campo y se les veía en la antesala de los mitines del candidato del FMLN.

Ahora, ya lejos de aquella parafernalia, dicen que quieren quitarle la venda a Funes para que pueda ver la verdadera cara del personaje que cerró la casa -"la casona", le llaman- de los Amigos de Mauricio y quien -han oído- mantiene vivo lo que quedó del MAM. A esa persona, que se llama Gerardo Cáceres, amigo del presidente Funes desde hace años, le mandan un mensaje: “Nosotros tenemos las bases, las estructuras. En él nadie confía”, dice uno de los líderes del nuevo movimiento que, reunido con otros dos de los que fueron clave en el trabajo territorial durante la campaña electoral, pide el anonimato hasta que no se lance oficialmente el MAC.

Hace más de dos años, Gerardo Cáceres junto a su sobrino, Francisco -hoy secretario privado de la Presidencia-; el hoy secretario Técnico, Álex Segovia, y el mismo Funes, buscaron a Luis Lagos, un político de derecha, para que creara eso que más tarde se convirtió en un movimiento cívico con sedes en 170 de los 262 municipios de El Salvador. A ellos se sumó el empresario Miguel Menéndez -hoy presidente del Centro Internacional de Ferias y Convenciones, CIFCO-, el abogado Luis Méndez Menéndez -hoy superintendente de Electricidad y Telecomunicaciones-, Andrés Rodríguez -presidente del INPEP- y el coronel David Munguía Payés -ahora ministro de Defensa.

A este grupo que comenzó a gravitar en torno al interés en empujar hasta la presidencia a Funes, se le conoció como el “G8”, parodiando al grupo de los países más ricos del mundo que cada año se reúnen para tratar temas de común interés. Debajo de ellos aparecieron otros líderes, que fueron llenado las plazas de las coordinaciones de los sectores: 8 en total. El mismo Lagos, orgulloso, asegura que el trabajo de campo les hizo pescar a 265 mil seguidores en todo El Salvador. Seguidores que eventualmente permitieron que Funes y el FMLN alcanzaran el poder, en las elecciones presidenciales del 15 de marzo de 2009.

“Porque ni fue solo Mauricio ni fue solo el FMLN. Lo que nosotros hicimos en el territorio hizo posible lo que en algún momento se creyó imposible”, dice otro de los ex líderes del MAM descontentos.

Ahora, el Movimiento Amigos de Mauricio ya no es lo mismo que era antes. Sus detractores –ahora en el MAC- aseguran tener a tres líderes sectoriales (profesional, transporte, pensionados) y a las bases de la mayoría de municipios que estuvieron en el MAM. En el caso del G8, uno ya no está adentro -el cerebro de la organización y planificación del mismo renunció al proyecto en octubre de 2009- y otros seis ahora son funcionarios de gobierno. Los disidentes -que ahora serán una especie de enemigos de los amigos- se jactan de estar chupando la masa crítica del MAM, la energía que hizo exitoso a ese movimiento y que matizó la candidatura de Funes con un tono blanco que evitó que todo luciera rojo en los mitines. “Es muy poco lo que queda, con unos cuantos líderes sectoriales que no tienen ninguna injerencia en el territorio”, dice otro de los ex líderes consultados por El Faro, que también está en el MAC. El MAM actual, aseguran, no tiene la capacidad de convocar a nadie ni de darle línea a nadie.

En boca de Luis Lagos, que ha decidido mantenerse al margen tanto del círculo más cercano al presidente como del MAC, los disidentes tienen razón. “El movimiento acabó cuando Funes ganó la Presidencia. Es que con ese fin se concibió. Era su objetivo, su razón de ser", comienza su explicación. Sin embargo, una vez logrado el propósito, vino el interés en explorar la posibilidad de prolongarle la vida. "Ahora, intentamos repensar su función, pero yo ya no me quedé en ese esfuerzo porque decidí dedicarme a mi empresa. Después de pasar más de año y medio en esto tenía que dedicarme a mis negocios. Me fui en octubre, a finales de octubre”, dice Lagos.

Cuando se le pregunta qué sabe de las reuniones que están teniendo los ex mandos medios del MAM para impulsar su propio proyecto, Lagos dice no saber gran cosa. “He oído de eso, pero solo eso puedo decirle porque no sé más”.

Cáceres se niega a hablar del asunto en este momento. Dice que tal vez más adelante, pero que ahora no tiene nada que comentar, ni siquiera para corroborar lo de la fractura del movimiento. El Faro buscó también a Miguel Menéndez. Su secretaria en el CIFCO dijo que iba a trasladar a Menéndez la petición de entrevista, pero al cierre de esta nota el funcionario no había respondido.

Heridas de muerte

Tras el triunfo electoral de Funes, la casa que albergó a los líderes en San Salvador se convirtió en una especie de oficina de empleos. Y cada martes y cada jueves, a diferencia de las reuniones de precampaña y de campaña, ya nadie iba a discutir sobre estrategias para captar votos. Las discusiones, decían entonces, iban enrumbadas al mejor manejo de las instituciones públicas, a creer que un gobierno de tecnócratas –donde todos se incluían- era posible.

“Creo que le ganamos a Tecoloco”, dice uno de los dirigentes que integran el nuevo movimiento, en alusión a la empresa colocadora de empleos en internet. “Había montañas y montañas de currículums de gente profesional, experta, capacitada, que se fajó en la campaña”, asegura.


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