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OPINION / DESDE HANNOVER ¿FMLN partido político democrático o secta conspirativa?David Hernández
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I. A manera de resumen
" La política es el arte de lo posible"
Las últimas divisiones en el seno del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) han causado no sólo preocupación entre las fuerzas progresistas nacionales e internacionales, sino una profunda tristeza. Sobre todo al comprobar cómo la izquierda salvadoreña está perdiendo desde hace cerca de una década la oportunidad histórica de hacerse con el poder en El Salvador y de hacer un borrón y cuenta nueva con el pasado oscurantista de dominación oligárquica y financiera que unas pocas familias ejercen sobre los seis millones de salvadoreños en el territorio nacional.
La desilusión y desencanto es mayor al comprobarse que, desde la primera "fuga" del FMLN efectuada por la fracción compuesta por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Resistencia Nacional (RN), el centro del debate estuvo signado por mezquinos intereses económicos personalistas.
Luego de sufrir un desprendimiento tras otro -la salida de Facundo Guardado y sus Reformistas, la salida del grupo de diputados del FMLN disidentes hace cerca de dos años, la salida forzosa de Héctor Silva y algunos de sus seguidores, el distanciamiento del FMLN con fuerzas progresistas como el CDU o de Iniciativa Ciudadana presidida por Héctor Dada Hirezi, el torpedeo de la candidatura presidencial de Mauricio Funes, que despertó mucha espectativa entre la población, hasta la última salida de la llamada "Fuerza por el Cambio" que promete continuar goteando con renuncias semanales al FMLN-, es evidente que la lucha por el poder en el FMLN se libra en torno a premisas egoístas de carácter económico.
Sin que se haya sucedido una "noche de los cuchillos largos", el ala ortodoxa ha tomado el control del Partido, defenestrando gradualmente a todos sus contendientes. La última división, esta vez en el seno mismo de los ortodoxos, ha dejado como ganador momentáneo a José Luis Merino, alias "Ramiro Vázquez", y su camarilla de incondicionales, deshaciéndose de esta forma del hombre que representaba para los ortodoxos la imagen santulona del "revolucionario inmaculado", Schafik Hándal.
El Salvador, cuyos hijos tienen que salir desesperados en busca de perspectivas
a otros países del mundo, especialmente a Estados Unidos, se merece
otra izquierda y un mejor destino.
Los desgobiernos del actual partido en el poder, la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), son incapaces de resolver las grandes problemáticas del país. Cada día se suceden cientos de dramas, pues son miles de personas desesperadas por la situación económica que emigran ilegalmente a los Estados Unidos, lo que constituye una tragedia de proporciones incalculables pues son millones los hogares salvadoreños que han sido y son destrozados por esta emigración forzosa, que deja a la familia salvadoreña dividida y traumada sicológicamente; los últimos responsables de ello son las cuatro administraciones de ARENA.
El partido en el poder ha sumido a la población en un estado apocalíptico, en una permanente desesperación en medio de una espantosa crisis económica y de una violencia delincuencial producto de este mismo fenómeno migratorio. Una situación en la cual, como en una guerra, diariamente huyen cientos de salvadoreños buscando mejores perspectivas. Bajo estas graves circunstancias la razón pragmática en cuestiones políticas lo que aconsejaría es no esperar el final, sino comenzar desde ya a propiciarlo. Porque como escribió un viejo topo, es mejor un espantoso final que un espanto sin fin.
Las élites salvadoreñas tienen que tomar muy en serio estas
señales de la sociedad, e implementar lo más pronto posible
las reformas estructurales pendientes desde hace más de un siglo
en El Salvador. Porque, ¿qué pasaría si de repente
todo ese ejército paralelo, armado y con una disciplina de combate
que raya lo kamikaze, como son las maras, deciden asaltar los bancos en
lugar de a los pobres pasajeros rumbo a Soyapango?, ¿O si deciden
asaltar las residencias lujosas de ese otro El Salvador en lugar de las
covachas de su vecindad?
Para enfrentar ecuánimemente este nudo gordiano de la realidad
política salvadoreña -injusta distribución de la
riqueza, criminalidad, crónica crisis económica, alto porcentaje
de desempleo-, las nuevas fuerzas de izquierda emergentes tienen el deber
y la obligación histórica de saldar cuentas con los personalismos
y egoísmos y de convertirse en la verdadera vanguardia progresista
que conduzca por los caminos democráticos, ganados con la sangre
de decenas de miles de caídos, a un nuevo El Salvador. Especialmente
ahora que se ha dado la unión coyuntural en la Asamblea Legislativa
de las fuerzas de izquierda representadas por el Cambio Democrático
(CD), el Partido Popular Social Cristiano (PPSC) y el recién fundado
Frente democrático Revolucionario (FDR).
Es un gesto que merece ser saludado y estimulado para que crezca, se desarrolle
y fructifique.
II. Otra fuga en el seno del FMLN
"El arte de la política es el sentido de la ocasión"
Como fuga o hastío de continuar avalando las manipulaciones de la actual dirigencia del FMLN puede ser catalogada la acción de 360 dirigentes, diputados, alcaldes y militantes del partido, que representan lo más honesto de la lucha de miles de salvadoreños por la democracia, y que en acto de protesta, renunciaron masivamente el pasado 9 de junio al FMLN.
Hay tres causas principales a señalar en esta desgraciada historia, predestinada a repetirse mientras la ortodoxia reaccionaria ejerza el monopolio de poder en el FMLN.
En primer lugar el control total del partido. Después de que Facundo Guardado fuera derrotado como candidato del FMLN en las elecciones presidenciales de 1999, el ala ortodoxa le exigió renunciar, "por ética", como coordinador del FMLN, responsabilizándolo por la derrota que la izquierda obtuvo ante el Partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Se creó entonces un mecanismo de transición y se convocó a elecciones internas, proceso que dejo al ala ortodoxa con un sesenta por ciento de la dirección del FMLN, afianzando los espacios de dirección más sensibles del partido, y excluyendo al cuarenta por ciento de militantes en la toma de decisiones. Esta maniobra conspirativa tuvo desde el principio el objetivo de manipular al partido hacia la candidatura presidencial del máximo dirigente ortodoxo, Jorge Schafik Hándal.
Su candidatura era una derrota cantada, y así sucedió para
las elecciones presidenciales de 2004, cuando nuevamente la izquierda
fue vencida por ARENA. Pero esta vez los responsables de la derrota electoral
no declinaron de la conducción del partido, al contrario, se autojustificaron
con la frase demagógica, "Ganamos perdiendo, pues nuestro
proyecto ha sido avalado por ochocientos mil votos¨.
En segundo lugar las sanciones, expulsiones y exclusiones. Luego de la
apabullante derrota de las elecciones presidenciales, el Tribunal de Ética
del FMLN, comenzó a sancionar a militantes y miembros del partido
en una cacería de brujas que recuerda la mejor época de
las purgas stalinistas. En San Salvador expulsaron al coordinador municipal,
Roberto Hernández, al dirigente juvenil del FMLN, Isaác
Abrego, entre muchos otros, y declararon una guerra sucia contra todas
las estructuras partidarias que no eran controladas por la dirección
ortodoxa, amenazando a funcionarios y dirigentes del partido con sancionarlos
o expulsarlos si protestaban o denunciaban las acciones discrecionales
del mal llamado "Tribunal de Ética", un esperpéntico
organismo inquisidor a través del cual, por medios legaloides,
los ortodoxos se deshacen de sus enemigos y de todo aquél que no
baje la cabeza ante la "sacrosanta línea". Se inició
un proceso de afiliación en el cual los ortodoxos cambiaron las
reglas a su manera para dejar fuera a miles de militantes que engrosarían
la llamada "Fuerza del Cambio", antiortodoxa, dentro del partido.
El ala ortodoxa en este nuevo período, a costa de sanciones, expulsiones,
exclusiones de militantes y dirigentes, logró hacerse con el cien
por ciento de las estructuras partidarias.
El control de la maquinaria partidaria que ejercen los ortodoxos ramiristas es ahora usado con el único fin de garantizar a sus cuadros las candidaturas a funcionarios públicos, quitándose de esta forma la máscara seudorevolucionaria y evidenciando un electorerismo de baja estofa. Ponen así al descubierto un ganguerismo político reaccionario.
Y en tercer lugar la imposición de "las candidaturas ortodoxas". La actual dirección ortodoxa del FMLN ha dado un giro radical, de lo propositivo a lo absurdo. La imposición de sus candidaturas a cargos públicos ha evidenciado la pérdida de valores democráticos, ya no se diga revolucionarios, de la actual dirigencia del partido. Han apartando a cualquier costo -zancadillas, trinquetes, campañas difamatorias, presiones de todo tipo-, a figuras públicas que han demostrado gran aceptación ante la ciudadanía, promoviendo candidaturas que son leales al ala ortodoxa pero que carecen de legitimidad, ética, popularidad o aceptación entre la población.
Las "candidaturas de consenso" para el ala ortodoxa son aquellas que la cúpula dirigencial define y nadie debe oponerse. Al contrario, la militancia debe ser sumisa a la decisión de la cúpula. El caso más emblemático es el de San Salvador, donde impusieron la candidatura de Violeta Menjivar, quien tiene una aceptación bajísima ante la población para ser alcaldesa, boicoteando y excluyendo la participación del actual alcalde Carlos Rivas Zamora, quien goza de una amplia popularidad por su buena gestión municipal; igual suerte corrió el alcalde de Santa Ana, la segunda ciudad del país, Orlando Mena. Esta imposición de "candidatos consensuados" se ha repetido en todo el país. De esta forma le están haciendo un gran favor a ARENA al entregarle en bandeja de plata las principales alcadías del país.
El ala ortodoxa ha perdido capacidad de propuesta, el partido ya no representa a sus bases, mucho menos lucha por los intereses de la población. La izquierda representada en el FMLN, no representa a toda la izquierda del país. El futuro de la izquierda depende de personas que rompan con los dogmas, dirigentes que no se callen ante las injusticias, militantes y funcionarios dispuestos a enfrentarse a la derecha de ARENA pero también a las fuerzas conservadoras oscurantistas incrustadas en el FMLN, esa izquierda mercantilista representada por el ala ortodoxa, que ha hecho de la política trapera su modus vivendi.
III. FMLN los ortodoxos también se dividen
"La política es la economía quintaesenciada"
La metástasis que padece el FMLN consistente en la división
y lucha por pequeñas cuotas de poder ha llegado ahora al mismo
seno de ala ortodoxa que controla el partido. Por un lado están
los partidarios de Schafik Hándal, quien hasta el momento había
mantenido un control para designar diputados y alcaldes, así como
otros funcionarios públicos, y por el otro lado la nueva corriente
que afianza su hegemonía está jefeada por José Luis
Merino, conocido como "Ramiro Vázquez", quien jefeó
y estuvo vinculado durante la guerra civil a una de las cinco organizaciones
armadas que constituyeron el FMLN.
Sobre la lucha interna que están viviendo los "ortodoxos"
hay poco que añadir, ya que en última instancia se trata
del mismo grupo conspirativo que ha copado la dirección del FMLN,
sólo es de señalar que dicha lucha gira en torno a aspectos
no políticos sino de "economía casera".
Junto con Ramiro hay un entramado de sus "socios" , como Domingo Santacruz y Benito Lara, el coordinador departamental de San Salvador, que han tomado la dirección del partido. Ellos están envueltos en los negocios que se han realizado con "ciudades hermanas", ciudades gobernadas por el FMLN, y de negocios de otra índole.
Como en una secta conspirativa, este mes de junio hubo una reunión en Los Planes de Renderos, a 12 Kilómetros de San Salvador, donde "los mas puros de entre los puros del ala ortodoxa" terminaron de filtrar los nombres de los candidatos que habían sido previamente evaluados por ellos mismos; es decir que la argolla se ha cerrado incluso entre los ortodoxos.
Por otro lado, el ala reformista que se marchó del FMLN, la "Fuerza
del Cambio" (FC), ha fundado el "Frente Democrático Revolucionario"
(FDR), pero de ellos aún quedan varios miles en el FMLN, que irán
renunciando paulatinamente cada semana en señal de protesta. Por
ello no tienen previsto participar en las elecciones internas del FMLN
del 17 de julio ya que, con mucha razón, las consideran una burla.
El efecto posterior que esta fuga de sus mejores cuadros representa, puede
ser fatal para el FMLN pues para las elecciones del 2006 prácticamente
se quedará sólo la mitad del partido haciendo campaña,
con el importante agregado de que quienes mueven el voto capitalino son
los militantes de la "Fuerza del Cambio".
A "Ramiro", si nos atenemos a las amplias divulgaciones en los medios de comunicación de El Salvador, se le atribuyen una serie de cargos -monopolio del dinero del Programa de Ciudades Hermanas, licitaciones trucadas, empresas privadas bajo su control, monopolio de las estructuras claves del FMLN a través de sus hombres, asi como otros negocios turbios-, que han contribuido a fortalecer su actual posición, ya que dentro de la estructura partidista del FMLN, quien tiene el dinero, tiene el poder. Así se explica cómo Ramiro tiene ahora una correlación de fuerzas a su favor, al tener a su lado a otros dirigentes del FMLN no ortodoxos, como Medardo Gónzalez y Salvador Sánchez Cerén, de las antiguas Fuerzas Populares de Liberación Nacional (FPL).
Con esta nueva división en el corazón de la ortodoxia, teniendo como perdedor a su emblemático líder Jorge Schafik Hándal, la lucha por el poder en el interior del FMLN se reduciría a cuestiones economicistas. Se trata de grupos de poder pequeños que controlan el aparato del partido, donde en general predominan los dueños del dinero, porque son los que organizan campañas, invierten en militantes, pagan activistas, proponen las candidaturas de alcaldes y diputados, ya que sin dinero nadie se puede tirar a realizar las costosas campañas para estos cargos públicos. Así se explica que el presidente del Tribunal de Ética, por el momento Domingo Santacruz (¿¡Dios Mío, por qué los inquisidores tienen nombres tan especiales!?), tenga mucho poder, siendo solo una especie de contable de las finanzas, y a él le dan la tarea sucia de quitar y poner desde dicho tribunal (no cabe duda que Santacruz recibe la orden de alguien superior, que puede ser Ramiro) a los futuros candidatos.
"Ramiro es el dueño del dinero y Santacruz lo controla, una especie de jefe de la corte de cuentas" este estribillo, así como el otro de "Quien quiera ser diputado tiene que pedir el vistobueno a Ramiro", es otro "vox populi" en el interior del FMLN.
La nueva división entre handalistas y ramiristas, quienes controlan las finanzas del frente, parece perfilarse como el principio del fin del FMLN, ya que esta es una lucha más que de poder político, de poder económico individual (puestos, negocios, autos, guardespaldas, inversiones, prebendas ocasionales desde el poder del Estado, dinero guardado, etc).
Da realmente asco el nivel al que han llegado las cosas en el interior del FMLN y alguien tiene que decirlo ya que un "grupito" de zancadilleros y trúhanes no representan a la izquierda democrática salvadoreña.
"¿Que pasará con el FMLN?" se preguntan las personas progresistas, sobre todo porque para llegar al actual estado de cosas, tuvieron que morir asesinados por la derecha criminal decenas de miles de hermanos salvadoreños en una guerra civil de doce años. "División y más división, como en un espejo quebrado en mil pedazos", es hoy por hoy, la triste respuesta.
David Hernández, PhD por las Universidades de Berlín y
Hannover
david_hernandez_de@yahoo.de
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