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OPINION / ESO NO SE DICE

¿Se aprende la heterosexualidad?

Omar Baños
cartas@elfaro.net
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Las personas heterosexuales, con buena o mala fe, siempre le preguntan a un hombre o mujer homosexual "si se hizo o nació 'así". Es como la pregunta mítica de qué fue primero, el huevo o la gallina o si la humanidad es creación de Dios o proceso de evolución. Lo que nunca se hace, es preguntar y provocar que los heterosexuales se cuestionen, indaguen y busquen respuestas al origen de su identidad, orientación y práctica sexual.

Yo mismo me he hecho la pregunta, ¿por qué soy homosexual?, ¿por qué encuentro atractivo a un hombre?, ¿por qué me he enamorado de un hombre?, ¿ser homosexual, lo aprendí o lo heredé? Y lo mismo pregunto de los heterosexuales, ¿la heterosexualidad, como la homosexualidad, se aprende o se nace 'así'?

La religión ya había respondido esta incógnita antes de que existiera, pero la ciencia todavía sigue buscando. En la polémica del origen la homosexualidad, el debate se ancla entre lo hereditario contra lo aprendido, desnudando los extremos problemáticos.

En el New York Times del 13 de diciembre, el Dr. Gene E. Robinson, director del Neuroscience Program en la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, escribe sobre el comportamiento del gene en los seres humanos y los animales. Habla sobre el hijo de un conocido tenista, diciendo que existe la posibilidad que el hijo sea igual de espectacular que su padre en el juego de tenis, probablemente porque lo herede de su padre y por la dedicación, esmero y práctica del deporte.

En este ejemplo, lo hereditario podría ser modificado por el ambiente. La práctica pulirá esos rasgos que se heredaron del padre. Sin práctica, quizá no aprenda ni a sostener una raqueta. De acuerdo al Dr. Robinson, "lo que los genes en realidad hacen en el cerebro, refleja la interacción entre lo hereditario y la información ambiental".

El Dr. Robinson no habla sobre el gene de la homosexualidad ni la heterosexualidad, sin embargo, mi impresión, basado en su presentación, es que la homosexualidad como la heterosexualidad podrían tener un par y no solamente un origen: podrían ser aprendidas (las experiencias moldean a las personas -ambiente heterosexual, y el único aceptado, induce y/u obliga a comportamiento heterosexual); podrían ser hereditarias (uno nace homosexual o heterosexual); o una combinación de ambas (nace homosexual y el ambiente facilita u obstaculiza que la persona pueda "ser" lo que realmente es).

Si existen genes para otras características y rasgos de cada persona, ¿por qué no existe para la caracterización de la identidad, orientación y práctica sexual? ¿La heterosexualidad es de facto, automática y la homosexualidad no?

En cuanto a la homosexualidad, se conocen historias y estudios (cuestionables) que aseguran que la homosexualidad es una conducta que se aprende. Entre realidad y mito se habla del cambio de homosexual a heterosexual. Con los programas de "rehabilitación" y "terapias", logran que los hombres dejen de tener sexo (practicar una conducta) con otros hombres. En este caso, probablemente el ambiente modifique hasta cierto punto lo hereditario. Sin embargo, suele suceder que la "apariencia", las emociones, atracción y deseos por personas del mismo sexo persisten; en otras palabras, la modificación de lo hereditario no es completa..

Todos conocemos el ejemplo del niño y la plancha. Al tocar la plancha caliente, el niño se quema y no la toca nunca jamás. El ambiente (la plancha caliente) cambia el comportamiento del niño y la relación que él tiene con la plancha. No obstante, no sabemos qué sentimientos podría tener el niño en relación a la plancha. Podría tener ganas de tocarla de nuevo, pero sabe que será castigado (la quemadura) si lo hace. Lo mismo podría suceder con estas personas que experimentan la "rehabilitación" para dejar de ser homosexuales. Siguen con el deseo, pero saben que existe un castigo social si actúan sus más íntimos deseos y necesidades.

Desde que tenemos memoria histórica, hombres y mujeres, hemos aprendido a tener comportamientos heterosexuales. Registramos en nuestro cerebro cosas "malas" o "inapropiadas", según las costumbres sociales. Nuestro ambiente nos enseña -nos obliga- a encontrar atractiva a una persona del sexo opuesto; nos enseña a que es "malo" canalizar nuestros deseos sexuales y amorosos con personas del mismo sexo; nos obliga a sentir, amar y a tener pasión solamente con personas del sexo opuesto. Los heterosexuales y homosexuales registramos la heterosexualidad en las escuelas, en la casa, en la iglesia, en la TV, en la calle, en los prostíbulos, en todos los lugares, aspectos y momentos de nuestras vidas.

El problema con la heterosexualidad es que no nos da posibilidades.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando algunos de nosotros no registramos esa presión y no cedemos al ambiente opresivo, no "aprendemos" a ser heterosexuales?, ¿Por qué somos homosexuales a pesar de que el ambiente no nos induce a serlo? Esa es la pegunta del millón de pesos.

Yo, como millones de personas, soy homosexual. No viví ninguna terrible experiencia que típicamente y con mala fe se atribuyen a muchos homosexuales. Crecí en una familia pobre, heterosexual, con padre y madre y hermanos. No fui sobreprotegido. No fui víctima de abuso sexual. Crecí en un ambiente netamente heterosexual.

Este ambiente heterosexual implicó, entre un millón de comportamientos heterosexuales aprendidos, tener que "cuentear" a muchachas, ver películas pornos heterosexuales con mis compañeros de escuela, pretender que me gustaba más el olor de una mujer que el de un hombre, ir a bailar con mujeres y no con hombres. Y sin embargo, sigo siendo homosexual. Mi experiencia no modificó drásticamente lo que soy.

Sea cual sea ESO que no comprendemos que nos hace ser quienes somos (homosexuales o heterosexuales), permitámonos contemplar posibilidades que nos muestren la complejidad de los factores internos y externos que nos hacen ser como una obra de arte. Después de todo, no somos máquinas programables ni personajes bíblicos, sino complicados, terrenales y hermosos seres humanos con experiencias, características distintivas y rasgos únicos.

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