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San Salvador, 18-24 de agosto de 2003 |
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OPINION Apostando a los caballosPrudencio Aguilar
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Cuando se trata de campañas electoreras, de las cuales el país tiene que sufrir a cada rato, el fenómeno es aun más agudo. Casi nadie nunca habla de lo que se podría hacer con el control del gobierno, sino que con todo descaro se refieren a su afán de llegar "al poder".
Ahora bien: aun si aceptamos que esta es la única meta, entonces deberían de tratar de alcanzarla de una manera adecuada. Por lo menos, los periodistas tienen que dar un paso atrás de lo cotidiano y analizar el gran panorama, para que los lectores comprendan el juego. Si vale la pena hacer algo, mas vale hacerlo bien. Y si bien es cierto que los periodistas no jugamos directamente, por lo menos podemos divertirnos y quizá hasta brindar un pequeño aporte social a la vez.
El análisis político-electorero es una especie de apuesta en la que, al igual que las carreras de caballos, los partidos de fútbol, los juegos de póquer o casi cualquier deporte, la gente apuesta para ganar. Para ello, cada jugador se basa en estudios de la naturaleza del juego, de las figuras (o caballos), de la historia pasada relevante... Se crea una ciencia. Desde luego no una ciencia exacta, pero una que si se hace bien, produce mucha de la información necesaria para poder predecir resultados. El ejemplo contrario es una lotería, en la cual uno no tiene ninguna posibilidad real de ganar, aparte de por las bondades del azar.
Pero la política es un juego de personas, de la sociedad, de las artes y des-artes de la persuasión, así que tiene muchos elementos que se prestan para un análisis, igual que la economía. Depende, al fin y al cabo, de algunos factores científicos y otros pocos factores sociales. Por eso es una apuesta divertida para los apostadores -y todos los somos, cada cual a su medida.
Hoy en día, El Salvador esta envuelto en una de las campañas políticas más importantes de su historia. Hay una reñida contienda que se caracteriza por la polarización, y todo resultado o consecuencia va a depender de la capacidad de los actores para convencer a la mayoría que ellos son los menos malos.
Y dado que, voluntariamente, los periodistas y los políticos están metidos en este juego, tenemos asimismo la obligación de jugar como si supiéramos lo que estamos haciendo.
Primero, hay que ver los números, porque la política al fin y a cabo se reduce el día de las elecciones a la matemática. La derecha en el país, compuesta por los partidos ARENA y PCN, más otra gente no afiliada pero con ideas afines, son la mayoría según las últimas elecciones. Aunque el partido en el gobierno haya perdido cierta fuerza, la derecha sigue siendo la mayoría. En la votación de marzo de 2003, los dos partidos de derecha ganaron un total combinado de 627,464 votos. El FMLN recibió 475,085 votos, y si se le agregan los votos de la izquierda moderada (el CDU), el total combinado es de 564,173 votos. Si se quiere añadir los votos del atribulado PDC, el total llegará a 666,022.
Este ultimo detalle podría sugerir que la oposición tiene suficientes votos para derrotar al bloque derechista. Posiblemente. Pero si alguien por ahí quiere apostar a que todos los votos del CDU y del PDC van a regalarse al FMLN, yo mismo estaría listo para arriesgar algún dinero propio, solo por el aspecto deportivo.
Ni modo. Analicemos estos números crudos: si ARENA establece una alianza electoral firme con el PCN, lo más probable es que su candidato gane en 2004. Pero el partido gobernante parece haber perdido de la vista esa ecuación fundamental. En los últimos días de marzo de este año, poco después de las elecciones desastrosas para ARENA, el PCN públicamente le hizo la oferta de formar una alianza para el 2004, para asegurar que el FMLN no ganara. Sin embargo, los areneros no les hicieron caso y, peor aun, entraron en un conflicto abierto con sus otrora fieles aliados.
No es una sorpresa. Para todos es sabido que el PCN es un partido "taxi" -que cobra por cada viaje- y va a seguir siéndolo, a perpetuidad. Así, un buen operador político sabio de ARENA hubiera concretado esa alianza hace ya varios meses, por la simple razón de limitar el precio a pagar. A medida que corra el tiempo, el precio que exigirá Ciro Cruz Zepeda va a subir exponencialmente. Y se sabe que ellos prefieren el "cash money." La verdad sencilla es que ARENA no puede ganar ninguna elección presidencial sin los votos de la derecha alternativa, así que la pregunta que se oye ahora es un grito: ¿por qué no arreglan ese asunto, y ya?
El problema dentro del partido ARENA sobre su "visión", etcétera, les ha cegado ante una verdad tan básica. Un día de estos, se les va a escampar el cielo y tendrán que pagar mucho más al PCN. Si la historia es un buen guia (y casi siempre lo es), lo más probable es que ese pago salga de las cuentas "discrecionales" de la presidencia. Por eso la prensa y la ciudadanía deberían de exigir que se pague cuanto antes.
Por el otro lado, el FMLN parece estar desgastando a sus propias posibilidades, que son (o eran, hasta hace poco) formidables. Una gran parte del pueblo salvadoreño quisiera apostar a un cambio a la hegemonía de ARENA, pero muchos no están convencidos de hacerlo con el candidato que se impuso. La izquierda necesita ganar la simpatía de los votantes moderados y no afiliados con ningún partido para ganar una elección presidencial. Desde ese punto de partida, el FMLN ha escogido el peor caballo para la carrera -así lo reconocen muchos militantes adentro del partido- y ahora tiene que bailar con él.
La política es a menudo graciosa. Lo ultimo es que el señor Handal afirma que va a trabajar duro en la tarea de "cambiarse de carácter". Uno puede ser disculpado si pregunta, entre carcajadas: "¿y como va a cambiarse de carácter un hombre de setenta y dos años?".
Aun si se lo logra (perdonen las risas), el FMLN necesita de los votos de una gran parte de la población que anhela a un cambio, pero que es renuente al verticalismo que caracteriza a Handal y sus secuaces. Estos han consolidado su poder dentro del partido solo por la expulsión o marginalización de voces distintas. Es una buena manera de mantenerse en control de su club de señores, pero no necesariamente ayuda en la tarea de ganar una elección general.
Todo puede suceder en la política, es cierto, pero un buen apostador no pondría demasiada plata propia en ese caballo, puesto que los votos necesarios para que gane están en las manos de mucha gente desilusionada con el mismo. Aquel cambio de carácter llega un poco tarde.
En cuanto al partido gobernante, el chiste es su nuevo esfuerzo de "auto-examinarse, y rescatar la visión del partido...". Bueno, como dice con claridad su propio nombre, ARENA no es un "partido" sino una "alianza", y la única visión que ha unido por dos décadas a esa alianza es un temor visceral al comunismo. Eso es valido, pero no se sustituye por una política que les sirva a sus propios miembros. De hecho, lo más impresionante de ARENA siempre ha sido su incomprensible habilidad de mantener su identidad como "nacionalista".
A lo largo de 14 años en el poder, los gobiernos de ARENA han demostrado ser lo más anti-nacionalista que se pueda imaginar. Dejemos al lado las opiniones sobre si han sido buenas o malas sus políticas económicas: lo que no se puede discutir es el hecho de que han ido en contra de todo concepto de nacionalismo. Han favorecido importaciones baratas y han penalizado a los exportadores; han favorecido a cierta inversión extranjera pero han penalizado a inversionistas nacionales; han favorecido a los banqueros y los dueños de los almacenes, pero han penalizado a los productores del país; han promovido el consumo y la emigración, pero han penalizado el sistema nacional de salud. No obstante todo lo anterior, habrá que reconocerse un cierto éxito de los señores de esa "alianza" porque han podido mantener esa ficción de nacionalismo en gran medida.
Sin embargo, los resultados de las elecciones de marzo pasado mostraron que, aparte de su cancioncita pegajosa, muchos derechistas en el país ya no creen en ellos. Siguen, eso sí, creyendo que cualquiera opción de derecha es la mejor, y por eso no se comprende qué es lo que esta haciendo el COENA con sus peleas ridículas con el PCN.
Al final, ARENA solo puede ganar con el PCN, pero no está trabajando
en eso, al menos hasta ahora. El FMLN solo puede ganar con la mayoría
silenciosa, pero tampoco trabaja en ello. Y como ninguno de ellos tiene
un plan realista todavía (no lo tienen para ganar, ni se mencione
para hacer algo bueno para el país), las apuestas se mantienen
en reserva.
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