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OPINION / RED INTERMINABLE El poder de los viejos estilosRoberto Turcios
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Un diputado y un alcalde de ARENA hicieron declaraciones contra la línea oficial del partido. No es usual que eso ocurra; pero no fue la única novedad que hubo en torno al acuerdo legislativo que aumenta la asignación financiera a las municipalidades.
Con el ejercicio del veto a la mano, el presidente Flores había doblegado a la Asamblea Legislativa en varias ocasiones anteriores. Hoy se han invertido los papeles. Primero fue la aprobación del proyecto de ley, después el veto presidencial y, finalmente, la ratificación de la Asamblea.
Todavía falta un capítulo, el correspondiente a la Corte Suprema de Justicia, quien deberá dictaminar sobre la constitucionalidad del decreto. Sin embargo, por el momento, un bloque formado por los diputados opositores ha propinado un revés a las políticas presidenciales.
El proceso que se ha seguido es un buen resumen de la política salvadoreña. Allí se puede ver lo bueno y lo malo, los avances y los retrocesos que hay en este año de crispaciones electorales. Lo primero que salta a la vista es la poca capacidad, o la incapacidad, para producir acuerdos políticos.
Durante el periodo del actual Gobierno la tónica dominante ha sido el desacuerdo. Ni siquiera cuando todo el país vivía al ritmo impuesto por dos terremotos y su interminable secuela sísmica hubo acuerdo partidario alrededor de un programa de emergencia. Si no fue posible entonces, menos lo será ahora que están tocando con fuerza las campanas electorales.
El aumento de las transferencias a las municipalidades ameritaba un acuerdo. Como en muchas otras materias, se tienen mejores condiciones para la aplicación de programas cuando los partidos principales asumen compromisos y coinciden en la definición de una ruta común. Pero no ha sido el caso; de nuevo se ha impuesto la intransigencia y, según se ve, ha sido el resultado de un apego dogmático al centralismo por parte del Ejecutivo.
Dicen los funcionarios del Gobierno que la decisión legislativa ha sido irresponsable, porque obligará a hacer recortes presupuestarios en las partidas de educación, salud y seguridad. Razón demás entonces para que se hubiera buscado un acuerdo con los diputados.
Para todos los gobiernos municipales es una buena noticia lo que ha ocurrido en la Asamblea, como explicó el alcalde de Metapán después de la última votación legislativa. En realidad es una buena noticia para todo el país. En efecto, adonde no llega el Gobierno, llega tarde o lo hace mal, allí están las municipalidades. Y como están más cerca de la gente y de sus necesidades pueden lograr un impacto directo en la calidad de vida y en el desarrollo local.
Con una estrategia nacional de desarrollo local en marcha todo sería mejor. Sin embargo, eso no ha sido posible por el apego intransigente a los esquemas centralistas. Y si, al mismo tiempo, se estableciera una política efectiva de descentralización junto a un plan de reordenamiento que tendiera al equilibrio de las cuotas de poder en el territorio, El Salvador podría crear un nuevo estilo de desarrollo. En contra de esa posibilidad están los viejos estilos que prefieren el choque a la búsqueda concertada del bienestar de la gente.
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