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OPINION El VIH/SIDA en la mira guanaca Omar Baños
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El proyecto, “Estrategias para el Control y Prevención del VIH/SIDA y la Tuberculosis en poblaciones vulnerables de El Salvador como coadyuvante a la reducción de la pobreza” presentado al Fondo Global, se puntualiza en el trabajo de prevención en poblaciones vulnerables
como los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), trabajadoras/es de sexo comercial y poblaciones móviles.
Dicho proyecto promete fortalecer la lucha contra el VIH/SIDA en El Salvador, gracias a los $12.856.720 otorgados por el Fondo Global. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD ) es el Beneficiario Principal (BP) del proyecto. Como se ha estipulado, “El PNUD actuará durante los dos próximos años como responsable de los fondos y de la ejecución del proyecto, según decidió el Comité Coordinador de los mismos en El Salvador (CCE) bajo el acuerdo del Fondo Global.”
Uno de los objetivos del proyecto es reducir el número de nuevas infecciones del VIH del 13.7% al 10% y la tasa de mortalidad del SIDA del 6.6% al 5% por cada cien mil habitantes en un periodo de cinco años. El proyecto es ambicioso. Para lograr sus objetivos, se requiere de propuestas innovadoras, iniciativas tenaces e intervenciones fuertes y sensibles. No hay que olvidar que éstas han de abogar por los derechos de las personas que viven con el VIH/SIDA (PVVS), por el acceso a tratamiento, por la erradicación de la violencia en contra de ellas y por la apertura a prácticas sexuales sanas y seguras, entre otras cosas.
La prevención del VIH y la atención médica requiere de una aproximación amplia y contextual que erradique el estigma en todos los ámbitos. Para esto, las organizaciones deberán ser creativas e innovadoras, sugestivas y, si es necesario, irreverentes. Esto, seguramente, encontrará obstáculos que deberán ser enfrentados.
Las organizaciones como la Asociación Entre Amigos y Flor de Piedra tienen una responsabilidad histórica; la primera con la población gay y la segunda con las mujeres y las trabajadoras de sexo comercial. Por otra parte, la Asociación Atlacatl la tiene específicamente con las PVVS, su calidad de vida y el respeto a sus derechos.
Organizaciones que trabajan con la población gay, como Entre Amigos, tienen un doble desafío. El primero es de llegar a toda la comunidad gay, informar a los hombres gay o HSH sobre las mejores maneras de evitar el contagio por el VIH, distribuir condones, promover relaciones afectivas y sexuales sanas entre hombres y abogar para que se respeten sus derechos. El segundo desafío es estructural ya que tendría que hacer una campaña nacional anti estigma y anti homofobia. Esto supone un cuestionamiento a los valores morales sobre sexualidad. No es fácil, pero es necesario hacerlo.
La homofobia se tiene que combatir para crear espacios más seguros para la gente gay. El estudio El Impacto de la Discriminación Social en la Salud de los Hombres Gay del investigador Dr. Rafael Díaz, ha demostrado que los hombres que sufren más discriminación por ser homosexuales, corren más riesgo de contraer el VIH que los hombres gay que no sufrieron discriminación. No podemos ignorar estos datos. La prevención del VIH en la comunidad gay no es simple y no sólo se trata de decirles “usa condón”; se trata de mejorar el contexto en el que los hombres gay se relacionan entre ellos, con familiares, amistades y compañeros de trabajo.
Los moralistas salvadoreños saldrán al encuentro, censurando cualquier campaña o información que hable abiertamente sobre la sexualidad, homosexualidad y prácticas de sexo seguro entre hombres. Más de una alma pondrá el grito en el cielo. Sus observaciones serán críticas, pero los activistas en el campo del VIH tendrán que unir esfuerzos y sus voces para rebatir cualquier tipo de censura o sabotaje.
La epidemia del VIH en El Salvador todavía es manejable. Pero se debe ser agresivo en las intervenciones que se generen, tomando en consideración que las poblaciones en alto riesgo están compuesta por seres humanos complejos, cuyas realidades nunca caben en una cartera de programas o intervenciones.
Habrá una gama de intervenciones propuestas que ayudarán a disminuir el número de nuevas infecciones. Algunas vendrán de las instituciones religiosas o conservadoras que sólo creen en la abstinencia. Otras vendrán de organizaciones más progresistas que trabajan con poblaciones vulnerables y marginadas. Todas son necesarias. No se debería excluir a ninguna ya que para algunas personas puede funcionar el mensaje de la abstinencia, mientras para otras el mensaje de reducción de riesgo será más apropiado.
Dado el clima moralista atiborrado de prejuicios, estigma y discriminación, el trabajo será intenso y requerirá del uso de palabras y acciones claras y fuertes. Los activistas tienen una enorme responsabilidad en sus hombros y deben mostrar determinación en el trabajo que se necesita hacer.
No podemos seguir mirando entre visillos la problemática de la epidemia del VIH/SIDA. Si nos empecinamos en lo mismo, en que no podemos hablar con palabras francas y claras de sexo anal entre hombres, del intercambio de semen y del uso de drogas, los $ 12.856.720 millones no serán suficiente para disminuir el número de nuevas infecciones por el VIH/SIDA. Al contrario, éste crecerá hasta escaparse de nuestras manos.
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