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OPINION / DESDE HANNOVER ¡Ahí vienen los rojos!David Hernández
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I. ¿Quién le teme al FMLN?
Las expectativas que ha levantado el Frente Farabundo Martí Para la Liberación Nacional (FMLN) son ciertamente triunfalistas, al grado de que en dicho partido político, especialmente en su ala ortodoxa, que fue la ganadora de la pasada elección de candidato para la presidencia, se escuchan desde ya declaraciones como si estuvieran gobernando desde el ejecutivo.
La candidatura de Jorge Schafik Hándal por los “ortodoxos” (militantes del ex - Partido Comunista Salvadoreño, PCS), así como su montaje y el respectivo desmontaje de otros posibles pre-candidatos como el ex – Alcalde de San Salvador, Héctor Silva, o el presentador de televisión Mauricio Funes, ha respondido a una bien diseñada estrategia orientada a quebrar la columna vertebral de la dirigencia de las antiguas Fuerzas Populares de Liberación (FPL), que junto con los “ortodoxos” constituyen el grueso de la militancia del actual FMLN.
La “conversión” de parte de la cúpula de las antiguas FPL, felipas, no es gratuita. El “visto bueno” del dictador cubano Fidel Castro Ruz a la candidatura de Schafik Hándal ha influido en el actual “cariño” de cierta parte de la cúpula felipa, especialmente los que tienen miedo de perder sus puestos de trabajo y sus cuotas de poder, hacia el líder ortodoxo.
El plan de nación de los ortodoxos efemelenistas parece haber sido sacado de una burbuja del tiempo de hace tres o cinco décadas; es un discurso maximalista, excluyente, sectario, mesiánico, enmarcado en los viejos esquemas ideológicos de una izquierda anquilosada.
El mundo ha cambiado, y muchísimo más de lo que nos podamos imaginar, desde entonces.
Lo cierto sin embargo es que para sacar al país del atolladero y salir de la crisis económico-social en que se encuentra, se necesitaría una gran coalición de los principales partidos políticos, en aras del bienestar nacional. Sin embargo esto, que se ha practicado con éxito en el pasado reciente en muchos países europeos (por ejemplo en Alemania, “la gran coalición”, o en Francia, la llamada “cohabitación”), es imposible en El Salvador.
Salvo la recalcitrante ultraderecha y un par de sus plumíferos a sueldo, que han hecho de uno de los grandes diarios del país una especie de trinchera anti-FMLN, dicho partido no asusta a nadie. El Pentágono sabe muy bien que, caso resultara vencedor, el FMLN sería uno de los “niños bien portados” en lo que respecta a los compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la política exterior estadounidense y la dolarización.
El grupo oligárquico-financiero salvadoreño está consciente de que “con el FMLN se puede negociar”, en el sentido de que tendrán las manos libres para seguir enriqueciéndose.
En última instancia, un triunfo del FMLN no incidiría directamente en las remesas que los salvadoreños de EE.UU. envían a El Salvador, que constituyen la principal fuente de ingresos del país. Por ello, el grupo financiero-oligárquico salvadoreño se puede dar incluso el lujo de permitir que el FMLN, dado caso llegue al poder, haga sus piruetas y experimentos económicos.
Para EE.UU. un triunfo del FMLN incluso sería la garantía de que las cosas seguirán tal como ellos lo dicten. El FMLN sería una fuerza catalizadora, que podría aplastar con mucha mayor justificación – incluso violentamente – cualquier descontento popular que amenace las estructuras de poder establecidas.
Los “rojos”, especialmente si se disfrazan de diablos ortodoxos, ya no asustan a nadie. El fin de la Guerra Fría demostró que el antiguo bloque socialista estaba desde hace años en bancarrota, y que su modelo de sociedad de economía de comando planificada fracasó estrepitosamente.
II. Sobre las elecciones internas del FMLN
Las elecciones internas o primarias del FMLN estuvieron desde un inicio marcadas por el favoritismo de la cúpula de la Comisión Política (CP) del FMLN hacia Schafik Hándal, esto provocó la declinación de la candidatura del presentador televisivo Mauricio Funes, como potencial candidato y a quien todas las encuestas daban por seguro ganador. Por ello, casi a última hora, se presentó Oscar Ortiz, el alcalde de Santa Tecla, como pre-candidato.
Desde el principio diferentes instancias trabajaron para acallar cualquier síntoma o actitud de descontento hacia el proceso que, como en una organización militar, ya estaba cocinado de antemano; el Tribunal de Ética del FMLN (TE) advirtió con “aplicar el estatuto” a quienes no acataran la línea partidaria; el Tribunal Electoral prohibió el proselitismo a favor de los candidatos; la CP del FMLN vetó a cualquier candidato; el Consejo Nacional de Organización (CNO) cerró abruptamente el padrón electoral, sabiendo que la Corriente Revolucionaria Socialista (CRS), nombre oficial de los ortodoxos, controlaban el padrón electoral; el Consejo Nacional aprobó apresuradamente toda disposición emanada de la CP (obligatoriedad de militancia, cierre de padrón, reglamento electoral, etc.).
Todo el proceso electoral estuvo diseñado para que el resultado no fuera una sorpresa, sino una victoria contundente de Schafik Handal, muy al estilo de las farsas de elecciones que se celebraban en los antiguos países socialistas. En este sentido el FMLN sigue siendo una organización militar verticalista, con pocos respiraderos democráticos. Por ello la votación a favor de Óscar Ortiz sorprendió por su cantidad, pues significa que Schafik Handal no es monedita de oro ni es santo de su devoción .... ¡de la mitad de la militancia del FMLN!
Hay detalles que rondan el esperpento como el hecho de que la imprenta donde se editaron las papeletas de votación sea propiedad de Guillermo Ramirios, Presidente del Tribunal Electoral y esposo de Norma Guevara, ambos “ortodoxos”. Cualquier observador internacional estaría obligado a exigir más imparcialidad en el proceso de impresión de las papeletas de votación. Un hecho que, dado caso realmente existiera, el Tribunal de Ética del FMLN debería no sólo denunciar, sino prohibir y castigar. Sin embargo el mentado Tribunal de Ética (un organismo que si no fuera por su carácter oscurantista y marrullero parece sacado de los “Boy Scouts”) está dirigido por Domingo Santa Cruz, él mismo un ortodoxo.
A pesar de que el resultado favoreció a Schafik Handal, el debate en el interior de las estructuras, sobre todo los mandos medios, del FMLN, estaba encaminado hacia los resultados del próximo año. Se ha puesto sobre la mesa la visión histórica de las ex - FPL y de los ortodoxos del antiguo PCS.
No es de extrañar que los Departamentos de Chalatenango, La Paz, San Vicente y La Libertad (territorio organizado y de dominio de las FPL) hayan sido bastión opositor al proyecto llevado a cabo por Schafik & CIA.
La lectura más interesante de todo ello es que con pocos meses de organización, una estructura organizativa histórica que había permanecido dividida en renovadores, terceristas, tulipanes y parte de ortodoxos, reacciona y se aglutina en torno a una candidatura común. A pesar que no todos los líderes de las ex - FPL apoyaron a Óscar Ortiz, éste logró capitalizar el descontento y la repulsa que provoca la candidatura de Schafik en parte de la militancia del FMLN.
En el proceso de votación fueron evidentes múltiples anormalidades, e incluso el resultado final de las elecciones. Según los primeros datos totalizadores del Centro de Cómputo de Óscar Ortiz, las elecciones fueron ganadas por éste con un margen de 300 votos.
Sin embargo, el Tribunal Electoral, sin consultar a los candidatos, adelantó resultados y con casi el 50% de votos escrutados, dio como ganador por amplio margen (57% contra 43%) a Schafik Hándal. ¿Maniobra política? ¿Negociación? ¿Imposición de candidato? ¿Obligación a la deposición? Todas estas preguntas rondaron en el ambiente del hotel donde se realizó el escrutinio.
A pesar de resultar ganador, Schafik Hándal no ejerce el control total y ciego del FMLN, por el momento. La lectura de los resultados refleja que hay un creciente número de afiliados que no ven con buenos ojos el estilo de conducción ejercido por la actual dirección.
El mensaje queda claro en cuanto a que “el cambio generacional” que se propugnó en marzo pasado, está ganando adeptos en el interior del FMLN, y dependiendo de los resultados de marzo del año 2004 (posible derrota de Schafik Hándal), se pueda llevar a cabo el relevo tan solicitado por los mandos medios del FMLN, que apoyaron la candidatura de Óscar Ortiz.
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