NOTICIAS
ELECCIONES 2009
MIGRACIÓN
EL FARO ACADÉMICO
INTERNACIONALES
OPINIÓN
PODCAST
REPORTE ESTRATÉGICO
ENCUENTROS
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud

 
 


OPINION

El Julio A. Parrado que no conocí

Ana Bravo
cartas@elfaro.net
Enviar Imprimir

Yo quiero ser corresponsal de guerra. Afirmaciones como esta se escuchaban con frecuencia por los pasillos de la facultad en España. Por alguna extraña razón los periodistas nos sentimos atraídos por llegar a lugares inhóspitos donde nadie en su sano juicio iría. Yugoslavia, Somalia, Afganistán... y por qué no, Iraq.

No sé si él quería ser corresponsal de guerra, pero supongo que también tenía esa atracción.
Julio A. Parrado, Enviado Especial, decía su crédito. Coincidimos en El Mundo, él en Nueva York y yo en Madrid. Era feliz, optimista, con grandes planes y una gran compañía para una becaria con funciones limitadas.

Nunca lo conocí personalmente pero hacíamos planes y nos imaginábamos el día en el que nos veríamos por primera vez. Ese día ya nunca existirá, pero gracias a la guerra la pequeña imagen que aparecía junto a sus crónicas se ha ampliado en todos los medios de comunicación, e incluso alguna televisión la ha animado.

Julio ha sido uno de los periodistas que han perdido la vida para servir a los demás en una estúpida guerra. Me pregunto si vale la pena.

Admiración, rabia e indignación me produce este hecho. Admiración por la valentía que demuestran a diario los reporteros de todo el mundo que arriesgan sus vidas para mantenernos informados.

Lamentablemente y aunque muchos periodistas quieran cubrir una guerra en vivo, son los empresarios los que deciden cómo cubrirla y si enviarán a algún periodista intrépido al lugar del conflicto. Velar por la vida de estos periodistas en una obligación de todos, pero en primer lugar, de sus propias empresas.

Hemos perdido a Julio, un talentoso periodista, joven, con muchas promesas para el futuro, y con la pasión de darlo todo por informarnos lo que de verdad pasaba en Bagdad, más allá de los despachos del Pentágono o del Ministro de Información iraquí. A ese Julio, lo hemos perdido todos. Al otro, al amigo con el que compartía sueños, alegrías y compañía a la distancia, a ese lo he perdido yo. Y nunca, nunca pudimos vernos.

*Ana Bravo, periodista española, reside en San Salvador.

NOTAS RELACIONADAS
>> Cae Bagdad
>> El póquer de Estados Unidos
>> Semana negra para el periodismo
>> Las 11 bajas de la verdad
>>

Hasta siempre, Tareq

>> El Julio A. Parrado que no conocí

 


Enviar Imprimir

 
 
Google

     
 

+ OPINIÓN

[ EDITORIAL ]
Por el año que comienza
El Faro
[ COLUMNA TRANSVERSAL ]
Gracias al barrio
Paolo Lüers
[ OPINIÓN ]
Consideraciones sobre la minería de metales en El Salvador
Andrés McKinley
[ OPINIÓN ]
Red Solidaria en la vorágine política
Cecilia Gallardo

[ OPINIÓN ]
 La reforma electoral y tareas de la Asamblea frente a las elecciones de 2009
Claudia Umaña

[DESDE LA ACADEMIA ]
EL AÑO HISTÓRICO DE 1968
Diez acontecimientos que cambiaron el mundo
(Parte VI)

Ricardo Ribera
[ EL MIRÓN ]
Los dos caminos de Ibero América

Luis Fernando Valero
[ DE AQUÍ, DE ALLÁ ]
Escribir el mismo artículo
Álvaro Rivera Larios
[ OPINIÓN ]
MUCHI XUJXUCHIT
De poesía náhuat salvadoreña
(Parte II de IV)

Rafael Lara-Martínez
[ OPINIÓN ]
Los editoriales de El Faro
El Faro

Plática con Santa Claus

 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998