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La edad del hierro

Por Róger Lindo
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Lo dice el Wall Street Journal: lo más importante en este momento es
ganar la guerra. Por lo tanto, si hay que matar civiles, pues adelante. Las
culturas árabes, sigue el periódico, citando a "Bernard Lewis y otros eruditos"
desprecian toda muestra de "debilidad" por parte del enemigo. "Nos
atacaron el 11 de septiembre no porque éramos fuertes, sino porque fallamos y no
respondimos cuando otros terroristas nos atacaron". Es exactamente lo
que diría Ariel Sharon, uno de los militares más curtidos del mundo en el
arte de matar palestinos, cuyo consejo por lo visto vale oro para el Presidente
Bush. Tan es así que sigue su filosofía a pie juntillas. Sharon dijo al New
Yorker poco tiempo después de ser elegido primer ministro: a los árabes hay que
golpearlos para que te respeten. Golpéalos y estarán contentos contigo.
Me parece haber escuchado algo parecido antes, probablemente en las
crónicas sobre violencia doméstica.

El Wall Street Journal es un gran periódico, el mejor de EEUU. Sus editores conocen sus intereses y —a diferencia del Partido Demócrata— no tienen necesidad de fingir. Todavía hace periodismo partidario al estilo del siglo XIX. En contraste con la mayoría de los estadounidenses, cuya dieta diaria se compone de sit-coms, football y periodismo light (por cierto, los soldados tampoco leen el WSJ), la crema de la crema sabe lo que es bueno y dispone de los medios para estar bien informada. Si un CEO se propone invertir en Burma, México o —eventualmente— en Irak, tendrá la mejor información a la mano, facilitada con toda probabilidad por un ex secretario de Estado o un ex jefe de la CIA.

Por ende, si se quiere estar medianamente informado, es indispensable
estudiar el WSJ con alguna frecuencia. De otra manera, no se podrá calar
en el pensamiento de los dueños del país. Si el diario insignia de la
empresa Dow Jones dice que lo más importante en este momento es derrotar
militarmente a Irak sin escatimar las bajas civiles iraquíes, esto significa que nada
va a sofrenar a las fuerza invasoras de hoy en adelante. Después de todo, los
pueblos de la Mesopotamia ni siquiera son consumidores de las empresas
listadas en el Dow Jones.

De hecho, la política de cero escrúpulos ya está en vigor. El viernes, un infante de marina acribilló un bus de pasajeros por creerlo cargado de guerrilleros iraquíes. Todos murieron. Ese mismo día un mísil angloamericano cayó en un mercado del sector de Shualla, barrio obrero de Bagdad: por lo menos 50 civiles fueron masacrados y otra cincuentena heridos. Puesto que nos han convencido de que los misiles made in USA son "inteligentes", infalibles, certeros como las flechas de Guillermo Tell, no queda sino concluir que esa matanza fue deliberada. Como si los pobres del mundo no tuvieran ya bastantes problemas, ahora van a ser masacrados.

Pase a lo que pase, EU ha llegado a un punto sin retorno. El siguiente paso no puede ser sino la regionalización del conflicto. Si ahora se hacen esfuerzos para acostumbrar a la opinión pública a la idea de que la guerra contra Irak será prolongada y cruenta, muy pronto se empezará a decir que es necesario enfrascarse en otros lugares. Cuando EU descubra que no puede derrotar a Irak, culpará a Siria, luego culpará a Irán, y probablemente ni siquiera el Líbano se salve.

Al principio de este conflicto, los líderes estadounidenses nos machacaron con la consigna de que era necesario ir a la guerra contra Irak para eliminar supuestas armas megadestructivas. Luego nos dijeron que era imprescindible deshacerse de Sadam Hussein, puesto que es un dictador no amistoso con EEUU. Muy pronto, el Wall Street Journal pedirá la regionalización. Uno de estos días los estadounidenses, totalmente perplejos, se levantarán en la mañana preguntándose cómo fue que se desató la conflagración y cuál es la razón por la que los hijos de la señora que hace la limpieza fueron enviados a morir en el Medio Oriente. Será el momento de empezar a añorar los viejos tiempos, antes de que se declarara la tercera guerra mundial.


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