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OPINION Lo que ofreció el PresidenteSandra de Barraza
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A muchos nos ha sorprendido la rapidez con la que el Presidente ha respondido ante lo que el ha interpretado como el mensaje que le ha mandado el pueblo en el ejercicio del sufragio del 16 de marzo. Y me incluyo dentro de muchos porque sus medidas, aun cuando en el caso del café, de las pensiones y de la energía eléctrica son parte de la agenda de grupos ciudadanos, son temas que han tenido enormes resistencias desde el Ejecutivo.
En el caso del café, aun no habían caído los precios a su punto más bajo, cuando se organizaron iniciativas para discutir el tema abordando mas allá del tema crediticio porque, como muchos reconocen, el problema va más allá. Se propuso entonces, hacer un análisis sobre los problemas estructurales del mercado del café, analizando las distorsiones que se tienen en la cadena de comercialización en detrimento del productor. Muchas voces se han alzado reconociendo que el problema del café es un problema que merece adoptarlo como tema nacional. Tan solo vale la pena preguntarse y estimar el costo de reposición del área boscosa vinculada con el café de media altura, altura, y estricta altura, para entender que la pérdida económica que representa para el país.
De cara al futuro, cuando en 20 o 25 años pretendamos recuperar el bosque, ¿cuántos millones de dólares nos costará?, ¿podremos recuperar los daños asociados a esta depredación particularmente en los mantos de recarga acuífera?. Mi respuesta es que no tendremos suficiente recurso, energía y tiempo para recuperar lo que estamos perdiendo con la crisis del café y nadie quiere preverlo porque todos estamos empeñados en la búsqueda de los votos para el 2004 para el 2006 y para el 2009. Para entonces, seguramente hemos perdido la mitad o más del bosque asociado con el café en urbanizaciones y parcelaciones. Se espera que el único ministerio sectorial que tenemos en el país, el Ministerio de Agricultura y Ganaderia, asuma con realismo y responsabilidad su tarea de asegurar la competitividad del sector agropecuario y el ganadero.
En el caso de las pensiones, nunca se ha podido indexarlas aun cuando ese fue uno de los propósitos al reformarla y con la privatización. La población jubiliada ha perdido el valor de su poder adquisitivo y, a pesar que en un informe de FUSADES, se afirma que los precios se han mantenido, cualquier persona que va al supermercado o al mercado sabe que mensualmente puede adquirir menos por la misma cantidad. Cierto. Pero, ¿de dónde saldrán los fondos para cumplir con la oferta que el Presidente le ha hecho a casi 35 mil personas? Aún cuando no se ha dicho públicamente, la disponibilidad de recursos para cumplir tan solo las responsabilidades del Ejecutivo, es un problema. Muchas carteras de Estado han quedado prácticamente paralizadas con los recortes que se han tenido durante los últimos dos años y los fondos especiales, como FANTEL, tienen su propia lógica. Entonces, es válida la pregunta sobre la fuente que viabilice semejante oferta porque aun se tiene registrada una enorme deuda en concepto de los cuentahabientes que se trasladaron del sistema público al privado. Y esto es una bomba de tiempo que tiene que asumir la Superintendencia de Pensiones y el Ministerio de Hacienda.
Por último el caso de la debilidad en el marco regulatorio que facilitó la privatización del servicio eléctrico, es un tema que ha debilitado enormemente la institucionalidad del país y la credibilidad en el sector privado. Este es un caso que sirve de inspiración para decir no a la privatización, porque es un caso en el que el Estado nos ha dejado a expensas del proveedor y en este caso, todos hemos sido afectados por los incrementos frecuentes en la facturación. En muchas ocasiones se insistió sobre la conveniencia de revisar el papel de la SIGET porque no se vale que el Estado privatice los servicios estratégicos y nos deje en manos de los privados. En muchas ocasiones se demandó la revisión de las tarifas. En este caso, que ciertamente esta en manos de los legisladores, ojalá tomen cartas en el asunto adoptando un enfoque integral de revisión y modificación a todo las leyes que están vinculadas con la distorsión del sector.
El Ejecutivo ha comprado prisa para responder a demandas y críticas ciudadanas que tienen meses de estar gestando un caldo de inconformidad. Pero todas requieren apoyo y acciín concertada al interior del Estado y el sector privado, porque aunque tengamos un Consejo Superior del Salario Minimo, es un hecho que cualquier incremento en el salario mínimo tendrá efecto directo en los costos fijos y en la competitividad.
Así de difícil son los temas que ha prometido el Presidente.
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