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NOTICIAS Donaciones están sustituyendo a préstamos para Red SolidariaLos préstamos con el BID y el Banco Mundial para financiar infraestructura del programa social estrella del gobierno vencen en abril y, a juzgar por la oposición política en la Asamblea, no hay una presión real desde el gobierno para que sean aprobados. Por el momento, Red Solidaria se reacomoda con donaciones y la coordinadora del área social, Cecilia Gallardo, confía también en que Estados Unidos apruebe los fondos de la Cuenta del Milenio y, con ellos, absorber gastos para electrificación. Edith Portillo
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78 millones de dólares en préstamos podrían perderse, al igual que pasó con los que financiarían el programa Chambita Medidor, si los diputados de la Asamblea Legislativa no los aprueban antes de abril, su mes de vencimiento. Se trata de un empréstito por 57 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros 21 con el Banco Mundial (BM), destinados a financiar proyectos del eje 2 del programa presidencial Red Solidaria, que pretende reducir los índices de extrema pobreza en el país.
Este eje corresponde a la inversión en infraestructura y servicios básicos para los 100 municipios más pobres del país. Los otros dos ejes son de desarrollo productivo y transferencia condicionada de bonos de 10 a 20 dólares para familias con hijos en edad preescolar y hasta los 12 años.
“Cuando se diseñó el programa, se hizo con una planificación presupuestaria en la que van las transferencias (con fondos propios). El eje 2 es el que nos queda fuera de presupuesto”, dijo la semana pasada la coordinadora del área social del gobierno, Cecilia Gallardo, cuando se cumplió un año de entrega del subsidio condicionado (Ver recuadro).
Los bonos entregados a la fecha |
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A falta de préstamos, dice Gallardo, el presupuesto del programa está reorganizándose con algunas donaciones. Hasta la fecha, las donaciones recibidas ascienden a 66 millones de dólares: 37 de la Unión Europea, 25 de Luxemburgo y 4 de España.
¿Cómo afecta esto al desarrollo de Red Solidaria? Para la funcionaria, “no es que el programa desaparezca sin los préstamos, pero sí se va a sacrificar el nivel de cobertura (…) Si en Guaymango, por ejemplo, yo quería electrificar casi un 100%, sin los préstamos seguramente podría hacerlo solo hasta un 70% (…) Ahorita lo que estoy haciendo es tratando de reajustar donaciones que iban para calles caras, para si no tengo los préstamos, invertirlo en las unidades de salud, por ejemplo, y equiparlas a todas con ambulancias. La falta de préstamos me ha desfasado”, reconoce Gallardo.
Hasta el momento, este eje ha cubierto en su primera fase a los 32 municipios más pobres, con una inversión de 5 millones 844 mil 713 dólares, repartidos en 229 proyectos de agua potable y saneamiento en escuelas y comunidades, proyectos de electrificación y mejoramiento de caminos.
La puesta en duda
Pero la necesidad de los préstamos que plantea Gallardo no parece ser tan real para los diputados de oposición en la Asamblea Legislativa. Hace tres semanas, la coordinadora del área social llegó a la comisión de Hacienda del Parlamento para expresar sus necesidades de crédito, en una presentación que finalmente no fue.
“Recibimos a la gente del ministerio de Hacienda y a Cecilia Gallardo la tuvieron esperando aquí toda la tarde, hasta las 6:15, que lo que hizo entonces fue dejarnos un documento con la presentación que traía, pero ni pudo hablar”, cuenta el diputado de Cambio Democrático, Héctor Dada Hirezi.
“Estuvimos en la Asamblea presentando esto, pasamos ya un poquito tarde”, lo simplifica la funcionaria.
Para Dada Hirezi, el mensaje de Gallardo y el retraso que se ha tenido para discutir estos dos préstamos refleja contradicciones alrededor del interés real que se pueda tener en el tema: “Por un lado está ella diciéndonos que necesita los préstamos (…) pero yo la verdad no veo ninguna presión por parte del partido de gobierno para que se aprueben, no ha habido ninguna discusión ya”.
Los préstamos empezaron a discutirse formalmente en la Asamblea el pasado 22 de mayo, pero, desde entonces, no ha habido ningún avance para lograr su aprobación. En mayo, sin embargo, se aseguró que sin los préstamos, la asistencia para los primeros 32 municipios tendría que limitarse a uno solo en cuanto a cobertura de servicios de salud.
El hecho de que se tengan ahora las donaciones, asegura Gallardo pese a esto, no hace de lado que se necesiten los préstamos. “(Las donaciones) compensan, pero para nada va a mover lo que se tenía pensado. Nosotros en los préstamos llevábamos suficiente recurso para hacer las evaluaciones de impacto de la primera fase, por ejemplo”.
Esas evaluaciones, que servirán de documentación para medir el impacto de la Red Solidaria, correrán ahora, en su primera fase, con dinero del Fondo Salvadoreño para Estudios de Preinversión (FOSEP). La primera evaluación tendrá un costo de alrededor de 500 mil dólares.
El diputado Gerson Martínez, del FMLN, coincide con Dada en que no ha habido apuro. El problema desde su fracción, dice, ha sido que no han contado con la información necesaria para poder dar su aval. “El FMLN planteó que eso viniera como punto específico a la Asamblea, pero lo meten como un paquete en el que a la coordinadora del área social la dejan por último y solo nos dejó impresa la presentación en Powerpoint que traía (…) nosotros lo que pedimos es información completa y la garantía de que esto no va a usarse como propaganda política”.
Sin los votos del FMLN, ambos préstamos simplemente no podrían ser aprobados, pues requieren del respaldo de 56 manos alzadas y, solo sin las del Frente, este número se reduciría a 52.
Los cuestionamientos sobre la viabilidad de que el país siga contratando préstamos cuando su deuda asciende a cerca del 40% del PIB es también otra de las reservas de los diputados. “Aquí no hay una política de endeudamiento, no la tenemos, y eso es algo que pedimos y ya tampoco se siguió discutiendo”, se queja Dada.
Cecilia Gallardo, contrario a lo que expresan los legisladores y con copia impresa en mano del documento que llevó a la comisión de Hacienda, sostiene que sí se ha avanzado en darles información. “El problema aquí no es de si el programa impacta o no impacta, yo creo que sobre eso no hay discusión, sino que este es un tema más político, más técnico, más de alto nivel (…) No sé si es una estrategia para dilatar”, afirma.
Confiados en la Cuenta del Milenio
Además de las donaciones, la coordinación del área social del gobierno ve otra posibilidad de financiamiento para elementos del eje 2 de su programa estrella: los fondos provenientes de la Cuenta del Reto del Milenio.
Estos, estimados en un total de 441.1 millones de dólares, fueron solicitados en mayo pasado y en calidad no reembolsable al gobierno de Estados Unidos, a través de la Corporación del Reto del Milenio (MCC, por sus siglas en inglés), para financiar la estrategia de desarrollo de la Zona Norte del país, donde se concentra el mayor número de municipios en condición de pobreza. De hecho, de los 92 municipios que contempla la propuesta original de El Salvador para la MCC, 53 son parte también de la Red Solidaria.
El embajador director de la MCC, John J. Danilovich, expresó hace dos meses en una breve visita a El Salvador que el país tenía un contrato asegurado, pero que el monto sería confirmado hasta el próximo 8 de noviembre.
Aun sin esta confirmación, Gallardo se confía de esos fondos para hacer también su planificación para algunos gastos de electrificación. “Esos 53 municipios van a tener entonces inversión fuerte de la MCC, estos van a quedar al 100% electrificados”, dice. Los otros 47 de la Red Solidaria, que no se ubican en la franja Norte del país, sí quedarían fuera de esta planificación con fondos estadounidenses.
Dagoberto Marroquín, diputado por el PCN, sí apunta en la dirección del partido de gobierno y rechaza la postura de los de oposición. “Estamos concientes de que el país es pobre y se necesita dinero para esto. Yo no veo cómo hay quien no pueda aprobar esto y me avergüenza”, dice.
Sobre los cuestionamientos de la oposición sobre el endeudamiento del país y las reservas que esto genera para continuar aprobando préstamos, Cecilia Gallardo insiste en que sin asumir esas deudas es complicado tener el impacto deseado: “Un país pobre como nosotros, para pegar un salto, si el gobierno dice vámonos solo con las transferencias, y van a quedar los mismos caminos inaccesibles, la misma gente sin agua y sin luz, eso no es nada, pero (es distinto) si se va con un salto fuerte en inversión, sin los modelos tradicionales”.
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