NOTICIAS
ELECCIONES 2009
MIGRACIÓN
INTERNACIONALES
OPINIÓN
PODCAST
REPORTE ESTRATÉGICO
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud

 

NOTICIAS

ARENA y FMLN reviven la Guerra Fría

Los dos principales partidos políticos del país mantienen una polarización basada en las ideologías que les dieron origen, en tiempos de la guerra. Electoralmente, ha probado ser una estrategia rentable.

Carlos Dada
cartas@elfaro.net
Enviar Imprimir  

El muro no cayó aquí. Las palabras recientes del líder histórico del FMLN, Schafik Hándal, pronunciadas en Cuba junto a Fidel Castro y Hugo Chávez, confirmaron que El Salvador sigue viviendo bajo los esquemas polarizantes de la Guerra Fría a los que no escapó con los Acuerdos de Paz de 1992.

"Sin necesidad de una asamblea, debemos ir cientos, y si se puede miles, a combatir en Venezuela" si Estados Unidos invade ese país, dijo Hándal, y la respuesta del gobierno salvadoreño no se hizo esperar.

René Figueroa, ministro de Gobernación y vicepresidente de ideología de ARENA, habló de instalar una comisión especial para investigar al partido de izquierda, mientras Antonio Saca, presidente de la República y de ARENA, condenaba las palabras de Hándal diciendo que "lo único que demuestran es que el FMLN sigue teniendo en su mente la guerra".

Más allá de las declaraciones encontradas, el FMLN se ha mostrado en los últimos años más cerca de Cuba y de la Venezuela de Chávez que del propio gobierno salvadoreño, mientras las dos últimas administraciones areneras han enviado tropas a Iraq, dolarizado la economía nacional y recibido el apoyo abierto de Estados Unidos en campañas electorales en las que ha traspasado todos los límites del fair play político para derrotar a su adversario.

"Es un contrasentido hablar de democracia y establecer esos vínculos con Chávez", dice Norman Quijano, diputado arenero y viejo miembro del partido. "Nosotros como derecha sacamos toda la ventaja que eso genera. No somos tan ingenuos como para no utilizar esas coyunturas que ellos mismos generan", agrega.

La luna de miel que parecía existir tras los Acuerdos de Paz se rompió, y las fricciones entre los dos principales partidos políticos salvadoreños han ido en aumento en los últimos años hasta llegar a la "ruptura total", como la llama el secretario de comunicaciones del FMLN, Sigfrido Reyes.

"Lo curioso, y eso se puede demostrar con datos, es que, lejos de disminuir, la polarización después de los Acuerdos de Paz habría aumentado. Desde 1994 hasta 2003 a nivel de diputados de los partidos de ARENA y el FMLN la polarización ha aumentado, llegando a ser El Salvador el país más polarizado de América Latina", dice Álvaro Artiga, analista político de la Universidad Centroamericana.


David Escobar Galindo, miembro de la Comisión Nacional de Desarrollo y uno de los artífices de los Acuerdos de Paz, cree que el problema es que "los temores se han vuelto menos manejables en ambos lados. ARENA tiene miedo de perder y el FMLN de ganar". Sin embargo, dice, la polarización sólo afecta a las cúpulas de los partidos. "Ninguna fuerza política en El Salvador está preparada para la competencia y eso es cada día más patético. Pero la gente sí pasó de la guerra a la paz y aceptó el modelo de renovación democrática".

De la paz al enfrentamiento

Cuando Armando Calderón Sol gobernaba El Salvador, tenía en el FMLN una fuerte oposición, pero se reunía constantemente con los dirigentes del partido de izquierda para discutir el rumbo del país. "Calderón Sol fue un factor importante para avanzar contra la polarización", admite Carlos Quintanilla Schmidt, vicepresidente de la administración de Francisco Flores que heredó el gobierno. Y luego confiesa: "Yo dije (en los últimos meses de gestión) que íbamos a entregar un país más polarizado del que recibimos y que no íbamos a cumplir con nuestro eslogan de campaña de establecer una nueva forma de hacer política... No lo hicimos".

Norman Quijano admite las diferencias en el manejo de la situación política de ambos gobiernos. "Políticamente Calderón Sol era mucho más hábil que Flores, y el FMLN tenía en ese momento gente más moderada como Francisco Jovel que luego se fue del partido. Flores terminó con un nivel de polarización muy grande".

Pero ese gobierno, el de Francisco Flores, comenzó abriendo el diálogo y con promesas del mandatario de "cruzar el puente" y tender la mano a la oposición política. ¿Qué pasó?

Primero fue el Centro de Monitoreo. En julio de 2000 la Asamblea Legislativa aprobó, con los votos de ARENA y el PCN, un acuerdo con Estados Unidos que le permitía a este instalar un centro de monitoreo antidrogas y a las tropas estadounidenses usar todo tipo de "instalaciones" salvadoreñas.

La oposición política, encabezada por el FMLN, consideró el acuerdo inconstitucional y protestó duramente al gobierno por admitir un acuerdo que daba carta abierta a Estados Unidos a intervenir cualquier institución del estado. La oposición férrea del FMLN, que incluso presentó dos recursos de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, no sólo causó fricciones con el gobierno de Flores, sino también con Washington, que consideraba a El Salvador un punto estratégico para el combate antidrogas.

En diciembre de 2000, Flores anunció sorpresivamente que la economía nacional sería dolarizada. Un mes después vino el primer terremoto de 2001 y políticamente el país pasaba por sus peores momentos desde aquel esperanzador enero de 1992.

"Se estaban discutiendo leyes económicas en la Asamblea con todos los partidos políticos cuando Flores anunció la dolarización. Le habíamos preguntado antes sobre esto en privado y juró a pies juntillas que sería lo último que haría, y días después lanzó el plan. Era un descarado y perdió credibilidad, eso rompió la comunicación", asegura Reyes.

El anuncio tomó por sorpresa a casi todos los sectores, menos al empresarial, con quien el mandatario sí se había reunido a discutir la medida. El año 2001 nacía con una nueva moneda oficial en el país, y casi toda la oposición política preparaba medidas y movimientos en contra de la misma. Pero vino la segunda sorpresa: el 13 de enero el territorio salvadoreño fue sacudido por el primero de una serie de sismos de gran intensidad, y toda la agenda nacional debió ser sustituida por la urgente necesidad de reconstruir y dar alivio a las víctimas.

La guerra política se trasladó a la emergencia. El gobierno decidió instalar una comisión especial y poner al frente al empresariado y al ejército para administrar la ayuda, y el FMLN reclamó por no ser tomado en cuenta, organizando sus propios viajes por Europa para recibir donaciones y repartirlas en el territorio nacional.

Quintanilla Schmidt cree que éste fue el punto de rompiminento. "Yo responsabilizo al FMLN por querer boicotear todo el proceso de ayuda". Pero luego matiza: "Si yo hubiera sido el presidente habría incluido a los partidos políticos, pero Flores dijo 'el Presidente soy yo' y los excluyó. A partir de ahí comienza la polarización".

El enfrentamiento toma su punto más álgido en septiembre de 2002. Los médicos del Seguro Social lanzan una huelga indefinida que, a los ojos del gobierno, era manejada por el FMLN. El Frente, de hecho, apoyó la huelga y se incorporó como parte en las estériles negociaciones iniciales que no pusieron fin al conflicto.

Nuevamente es Quintanilla Schmidt quien revela los pormenores de esos momentos. "Yo negocié la huelga de Salud. Me reuní con Fabio (Castillo) y habíamos logrado avances. Se lo dije al Presidente y él me dijo 'No'. Fabio dijo que yo no tenía palabra, pero no podía decirle que el Presidente no había querido negociar. Ahí me retiré de las negociaciones".

El FMLN tampoco hizo grandes esfuerzos por evitar la polarización. El edil capitalino y miembro de su partido, Héctor Silva, que ya competía por un tercer período en la alcaldía, se ofreció como mediador del conflicto del Seguro Social. La Comisión Política del FMLN expulsó a Silva de sus filas y llevó como candidato a Carlos Rivas Zamora.

La huelga duró 9 meses, y si bien en sus primeros momentos las encuestas indicaban que la población responsabilizaba al FMLN de la misma, con el correr de los tiempos la opinión pública comenzó a culpar al gobierno de no resolver un conflicto que la tenía sin acceso a servicios médicos.

Ni Flores ni el FMLN quisieron negociar, llevando la situación hasta un forcejeo político entre ambos con el fin de mostrar su poder en la agenda nacional.

"A lo mejor Flores pensó que la polarización le daría réditos políticos, y ciertamente había una manita del FMLN", agrega el ex vicepresidente.

La polarización era acaso más notoria en el lugar idóneo para el intercambio partidario: la Asamblea Legislativa. De las fricciones se pasó a los insultos y a las referencias sarcásticas a los días de la guerra. Ya en el 2002, según una encuesta del Instituto Universitario de Opinión Pública de la UCA (IUDOP), el 84.3 por ciento de la población consideraba que las leyes promulgadas por la Asamblea no eran de beneficio para la ciudadanía, y más de la mitad decía no sentirse representada por los diputados.

Ir a:
  Segunda parte

 


Enviar Imprimir  
 
 
Google

 
 
  + NOTICIAS
El Faro
Sergio Arauz y Alexis Henríquez
César Castro Fagoaga
El Faro
Lea también:
  El consumo y las remesas empujaron la economía en 2006
Los especiales de El Faro en 2006
El Faro

Plática con Santa Claus

 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998