El arzobispo
italiano Vincenzo Paglia, postulador oficial de la canonización de Monseñor
Oscar Arnulfo Romero, confirmó que el Vaticano ha dado luz verde a que
se acelere el proceso de beatificación. "El proceso ha entrado en
una etapa positiva", dijo Monseñor Paglia a Radio Vaticano.
La
causa de beatificación de Oscar Arnulfo Romero había estado bloqueada
en el Vaticano desde 1983 para que sus escritos fueran examinados por la Comisión
para la Doctrina de la Fe y ver que se ajustaban a la doctrina oficial. La Comisión
ha dictaminado que no hay impedimento para continuar el proceso de beatificación,
dado que los documentos examinados no arrojan ninguna sospecha de que el arzobispo
se hubiera separado del Evangelio. "La Comisión ha concluido que Romero
no era un obispo revolucionario, sino un hombre de la iglesia, del evangelio y
de los pobres", dijo Paglia, quien es arzobispo de Terni. El postulador aprovechó
la conmemoración del vigésimo quinto aniversario del asesinato de
Monseñor Romero para llamar al Vaticano a acelerar el proceso de canonización.
"La canonización del arzobispo sería un mensaje importante
no sólo para El Salvador, sino para toda América Latina y toda la
Iglesia", dijo.
Su llamado es el más reciente entre muchos
que han pedido a la sede de la Iglesia Católica reconocer la santidad de
Romero. La semana pasada, la Compañía de Jesús reclamó
la beatificación a través de un editorial publicado en la revista
'Mensajero'. Dice que pese a las voces populares "que llevan clamando desde
(el asesinato) una declaración institucional por parte de la Iglesia, el
que fuera arzobispo de San Salvador todavía no ha sido declarado beato
ni santo".
Los jesuitas, en su publicación oficial, consideran
que "la figura de monseñor Romero no ha perdido actualidad... en este
tiempo otros muchos cristianos, con bastante menos refrendo universal, han alcanzado
ya los altares".
Esto último ha sido fuente de gran controversia,
ante el Papa que más ha canonizado en la historia, pero que continúa
dejando fuera de esta lista a Romero, uno de los más prominentes católicos
del Siglo XX. Desde su pontificado, ha canonizado a casi 500 personas y beatificado
a más de 1,300... muy pocas de ellas con la trascendencia del que muriera
siendo arzobispo salvadoreño.
En un reciente artículo publicado
en la revista The London Review of Books (03-02-2005), el teólogo inglés
Terry Eagleton arremete contra el Papa por esta misma causa. "El Papa canonizó
a José María Escrivá, fundador del Opus Dei, nueve de cuyos
miembros se sentaron en el gabinete de Franco; pero no canonizó al Arzobispo
Oscar Romero, campeón de los pobres de El Salvador...".
Monseñor
Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, cuando el Papa Juan Pablo II tenía
ya dos años en el trono de la Iglesia Católica. Según quienes
le rodeaban en sus últimos días, Romero se sentía aislado
e incomprendido por Roma. Hace cinco años, en un acto conmemorativo realizado
en Terni, el obispo australiano Edward Idris Cassidy recordaba a Romero, en su
último viaje a la Santa Sede, en mayo de 1979, cuando ambos se encontrron
en la Plaza San Pedro. "Ví a un hombre triste. Le pregunté
qué le pasaba y me dijo: '¿ Recuerda cómo para mí
siempre estuvo abierta la casa de la nunciatura? Ahora no puedo entrar, no encuentro
ninguna comprensión'. Y no es que el arzobispo Romero haya tenido una conversión.
Simplemente cambió la situación de su país". Cassidy
cree que Romero se dio cuenta, en esa visita al Papa, que en el Vaticano había
algunas voces negativas, que hablaban fuertemente en su contra. Durante su encuentro
con Juan Pablo II, el Papa le sugirió paciencia y valor.
Durante
su más reciente visita a El Salvador, Juan Pablo II rompíó
con la agenda programada, tomando un desvío para visitar la tumba de Monseñor
Romero en la Catedral de San Salvador.
El arzobispo de San Salvador, Fernando
Sáenz Lacalle, miembro del Opus Dei que fuera amigo personal de Romero,
ha encontrado en la figura del arzobispo uno de sus mayores obstáculos
en su relación con el gobierno salvadoreño, que en los últimos
años se ha negado a participar en las ceremonias para conmemorar su muerte.
Sáenz Lacalle ha pedido que se reabra el caso de su asesinato en El Salvador,
y ha insistido en la figura de Romero como mártir y líder espiritual
de los salvadoreños, apoyando públicamente el proceso de beatificación.
Romero, curiosamente, ha encontrado mayor reconocimiento en la Iglesia
Anglicana, que decidió nombrarlo uno de los mártires del Siglo XX
y le erigió una estatua colocada en el centro de una de las puertas de
la Abadía de Westminster, en Londres.