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NOTICIAS La caída del superministroGloria Márquez
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Es oficial, aunque no lo reconoce nadie. El otrora “superministro”
Juan José Daboub ha perdido su credibilidad e influencia en el
presidente Francisco Flores.
De acuerdo a muchos, las ambiciosas reformas económicas que anunció
el mandatario el miércoles 2 de abril estaban listas desde hacía
mucho. Sin embargo, lo que sus colegas consideran un exceso de “tecnocracia”
de parte de Daboub, impidió que éstas fueran llevadas adelante
en años anteriores.
Sus compañeros del gabinete económico lo dicen entre dientes, lo comentan entre sí, pero no se atreven a reconocerlo “on the record” a la prensa. “Solo le puedo decir que estas reformas pasaron porque él no estuvo involucrado”, reconoció en una atrevida declaración un funcionario del gabinete de Flores. “¿Dónde quedó toda la política social que estaba en nuestro plan de gobierno?”, se preguntó airadamente otra funcionaria.
En efecto, La Nueva Alianza, como denominó Flores a su proyecto, se sustentaba en cuatro grandes ejes que prometían trabajo, solidaridad, seguridad y garantías de futuro para los salvadoreños. Pero después de los terremotos de 2001, Daboub aseguró que el plan original del gobierno se había modificado y que una de las claves del nuevo esfuerzo estatal sería el “no asistencialismo”.
Según las mismas fuentes, Daboub también ha sido responsable de que la Ley de Libre Competencia no haya llegado a la Asamblea Legislativa para su aprobación. El rompimiento con Flores ha sido tal que Daboub, tres semanas después del anuncio presidencial, sigue sin dar la cara ante la prensa, para explicar el impacto que tendrán en las finanzas públicas las reformas.
Del café y otros demonios
Uno de los sectores que más resiente el freno fiscal que Daboub
puso a las iniciativas estatales es el cafetalero. Según los productores,
no solo dilató el reacomodo de los plazos del mecanismo conocido
como Ficafé, sino que retiró el apoyo del gobierno al otrora
Comisionado Presidencial para las negociaciones Internacionales del Café,
Herbert de Sola, lo que motivó la renuncia del funcionario.
Y es que para la mayoría, por el afán de mantener la tan
publicitada “estabilidad macroeconómica”, el Ejecutivo
dejó de lado los programas sociales y se concentró en mejorar
la alicaída situación fiscal en que encontró el Ministerio
de Hacienda.
Esa visión habría motivado a dicha cartera a impulsar medidas
fiscales en contra de los pequeños empresarios, como lo fue la
exención de renta para aquellos negocios que ganan menos de 75
mil colones al año y mantener lo que ellos mismos llaman “acoso
fiscal”, en contra de otro tipo de empresas, a través de
figuras como los fedatarios.
La última decisión de Daboub fue censurada públicamente por Flores, y marcó su caída final frente al mandatario. El mismo día en que Évelyn Jacir de Lovo lanzaba su campaña, hacienda anunció la imposición del IVA a los libros, y el propio presidente se vio obligado a salir en defensa del gobierno aclarando que tal medida no sería efectiva.
Según muchos areneros, mermó el ánimo electoral a favor del partido. Algo que nadie perdona a Juan José Daboub.
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