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El Papa apoya la canonización de Monseñor RomeroPor primera vez hay información fidedigna de la postura del Papa Juan Pablo II sobre el proceso de canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero. Quienes dudan, dice una fuente involucrada en el proceso, son obispos y cardenales latinoamericanos.Christian Guevara Guadrón
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La Comunidad San Egidio es un grupo de católicos entre cuyas filas se encuentra el Arzobispo de Terni, Vicenzo Paglia, uno de los hombres más cercanos al Papa y quien lleva la causa de la canonización de Romero en El Vaticano.
El historiador está seguro del apoyo que está brindando Juan Pablo II a la causa de Romero. Según Durand, durante una importante misa celebrada en Roma, el Papa dijo recientemente que Monseñor Romero es uno de los mártires más importantes del siglo pasado. “El Papa no tiene duda sobre su santidad”, aseguró.
El proceso de canonización de Romero, que se debate entre el martirio del arzobispo de San Salvador asesinado en 1980 y las versiones de sus detractores de que en realidad habría sido muerto por razones ideológicas, no es objeto de controversia para el Papa, que está seguro, según Durand, de que murió en defensa de su fe. “El Papa no tiene duda sobre la santidad de Monseñor Romero. Evidentemente en la Santa Sede hay personas, la mayor parte obispos y cardenales latinoamericanos, que muestran oposición, más que todo por prudencia, a una canonización rápida de Romero”.
La muerte del prelado, dice Durand, presenta un problema nuevo para la Iglesia Católica. “Monseñor Romero murió como un mártir. Pero, al contrario de muchos mártires que ha habido en el siglo pasado, no fue asesinado por una persecución comunista, por nazis, por militantes islámicos o musulmanes, ni siquiera por paganos. Monseñor Romero fue asesinado por católicos devotos en un país católico”.
Sobre las reservas de algunos a la canonización, Durand aclara: “Él es un verdadero mártir, porque no murió por el odio a la Iglesia Católica, murió por el odio a lo que dice el evangelio. Esto es muy importante porque subraya la contribución específica de él al evangelio de Cristo. Yo creo verdaderamente que Monseñor Romero tradujo a aspectos concretos el evangelio, tradujo a Cristo. Monseñor Romero fue muerto por odio al evangelio”.
El historiador tampoco tiene reservas con aquellos que consideran aún a Romero un obispo de izquierda. “Yo creo que hay una trampa, una trampa de palabras. Si queremos realmente ayudar a los pobres, si queremos pedir justicia social, si eso significa ser de izquierda: yo no sé. Para mí eso quiere decir fidelidad al evangelio y Monseñor Romero fue fiel hasta el final, hasta su muerte, fiel al evangelio”.
Durante las dos visitas que ha realizado Juan Pablo II a El Salvador, en 1983 y 1996, ha pedido visitar la tumba de Monseñor Romero, ubicada en la Catedral Metropolitana de San Salvador. Aunque, según los apuntes personales dejados por Monseñor Romero, él tenía una visión muy distinta de Juan Pablo II, pues aparentemente en su segunda visita al Vaticano fue recibido con “frialdad”.
Durand, también profesor de la Universidad de Lyon y escritor, estuvo en el país la semana pasada invitado por la Comunidad de San Egidio en El Salvador para hablar sobre las perspectivas históricas de la Democracia Cristiana.
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