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Entrevista con Félix Ulloa, ex magistrado del TSE

“El verdadero fraude está en el financiamiento de los partidos”

Formó parte del equipo de COPAZ que diseñó el Tribunal Supremo Electoral después de los Acuerdos de Paz y fue después magistrado del mismo. Félix Ulloa analiza las últimas reformas electorales aprobadas a finales de diciembre, y habla también de la necesidad de reformar el sistema electoral salvadoreño.

Carlos Dada y Rodrigo Baires/ Fotos: Mauro Arias
cartas@elfaro.net
Publicada el 07 de enero de 2008
- El Faro

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¿Le parece obsoleto el actual sistema electoral?
Sí, esa es la conclusión. A estas alturas, no deberían estar las reglas del juego basadas en la desconfianza sino en la madurez, la transparencia y la equidad. Lo que sirvió para la transición de la postguerra a las nuevas instituciones democráticas ya no debería de existir. La base del fraude electoral en este momento en El Salvador tiene dos coordenadas. Una, que la descubrí y la planteé a la Corte Suprema de Justicia (CSJ). La Corte me dio la razón y desafortunadamente la Asamblea Legislativa burló a la Corte. Es la definición de los distritos electorales, el número de diputados por departamentos. El fraude le permite al PCN ser siempre la tercera fuerza o ser el pie de la balanza legislativa porque con… por ejemplo, en 2000, con el ocho por ciento de la votación sacó 14 diputados.

¿Por qué?
Por la forma. El Código Electoral en el artículo 13 decía cuántos diputados tiene cada departamento. Ocho de los 14 departamentos tienen tres diputados. Según el sistema de cocientes y residuos, los dos partidos mayoritarios se llevan el primero y el segundo. El tercero no se lo lleva ninguno de los dos, sino que se lo lleva el tercer partido que sigue que siempre es el PCN. Es legítimo, pero el problema es que la constitución no dice que vas a basar el sistema electoral en los departamentos. Los distritos electorales no son los departamentos. El artículo 120 de la constitución dice que el sistema electoral se basa en la población y cuál es el hecho más notorio de que pudimos y debimos usar el censo electoral como la base para el diseño del sistema son los consejos municipales. Hay consejos que tienen 16 concejales más el alcalde y el síndico; pero otros tienen 12 ó 10 porque según el número de población que se tiene así se define el número de concejales. En el caso de los diputados no se hizo eso y se determinó que algunos departamentos tendrían tres diputados. ¿En base a qué?, no lo sabemos. Ahí se distorsionó y se violó la constitución. La CSJ me dio la razón… lo que hizo la Asamblea, y sobretodo el PCN, fue que el día anterior a que llegara la notificación declarando inconstitucional ese artículo ellos lo cambiaron y siempre quedaron los tres diputados. El sistema electoral que tiene una sobrerrepresentación. Ese es el primer fraude.

¿Y el segundo?
La ausencia de control en el financiamiento de los partidos políticos. Sobre todo el financiamiento privado. Algo que no se quiere regular y que, según lo manifestara Walter Araujo, el magistrado presidente, el financiamiento del sector privado, los grandes contribuyentes, es la infantería pesada y el uso de los medios de comunicación es la aviación. Como ellos están en guerra cuando hay elecciones, usan la artillera pesada y la aviación para aplastar al enemigo. Aquí la política es la guerra por otros medios. Con ese concepto nunca vas a regular el financiamiento de los partidos políticos y somos el único país de América que no tiene esa regulación. Aún en Haití está regulado el financiamiento. Aquí tú no sabés cuánto dan ni quién lo da. ¿Cuánto aporta Enrique Altamirano? no se sabe. Incluso, él podría decir: “Mire, yo no doy nada”; pero se podría medir en espacio de publicación lo que se está aportando en especie. Así se podría medir cuánto aporta El Diario de Hoy o Telecorporación Salvadoreña (TCS). Es fácil y lo quise hacer cuando era magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), cuando pedí que me enviaran la facturación de los partidos políticos. Y no me lo mandaron.

¿Ya vio la reforma aprobada en México?
Sí, eso me pareció magnífico. El PAN, que eran quien se podría haber opuesto, estuvieron de acuerdo y Santiago Creel Miranda dijo que pasara la reforma. Los abogados de Televisa y TVazteca interpusieron recursos de inconstitucionalidad.

Les han prohibido a los medios de comunicación la asignación de espacios a los partidos políticos.
Sí, sólo el Estado puede hacerlo.

Pero en El Salvador, las reformas que se han hecho no van en ese sentido y existe una percepción social de que fueron diseñadas para un posible fraude.
Hay demasiadas leyendas negras en torno al fraude electoral: que si los muertos votan, que si llevaban en las uñas minas de lápiz para anular votos, que si las pulseras que llevaban los de ARENA eran para manchar las papeletas del FMLN… Esas son puras leyendas negras. No hay fraude en ese sentido y enfocarse a querer evitar el fraude atacando este tipo de medidas es cometer un error gravísimo porque te vas a distraer de los verdaderos huecos que tiene el sistema. Y hablo del sistema de elección de diputados y la falta de control en el financiamiento privado. En cualquier país del mundo hay límites para el financiamiento privado.

Aquí, ¿Se mantiene la teoría de la desconfíanza recíproca entre los partidos políticos o ya el TSE tiene la confianza de la gente?
No, todavía no hemos llegado a ese punto de madurez política.

Por eso el presentar reformas electorales de manera no consensuada hace tener la percepción de parte del FMLN de que puede darse un fraude
Es que el FMLN mordió el anzuelo. El bloque de derecha aprobó estas reformas que no van a cambiar el ajedrez electoral y el FMLN reaccionó ante ellas y frente a lo que se tiene que discutir realmente. Es que no es cierto que se haya quitado la obligación de sellar y firmar la papeleta.

¿No?
No, lo que se quitó fue el hecho de que si alguien, un presidente o un secretario, no firman o no sella la papeleta deja de ser una causal de nulidad. Pero la obligación de sellar y firmar existe.

¿Eso no significaría en la práctica que las papeletas sin firma o sello son legítimas?
Sí.

¿Entonces?
Y sí hay un riesgo. Pero con 450 papeletas en cada urna, si te aparecen un 25 por ciento sin sello y firma no es el hecho que inspiró a legislador a regular eso. La norma se inspira en la realidad y se traduce en una ley para regular ese hecho factual. El hecho factual, según lo dijo el bloque de derecha que lo aprobó, es que hay algunos presidentes o secretarios que identificando al votante, como en los pueblos donde se conocen todos, no firma la papeleta y con eso ya anuló el voto. Estoy dando el beneficio de la buena fe a la reforma… pero, como lo dije, la percepción –y en política esto es la realidad- es que estas reformas se hicieron para asegurar el fraude electoral porque ARENA esta vez está convencida que va a perder y con esto está asegurando su continuidad.

¿Al aprobar estas reformas sin discusión no se refuerza esta percepción pública? ¿Por qué no hacerlo de una manera consensuada?
Es falta de madurez política pero no creo que haya que estigmatizar estas reformas electorales como “reformas para el fraude” porque esto empieza a generar dudas y desconfianza en torno al sistema que puede motivar a un ausentismo prematuro en las elecciones. Al contrario, si pudiesen ser una ventana para un posible fraude, lo que hay que combatir la percepción de la posibilidad de un fraude y eso se hace con la defensa del voto.

En México, se lo dije a los compañeros del PRD, “Miren a ustedes no les hicieron fraude electoral. Lo que aquí hubo fue un fraude a la democracia”. Fue mucho más amplio porque a López Obrador le hicieron el antejuicio, metieron los spots de Hugo Chávez, la presidencia de México metió 230 mil spots de televisión en la campaña. Fue una cosa abrumadora para aplastar. Y hay que tener cuidado porque esto es lo que puede pasar acá. El fraude que medio les hizo la maestra Elbester Gordillo y que si dio el triunfo a Felipe Calderón fue el de “hormiga”, el de anular uno o dos votos por urna. Eran 130 mil urnas y con un voto que anularan ya bastaba. Pero eso habla mal del PRD porque no tuvieron la capacidad de cubrir todas las casillas electorales, sólo el 80 por ciento. Entonces, si el FMLN no tiene la capacidad de cubrir las nueve mil Juntas Receptoras de Votos y tener ahí gente que defienda el voto… es decir, aquí yo te puedo hacer fraude si yo soy más, si tengo más capacidad de engañarte, de dormirte y de presionarte. Y, a estas alturas, un partido como el Frente no puede alegar que le van a hacer un fraude de este tipo porque eso es aceptar su incapacidad, su incompetencia o que tiene limitaciones para defender el voto que supuestamente va a ir masivamente para él.

Está mordiendo el anzuelo con ellas cuando lo que se debería de estar debatiendo es la solicitud del veto presidencial –que si el presidente de la República, Antonio Saca, quiere demostrar que su partido no está queriendo aprovecharse de ventajas del sistema electoral para mantenerse en el poder, que simplemente las vete-.

¿Le gustan entonces las reformas?
La que es mala me parece es que se quite la causal de nulidad al no haber sello y firma porque eso puede llevar una doble intención. Eso puede ser que hagas un cálculo de que te van a sacar 200 mil votos y con nueve mil urnas empecés a decir que necesitas sacar cinco o diez votos por urna… o sea, empezar a jugar. Eso pudiera ser un fraude de hormiga, como se hizo en México, y por eso la consigan en México fue voto por voto, casilla por casilla. Porque se sabía que en cada casilla le habían metido uno o dos y la diferencia entre Calderón y López Obrador fue de 250 mil votos en 130 mil casillas, bastaba que se anularan o se agregaran dos votos para hacer el trabajo de hormiga.

El problema no es que le vayan a hacer o no fraude al Frente sino que si la elección termina tan cerrada como la de la alcaldía de San Salvador en 2006 basta con que un simpatizante del FMLN diga para que hubo fraude para que esto, aunque no sea así, se convierta en un hecho político.
Exacto.

Entonces, vamos más a fondo, ¿por qué tanta suspicacia en una elección cerrada? ¿Esto está en las reformas electorales o en la composición del Tribunal? ¿Qué hay que cambiar para generar mayor confianza en la legitimidad de los resultados finales de una elección?
Para generar mayor confianza y que haya legitimidad en el TSE, para mí, hay que hacer las dos reformas que he dicho: cambiar el sistema de elección de diputados y cerrar el hueco del financiamiento. Lo demás es pura cosmetología del sistema.

¿Incluyendo la separación de lo jurisdiccional y lo administrativo dentro del TSE?
He sido de los defensores de esa separación pero eso implica reformas constitucionales. El problema es que estamos hablando de tiempos y posibilidades. Y dentro del tiempo que tenemos para las elecciones un cambio en la composición del Tribunal no es posible. El hecho de que se hayan separado las elecciones, yo sólo estoy esperando que salga publicado en el Diario Oficial para presentar el recurso de amparo ante la CSJ porque es inconstitucional, porque afecta los plazos de propaganda. El Artículo 80 de la Constitución te señala los plazos de campaña y de cierres de registros. Cuatro meses de campaña para elecciones presidenciales; dos meses para diputados; y uno para alcaldes. Y luego, está cuál de ellas utilizarás para el cierre del registro, que se tienen que hacer 60 días antes y 90 días antes de la fecha electoral.

¿Pero qué importa cuando el presidente del TSE dice que siempre deberíamos estar en campaña, que no se sancionará a nadie por campaña adelantada?
Totalmente de acuerdo con eso. Yo era de la misma idea. Aquí deberíamos de tener una campaña política permanente. No partidista ni de “voten por mí”, sino de educación política. Los partidos deberían de tener institutos y centros de investigación para ello.

Pero Araujo no se refería a eso.
Yo sé.

Entre las reformas está el no permitir el traslado de votantes a un año de las elecciones.
Eso está bien. Por eso te digo que las reformas no son malas en sí. También tienes ahí que no sean los partidos los que nombren a los miembros de la JRV, eso es algo que habíamos peleado desde antes, por ciudadanizar los procesos… o sea, la reforma en sí…

¿Pero de qué sirve si hoy será el Tribunal quién los nombre? ¿No es lo mismo?
Sí, es un Tribunal no solo partidizado sino que cuestionado por su legitimidad.

¿No cree que el Tribunal se ha desinstitucionalizado?
Sí, totalmente. No solo desinstitucionalizado sino que, y lo he dicho de una manera más gráfica, el escenario que se está planteando hoy, al igual que se hizo en 2004, es un choque de trenes que nos va a llevar a un golpe a la institucionalidad. Ese choque de trenes nos llevó a la eliminación del PDC, PCN y CDU; y, ¿qué se hizo?, afectar la institucionalidad nombrando a un magistrado, Moreno Niños, de un partido que había sido extinguido, que los partidos alegaran a la CSJ para que los restituyeran… Entonces, si no estamos preparados para el choque de trenes no habría que jugar a eso. Pero aquí decimos como los bichos: “Nos vamos a agarrar hasta que salga sangre”. Y cuando sale la sangre se asustan, eso fue lo que pasó aquí.

Pero entonces no basta lo que usted pone como requisito para alcanzar la madurez del sistema
No, son para evitar el fraude.

 

La gran amenaza para el país para el 2009 es una elección cerrada y un Tribunal que no tiene legitimidad.
Y que no tengas duda que será una elección cerrada. Y tenés varios escenarios en la región para observar qué pasó: México y Costa Rica, donde se resolvieron de diferentes maneras. Aquí ya tuvimos un caso con la elección de la alcaldía de San Salvador en 2006, que se definió con 44 votos, aunque no era la presidencia y mucho ojo con eso. ¿Qué es lo que te marca la diferencia cuando tu tienes esas normas en el papel aunque nadie las aplique?, que están y que podés decirle al TSE, “está la ley y no lo están aplicando”. Qué dicen los magistrados en la actualidad, y eso decía yo cuando lo era, “soy un tigre sin colmillos y sin garras”. Yo te lo demuestro porque mandé una carta a los medios de comunicación solicitando que me informaran cuánto le habían facturado a cada partido y ninguno me respondió porque ninguna norma los obligaba. Si hubiera habido una norma, te juro que demando a los medios por no informar. La diferencia de que exista una ley y no se cumpla frente a que no exista es enorme. ¿Qué pasó en México?, la ley no los obligaba y  por eso la terminaron cambiando. ¿Qué van a buscar otra forma de evadirla?, sí pero vas poniendo cada vez más barreras. Esto es una construcción de una institucionalidad.

Si el TSE es un Tribunal partidizado y los partidos como mayoría se sienten cómodos con la actual legislación, ¿cómo esperar que esto cambie?
No es en el TSE donde está el problema, es en la Asamblea Legislativa. A mi me decía: “¿No seas ingenuo, crees que los partidos políticos se van a autolimitar? El Frente juega a lo mismo porque recibe dinero de aquí o de allá y no quieren declarar de dónde”. Pero, la diferencia es que la relación es asimétrica. Por un millón que recibe el Frente, René Figueroa recibe 20. El problema es poner reglas y no reglas para los partidos sino para la sociedad. Esa es la parte que hay que empujar en estos momentos.

¿Cómo empujar si tanto en el TSE como en la Asamblea mandan los mismos tres partidos por mayoría simple? Eso es algo que Araujo ha dicho.
Cuando yo era magistrado, no recuerdo si fue Suvillaga o Araujo el que me dijo: “La política es el negocio de los partidos, y el TSE está para arbitrar. Pero los dueños del negocio somos nosotros”. Pero eso es un error porque es entender la política con la misma visión patrimonial con la que se maneja el Estado. Primero, no son tres magistrados, sino son cinco y todos tienen la misma capacidad y potestad de interpretar y aplicar la ley. Entonces, ¿por qué se excluye a los otros dos? Ese es el primer punto.

Sigue existiendo esa desconfianza y la falta de credibilidad en la institución. Que es una lástima, porque el Tribunal y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos fueron las dos instituciones que nacieron de los acuerdos de paz un poco para combatir aquellos traumas que teníamos de la guerra y la postguerra sobre la violación de derechos humanos y los fraudes electorales que habían hecho Chante Vilanova y el Consejo Central de Elecciones de los años 70. Que tengamos ahora este tribunal no es culpa del tribunal mismo sino de la asamblea, hay un recurso de inconstitucionalidad y que la CSJ no resuelva no es culpa del Tribunal. Lo decía Ortega y Gasett con claridad: “Todas las democracias, aún las más consolidadas dependen de un simple detalle técnico, las elecciones”.

La responsabilidad no solo es de la derecha. La interpartidaria tiene más de 54 proyectos de ley –desde el voto en el exterior y el financiamiento de campañas- simplemente las apartó y se dedicó a hacer estas cosas que son estrictamente cosméticas y que no conducen ni a mejorar el sistema, ni a facilitar el acceso a los votantes ni a darle seguridad al proceso. Por el contrario, desde ya se les está considerando como la antesala de un fraude.

La interpartidaria no tiene ningún valor para Araujo. Nos dijo en una entrevista que es la comisión electoral de la Asamblea y no la interpartidaria la que decidía las reformas.
Pero era una instancia de concertación. Lastimosamente Araujo es de los niños de la guerra, de los menos evolucionados de ARENA, y no entiende que son los espacios de concertación y los mecanismos de diálogo. No, para ellos es “Jalisco nunca pierde”. Mantener el sistema actual es una ventaja y no hay interés en generar condiciones de competencia de igualdad.

¿Y el FMLN?
Tiene posiciones correctas que no las sabe vender y que no las sabe explotar. Pero también el Frente llega a un punto determinado en que las reformas no le convienen. Lo más grave fue cuando subieron ese techo del tres por ciento. Antes era el uno por ciento para que los partidos desaparecieran. Y ese fue un acuerdo entre ARENA y el FMLN. El mismo Gerson lo dijo, que entonces era magistrado, cuando le dijimos que era una reforma brutal para el sistema. “Mire”, dijo, “hay que eliminar a todos estos partiditos chiquitos”. Esta polarización favorece a ambos. Es un juego perverso en el cual ARENA se ha beneficiado y el Frente también. Y la consideración no es en función de democracia, ni del proceso electoral.

 

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