| |||
![]() |
|||
|
|
EL AGORAEl teatro como catarsis comunitaria en Santa TeclaEl teatro ha permitido a las comunidades y cantones de Santa Tecla trasladar su escenario de realidad a las tablas de las representaciones. Desde hace seis meses, la Asociación de Promotores Comunales y la reconocida actriz salvadoreña, Mercy Flores, han optado por el trabajo escénico como un recurso acertado para reflexionar con los jóvenes sobre sexualidad y violencia social. Rosarlin Hernández Charles Chaplin no se equivocó cuando aseguraba que el mundo era un gran escenario y los seres humanos los mejores actores. El grupo de teatro, integrado por ocho niñas que habitan en cantones y comunidades calificadas como zonas en riesgo, lo demuestran en la obra “¿Ver, oír y callar?”. La obra se desarrolla en una escuela, cuatro estudiantes conversan sobre lo molestos que resultan los piropos de los hombres. Una de ellas ha sido abusada por el esposo de la maestra pero en su casa siempre le dijeron “ver, oír y callar”. La maestra recibe la denuncia de la niña pero decide proteger a su esposo. Mayra López, de 17 años, interpreta el personaje de Soledad, la niña abusada. “La primera vez que presentamos la obra lloré de verdad. La historia me impresionó mucho y la gente se conmovió al ver que mi llanto era real”. El guión de la obra surgió durante las capacitaciones que les impartió la actriz Mercy Flores. “Mi imaginación se quedaba pequeña respecto a la realidad de estas niñas. Ellas pedían que habláramos de los piropos vulgares, o cuando la mamá no les cree que la gente se sobre pasa. A medida que aportaban elementos escribía el guión. Me fijé en sus actitudes para asignar los personajes”. La maestra que prefiere callar es interpretada por Nuria Pérez, de 14 años, y dice: “lo que más me impacta de mi personaje es que alguien se pueda quedar callado. Creo que esta obra es importante porque se da a conocer la violencia contra las niñas”. La coordinadora del proyecto, Gloria Cruz, afirma que esta es la primera vez que la Asociación de Promotores Comunales incluye, en Santa Tecla, el recurso del teatro como una forma de motivar a los jóvenes para hablar sobre salud sexual reproductiva y violencia contra las mujeres en zonas de alto riesgo. Explica que la definición de los cantones y comunidades se realizó en coordinación con la alcaldía. “Es importante trabajar con la alcaldía porque ellos conocen la zona, específicamente los promotores de las comunidades porque en algunos casos son los únicos que pueden entrar”. Mercedes López, gerente de Promoción Social y Participación Ciudadana de la alcaldía, sostiene que los criterios de selección fueron por el nivel de vulnerabilidad socio económica y de riesgo social. “Dentro de la clasificación, los cantones están identificados como zonas de extrema pobreza y las comunidades –marginales- se caracterizan por estar bajo el control de maras, la delincuencia y el tráfico de drogas”. Jessica Sosa, de 15 años, es otra de las actrices del nuevo grupo de teatro y su personaje es Rodolfo, uno de los hombres que llega a decir piropos vulgares a las niñas cuando salen de la escuela. “Me costó decir malas palabras, se siente feo ser un hombre”. Sosa vive en la comunidad San José del Pino y comenta: “Me gustaría que la obra se presentara en mi comunidad porque los hombres no respetan a las niñas pero no creo que se pueda, allí después de las ocho de la noche ya no se puede salir a la calle porque está la mara 18”. Después de 26 años de experiencia como actriz, y haber formado un grupo de teatro con cinco trabajadores en una maquila, Mercy Flores considera que el teatro tiene la virtud de propiciar catarsis y espontaneidad en un ambiente de “ver, oír y callar”. “El recurso del trabajo escénico es inmenso para tratar estos temas porque la gente se ve reflejada en los personajes y hablar a través de una obra se les hace más fácil”. Esta es la primera vez que Flores asume la responsabilidad de conformar un grupo de teatro de niñas que nunca habían tenido la oportunidad de asistir a un teatro. “Parte del proyecto fue llevarlas a ver teatro, estaban fascinadas viendo el escenario, los telones, las butacas, los recursos escénicos, las luces. Me sirvió para explicarles cómo la luz podía cortar un tiempo, cómo la música podía pasar de un día a otro, fue una experiencia extraordinaria”. La actriz explica que la capacitación consistió en plantear los principios elementales del quehacer teatral. “Empezamos con teoría sobre los orígenes del teatro, por qué se hacía, cómo era prohibido para las mujeres hacer teatro y ahora en el país es un privilegio hacerlo, es una forma de hacer llegar mensajes a las diferentes personas y a veces hasta les cambiaba la vida”. Y agrega que uno de los grandes desafíos fue cultivar la confianza de las niñas en ellas mismas. Sus recomendaciones era recalcarles que de 28 niñas que se integraron al proyecto sólo quedaron ocho. “Desde el momento en que están subidas en el escenario es porque tienen algo que demostrar y ustedes están haciendo algo que la gente que está sentada no puede hacer”. La primera vez que la obra “¿Ver, oír y callar?” se iba a presentar públicamente, el grupo de teatro sufrió una desilusión: “El día de la no violencia contra de la mujer nos invitaron de la alcaldía y nos dejaron plantadas”, recuerda Mayra López, una de las actrices. En esa ocasión, algunos de los miembros del Parlamento de Andalucía no lograron ver la obra del proyecto que financiaban porque el acto fue clausurado sin anunciar la participación del grupo de teatro infantil. Ignacio Baeza, representante de la Asamblea de Cooperación por la Paz, señala que este organismo español trabaja en el país desde 1996 en el financiamiento de proyectos relacionados con infraestructura, desarrollo agrícola y ahora en el refuerzo del tejido social a través del teatro. “En las sociedades en vías de desarrollo la posición más desventajosa es la de las mujeres. Nosotros logramos que el Parlamento de Andalucía financiara la primera fase de este proyecto, sin embargo tenemos que continuar la búsqueda de fondos porque las ideas, capacitaciones y ayudar a mejorar las habilidades de las comunidades es difícil de retratar. Las contrapartes no encuentran en este tipo de proyectos muchos réditos políticos”. La obra de teatro tiene pendiente siete presentaciones en las distintas comunidades y cantones de Santa Tecla. Para Mercy Flores el taller debe continuar. “Esta experiencia las ha cambiado, si estas niñas tuvieran otra oportunidades podrían llegar a ser buenas actrices. Aquí encontré entrega, disciplina, buena voluntad, niñas que salían a las cinco de la mañana de su casa para asistir al taller, haciendo esfuerzos con sus estudios, lidiando con sus papás que ya no las querían dejar venir porque no entendían. Son niñas con pasión, da un gusto verlas crecer”. |
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro |
| EL FARO.NET
(Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador) |