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COSMOS

El día de la marmota

Jorge Arturo Colorado
Asociación Salvadoreña de Astronomía

cartas@elfaro.net
Publicada el 05 de febrero - El Faro

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Punxsutawney Phil, marmota del pueblo de Punxsutawney, en el estado de Tennessee. Gracias a su observación los habitantes de los alrededores suponen predecir la llegada de la primavera.

Una marmota, un pequeño mamífero roedor llamado Punxsutawney Phil es el personaje principal de un rito que supone predecir la llegada de la primavera. La ceremonia se realiza en el pueblo de Punxsutawney en Tennessee, Estados Unidos, y consiste en observar cada 2 de febrero la sombra de la marmota una vez el animal sale de un refugio. Si se observa que el cuerpo del animal proyecta sombra, significa que aún quedan seis semanas de invierno, prolongándose el frio y el mal tiempo. De lo contrario, si la marmota no posee sombra, es el alegre signo de que la primavera se encuentra a un paso.

Los seres humanos siempre han considerado que los animales gozan de capacidades extraordinarias para predecir cambios de estación, terremotos y algunas veces los rodean de narraciones legendarias que les dan poderes sobrenaturales para vaticinar desgracias o discernir seres fantásticos.

Una observación detallada del comportamiento de los animales nos puede decir mucho del medio ambiente. En su estado salvaje los animales poseen una sensible relación con la naturaleza, su adaptación es parte del éxito que una especie en particular debe de poseer para no extinguirse. Así como en Tennessee observan la sombra de Punxsutawney Phil, en Centroamérica se está pendiente del vuelo de los azacuanes para calcular la llegada de la temporada seca. Del mismo modo se pone especial atención al nido de las chiltotas, el cual dependiendo de su altura indicará la intensidad de las lluvias.

Evidentemente todo el folklore que reviste este antiguo conocimiento esta rodeado de mitología fantástica, rituales interesantes y en algunas ocasiones estas observaciones están en su mayoría enfocadas a fortalecer relaciones sociales que predicciones climáticas. En el ejemplo de Punxsutawney Phil, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos NOAA, realizó una investigación calculando que durante los doce años desde 1989 hasta 2001 la marmota había errado la mayoría de sus predicciones. Y National Geographic publicó que durante los últimos 60 años, la marmota solo había tenido acierto del orden del 28%. Definitivamente Punxsutawney Phil puede ser un mal meteorólogo, pero es una buena excusa para la celebración anual del pueblo.

Las estaciones del año, a las cuales los animales son sensibles y el ser humano pretende predecir, son consecuencia de la inclinación del eje de la tierra. Dicho ángulo se encuentra calculado en 23.5 grados en relación a un plano donde nuestro planeta gira alrededor del sol. Dicho plano se llama eclíptica, también la eclíptica puede proyectarse imaginariamente al cielo, y es la línea donde el Sol y los planetas parecen recorrer durante todo el año. 

La variación de la inclinación del eje terrestre hace que los rayos solares entren a nuestro planeta en diferentes ángulos. Evidentemente estos ángulos varían en diferentes hemisferios a través del año, es así que cuando en el norte hay invierno, en el sur gozan de un caluroso verano.

Estos procesos son tan caóticos, que todo el clima del planeta se rige por ellos. Un claro ejemplo es la formación de huracanes en el Océano Atlántico. Ocurre cuando los rayos solares caen en cierto ángulo entre las latitudes 10 y 18 norte, aumentando con ello la temperatura del aire y del agua. De esta forma se crean zonas de baja presión que eventualmente se transformarán en huracanes. Parece sencillo pero el entendimiento del clima es uno de los más grandes desafíos de la ciencia.

Otros mundos también poseen sistemas climáticos muy complejos, en Marte el clima puede ser sorprendentemente pasivo, con suaves brisas en las superficies que típicamente rondan entre 7 y 23 kilómetros por hora. Pero de un momento a otro pueden formarse enormes tormentas que cubren todo el planeta, esto ocurre cuando Marte se encuentra en el punto de su órbita más cercano al Sol.

Fotografía tomada a la luna Titán, donde se puede apreciar la gigantesca nube que cubre el polo norte. ESA

El sitio donde se supone que inicia todo el proceso de tormentas marcianas está cerca de los 231 grados oeste, lugar donde los rayos solares caen perpendiculares, aumentando la temperatura y formando grandes corrientes de aire, haciendo que en todo el planeta se eleven grandes nubes de polvo. El polvo suspendido en la atmosfera opaca el cielo marciano por algunas semanas o meses, calentando incluso su gélida temperatura.

Júpiter por el contrario posee un sistema climático asombrosamente complejo,  el mecanismo que pone en acción todo el clima joviano es parecido al terrestre. La diferencia de las cantidades de calor que recibe del Sol en los polos y en el ecuador, provoca el surgimiento de flujos de aire que se mueven en todo el planeta. Por la rotación rápida de Júpiter las corrientes son prácticamente paralelas en el ecuador, pero algunas de estas corrientes tienen otros movimientos convectivos, debido a que Júpiter es completamente gaseoso, estos movimientos disparan a la superficie nubes del interior del planeta, dándole ese color ligeramente rojizo. Al igual que en nuestro planeta, en Júpiter se pueden originar ciclones, las observaciones indican que los ciclones pueden ser mucho más estables que los terrestres, posiblemente la mancha roja sea un ejemplo de un ciclón de este tipo, se considera que un sistema huracanado en Júpiter podría durar hasta cien mil años.

También se han encontrado sorpresas en una de las lunas de Saturno: Titán. Donde la sonda Cassini que actualmente investiga ese planeta, encontró que una enorme nube puede ser la causante de las formaciones de química orgánica que se han descubierto en la superficie. La imagen del 29 de diciembre de 2006 muestra una nube de casi 2,600 kilómetros de diámetro cubriendo enteramente el polo norte. A diferencia de las nubes terrestres que contienen más agua en estado gaseoso, la enorme nube de Titán está formada de etano, metano y otros compuestos orgánicos. Posiblemente esta nube es la encargada de llenar algunos lagos detectados cerca del polo norte, es decir, en Titán llueve metano.

Observaciones desde la Tierra han demostrado que el clima en Titán es estacional, pero con la diferencia de que una estación corresponde a siete años terrestres. Se especula que la enorme nube que cubre a Titán estará unos 25 años más, desapareciendo por unos cinco años y regresando luego, para mantenerse otros 25 años.

De otros planetas podemos aprender que las estaciones no son privativas de nuestro mundo y que el sistema climático es un mecanismo muy delicado. En climatología la máxima fundamental revela que pequeños cambios en una parte de la Tierra generan grandes cambios a nivel global.
Es justo lo que esperan calcular los pobladores de un pueblo de Tennessee cuando no pueden observar la sombra de Punxsutawney Phil.

 

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