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Las dos miradas de la frontera

Cientos de migrantes fotografiaron la travesía del viaje en busca del sueño americano. Hombres cansados, personas durmiendo en el desierto, pies llagados, recipientes de agua. Los Minutemen, que se autodenominan vigilantes de la frontera estadounidense, fotografiaron puntos de observación, personas de edad media, blancos, que patrullan la zona en automóviles equipados para vigilar que los migrantes no crucen la frontera México-Estados Unidos. El proyecto Border Film expone ambas miradas.

Rosarlin Hernández. Fotos: Cortesía Border Film
cartas@elfaro.net
Publicada el 16 de octubre - El Faro

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Fotografía de minuteman anónimo

¿Qué miramos? ¿Qué tenemos en común? ¿Por qué somos tantos caminando? ¿Cuándo regresarán? ¿Cuántos nunca van a regresar? ¿A cuántos agarrarán? ¿Cómo se sienten los que los agarrarán? ¿Dónde irán al cruzar la frontera? ¿Quiénes son los minutemen? ¿Quién conoce la verdad? Estas son algunas de las preguntas que se hicieron Brett Huneycutt, Rudy Adler y Victoria Criado antes de ir a la frontera entre México y Estados Unidos en busca de imágenes y respuestas.  

Durante tres meses, estos tres amigos estuvieron a lo largo de la frontera filmando y distribuyendo cámaras desechables a dos grupos distintos: El primero,   indocumentados y migrantes que cruzan el desierto. El segundo, los Minutemen, ciudadanos norteamericanos que creen en lo que hacen y reciben el apoyo del gobierno en su función de brindar seguridad. Sus puestos de observación están en el lado norteamericano de la frontera y su misión es buscar personas que intenten cruzar de manera ilegal.

Los integrantes del proyecto Border Film distribuyeron las cámaras a los migrantes en los albergues y a través de organizaciones humanitarias que funcionan del lado mexicano de la frontera. Como la mayoría nunca había visto o usado una cámara desechable se les entregó un pequeño manual y el propósito de las imágenes: los migrantes debían retratar la experiencia del viaje.

En el caso de los Minutemen enviaron las cámaras a los campos de observación que hay en Arizona, Nuevo México y Texas. Sus imágenes debían describir lo que significaba ser un Minutemen.

Las cámaras se entregaron con un rollo de 27 fotografías, un sobre sellado, una dirección preestablecida donde iba ser enviada y 1.60 de dólar para cubrir los gastos de correo. Los sobres tenían protección contra el agua por si el migrante tenía que cruzar el Río Bravo.

Según Brett Huneycutt se repartieron 500 cámaras a los migrantes y 100 a los voluntarios Minutemen. “Recibimos unas 40 cámaras de cada grupo, lo cual se tradujo en un total de dos mil fotografías, 90 de las cuales están en el sitio” dice.  

A pesar de que el proyecto aseguraba el anonimato, algunos migrantes no pudieron participar porque sus polleros o coyotes no lo permitieron. “Aún los que no pudieron integrarse expresaban el deseo profundo de enseñarles a los estadounidenses lo que enfrentan para llegar a su país”.

Fotografía de migrante anónimo

Lo que dicen las fotos

Huneycutt plantea que el propósito del proyecto es explicar y humanizar la complejidad de la migración en la frontera entre México y Estados Unidos y mostrar la realidad en esta zona. Las fotos hablan por sí mismas, cuentan historias que no son noticias del debate político o de estudios académicos, “las fotos de los migrantes muestran a la sociedad estadounidense que son seres humanos, que sólo quieren tener una vida mejor”.

Una vez concluida la investigación, Huneycutt reconoce que no sabían qué esperar. “No teníamos expectativas muy altas, lo que nos interesaba era que las fotos mostraran la percepción de la migración desde dos miradas distintas de la frontera”.

De la galería fotográfica que se encuentra en la página de Border Film, Huneycutt destaca que la mirada de los minutemen tiene una desventaja con respecto a la mirada de los migrantes.

“Los migrantes están documentando un viaje y resulta más interesante lo que ven y registran. Sin embargo, ambos comparten la idea de que están viviendo una situación que no debería estar ocurriendo. La política migratoria está fragmentada y debe ser arreglada. A mí me parece que hay verdades en las dos perspectivas y la solución política inevitablemente se encuentra en un punto intermedio del camino”.

Para los integrantes del proyecto lo valioso de los resultados es que las fotografías  fueron tomadas por los protagonistas de ese escenario y no por los investigadores, fueron tomadas en circunstancias difíciles y resultaron de buena calidad a pesar de que las cámaras eran desechables.

“Estamos muy satisfechos, el plan funcionó. A los migrantes no sólo les gustaba la idea sino que estaban muy animados.  Realmente querían enseñarle a la gente de Estados
Unidos y de Latinoamérica su experiencia de migración. La respuesta en la mayor parte de Estados Unidos hasta ahora ha sido positiva. La migración es un tema sumamente politizado y creemos que es necesario presentar diversas perspectivas para que la gente te escuche”, asegura Huneycutt.

Border Film ha logrado posicionarse en la agenda informativa de los principales medios de comunicación en Estados Unidos y ha iniciado la exhibición pública de las fotografías en Los Ángeles, Arizona y Texas. 

“La primera meta del proyecto es el diálogo. Ha sido muy interesante tener voluntarios Minutemen en los espacios artísticos, viendo sus propias fotos y también las de los migrantes y viceversa. Espero que las fotos permitan que las personas se den el espacio de reflexionar sobre el tema”, afirma Huneycutt .

Dentro de los planes del proyecto está la posibilidad de presentar la exposición fotográfica en El Salvador. Katharine Andrade, Coordinadora del Programa de Desarrollo y Migraciones, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), considera que la iniciativa es innovadora y sencilla, “un país como El Salvador tiene que conocer esas imágenes y provocar una discusión al respecto.  Nosotros hemos puesto un vínculo en la página del PNUD para visibilizarlo pero sería bueno que esas fotos se expusieran en los centros comerciales o en las vallas publicitarias para asegurar que el mensaje llegue a la mayor cantidad de personas posibles”. 

Huneycutt es de la idea que la experiencia de Border Film podría desarrollarse en la frontera entre Guatemala y México. “Si tuviéramos tiempo y recursos, quisiéramos continuar el proyecto para documentar el precario viaje de los centroamericanos a través de México. Por ahora no tenemos planes fijos para dar seguimiento a esta segunda fase del proyecto. Nuestra mayor esperanza e interés es darle a la gente distintas formas o perspectivas para ver la problemática y reconocer la humanidad que hay en los dos lados”.

 

Vea más

www.borderfilmproject.com

www.desarrollohumano.org.sv/migraciones/

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