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El agro narrado a través del arte

El Muna inauguró hace dos semanas una exposición que busca narrar la historia del agro de una manera distinta, una muestra que quiere explicar la concepción de la tierra desde la fragilidad del barro, el pulido de la madera y la sensibilidad de la pintura.

Raúl Benítez
cartas@elfaro.net
Publicada el 05 de junio - El Faro

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Sin precedentes. El Museo Nacional de Antroplogía “David J. Guzmán” (Muna) inauguró el 25 de mayo una muestra ecléctica, diferente, una recopilación de obras de renombrados artistas, artesanos populares y anónimos que busca explicar con este heterogéneo despliegue de trabajos la importancia del agro en El Salvador.

Áreas de la exhibición

Paisajes alterados
La diversidad geográfica. Los ríos, lagos, costas, selvas, volcanes y montañas han inspirado a los artistas nacionales y extranjeros a través del tiempo.
Esta sección presenta trabajos de la flora y fauna nacional. También reflejan la intervención humana en el medio ambiente. Según los organizadores, invita a reflexionar sobre la velas del paisaje cuadriculado y abstracto, a criticar la deforestación y degradación del medio ambiente.

Los frutos del trabajo
Retrata el impacto de la agricultura en la economía nacional. Según el catálogo de la muestra, desde los tiempos pre-hispánicos existen representaciones de sembradores, frutos y verduras en las vasijas de barro que han perdurado a través de los años. La producción agrícola de añil y luego el café, se convirtió en la columna vertebral de la economía.

Rituales y tradiciones
Los objetos en esta sección presentan las celebraciones de los pueblos rurales y reflejan la importancia de la religión y las costumbres. Las tradiciones locales varían de sitio en sitio, y son repetidas año tras año para cementar las identidades locales. Los rituales y tradiciones de pueblos como Panchimalco, Ciudad Delgado y San Juan Nonualco contribuyen a identificarnos con nuestra propia identidad, según los organizadores. Keith Andrews comentó que estas identidades locales comienzan a entrar en conflicto a medida que la globalización reemplaza las vestimentas y costumbres locales.

Tierra y poder
Esta pequeña colección busca tocar el tema de la tenencia de la tierra. Según los organizadores, en tiempos prehispánicos la tierra pertenecía al estado, y estaba asignada a la comunidad local para trabajarla. En la colonia el poder se concentraba en las haciendas y latifundios, contrastándose con las tierras comunales y ejidales de las áreas rurales durante la República. La rebelión indígena de 1932 y las reformas agrarias que le surgieron son representas por los artistas. También se toca el conflicto de los 80 y el período de post guerra.

La muestra, que recibe el nombre de “La vida rural de El Salvador a través del arte”, fue concebida por el Muna y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y tiene un objetivo fundamental: hacer reflexionar al espectador sobre el tema rural con el arte como guía.

Según Cindy Hernández, del equipo de comunicación del IICA, la muestra tardó un año en ver la luz. “No ha sido un proceso fácil, pero si fascinante. Recoger el trabajo de todas las personas que colaboraron y componerlo ha llevado mucho tiempo y esfuerzo”, destacó. Por su parte, Gregorio Bello Suazo, director del Muna, se sintió satisfecho. “Uno siempre quiere más. Me siento satisfecho por lograr los objetivos a casi un año de trabajar”, comentó. Según el titular del museo la dificultad en la presentación de la muestra se debió a que era algo inédito. “Nunca se había escogida tanta obra que girara al entorno del tema agrario, nos permitió conocer obra que no conocíamos”, puntualizó.

Entre el agro y el arte
Todos los discursos de la noche de inauguración giraron entorno al diálogo del agro y el arte. La muestra está compuesta por 94 piezas entre pinturas, esculturas, grabados, litografías, figuras en barro, obras históricas y populares. Estos trabajos fueron recogidos del talento de 28 artistas reconocidos, además de artesanos y creadores anónimos.

“La vida rural en El Salvador a través del arte” está dividida en cuatro núcleos temáticos: Paisajes alterados, los frutos del trabajo, rituales y poder y tierra y poder. Según los organizadores esta diferenciación se ideó con el fin de facilitar la investigación de los académicos que han colaborado con la muestra, además de facilitar al espectador el entorno de cada pieza.

El total del material expuesto fue seleccionado de otras colecciones. Varias pertenecen al mismo Muna y a otras instituciones como la Colección Nacional, Colección Forma y al Museo de Arte Popular. También se contó con la inclusión de obras de colecciones privadas. Para elegir cada una de las piezas se contó con la colaboración de tres curadores, Gregorio Bello Suazo, director del museo; Jorge Palomo, director de programación del Museo de Arte de El Salvador; y Astrid Bahamond, directora del Centro Nacional de Artes.

Artistas seleccionados
La muestra reúne a un total de 28 artistas salvadoreños:
Ana Julia Álvarez
Negra Álvarez
José Nery Alfaro
Mario Araujo Rajo
Licry Bicard
Antonio Bonilla
Luis Alfredo Cáceres Madrid
Armando Campos
Noe Canjura
Carlos Cañas
Julia Díaz
Mario Escobar
Pedro Ángel Espinoza
Valentín Estrada
María Victoria Guerra
Ana Lilian Henríquez
Rufino y Roa Linda Hernández
María Kahn
Taller Kilo
Fernando Llort
José Mejía Vides
Camilo Minero
Dagoberto Nolasco
Miguel Ortiz Villacorta
Raúl Elas Reyes
Julio Sequeiro
Verónica Vides
Max Vollmberg
Invitación a la discusión y al análisis
Para Federico Hernández, director del Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (Concultura) esta muestra es una invitación a la reflexión del agro por medio del arte. “Es importante mostrar, desde la retrospectiva, que la campiña sigue siendo esa zona vulnerable y extensiva donde a la realidad ofrece diversos matices. Es un espacio donde el antropólogo, el sociólogo, el agrónomo, el arqueólogo, el historiador y el artista encuentran una fuente inagotable de información y de inspiración”, dijo el funcionario.

Según Keith Andrews, representante del IICA para El Salvador, la exposición se pensó en base a cuatro propósitos: Documentar la importancia histórica que ha tenido el agro y la vida rural en el país, hacer una reflexión sobre los cambios en el país (el desinterés por lo rural y la rápida urbanización), crear un diálogo sobre la importancia del agro y experimentar nuevas maneras de hacer investigación.

“Con esta muestra se puede recordar muchos de los cultivos históricos del país y la importancia que estos tuvieron en la realidad”, comentó Roberto Murray Meza, presidente de Agrisal, institución patrocinadora de la muestra.

“Los artistas fueron los primeros documentalistas de nuestro mundo. A través de sus pinturas y esculturas podemos ver como era la vida en el campo, además de tener una mayor percepción de la importancia que el agro tenía en la vida del país”, dijo Andrews. Para los recolectores de este material, los artistas son los guías para entablar esta discusión antes planteada. Es a través de su obra como el visitante puede ver la evolución y la importancia del campo en el país.

El toque experimental de la exhibición radica en la investigación previa a esta muestra. Los organizadores invitaron a seis académicos, quienes, a través de sus diversas disciplinas, sentaron una postura ante cada una de las propuestas plásticas dentro del salón. Los invitados fueron: Knut Walter, historiador; Edmidlia Guzmán, ingeniera agrónoma; José Raymundo Calderón, sociólogo; Carlos Lara Martínez, antropólogo; Gregorio Bello Suazo, arqueólogo; y el comité curatorial, formado por varios artistas.

“La muestra es un verdadero experimento en como hacer la investigación. El diálogo está propuesto en los textos que acompañan las piezas. Con la ayuda de los académicos se busca facilitar la reflexión a un diálogo amplio y participativo utilizando una iniciativa deferente. El arte no es un fin en sí, sino un punto de partida para la reflexión de otros intelectuales y de los espectadores. No partimos de los datos de los Ministerios de Agricultura y Economía, los cuales son importantes, sino del arte nacional como detonante de una realidad, y como guía para la reflexión”, finalizó Andrews.

Junto a la exhibición, el Muna y el IICA lanzaron un catálogo que acompaña la muestra. En él se presentan el aporte que los académicos hicieron a la muestra, así como la descripción de las 94 piezas de la colección.

Durante el período de la exposición se programarán charlas por parte de los colaboradores. Estos eventos estarán abiertos al público en general y serán gratuitos.

“La vida rural en El Salvador” estará abierta al público en la sala de exposiciones temporales del Muna hasta el próximo 13 de agosto. Al finalizar la exhibición en el museo, los organizadores han previsto trasladar reproducciones de las piezas más importantes de la colección y llevarla de manera itinerante por distintos municipios del país.

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