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EDITORIAL

Hacer la paz por medio del sexo

“Lisístrata, la huelga del sexo”, último estreno de la sexta temporada del Teatro Luis Poma, es una sátira política donde las mujeres de la Grecia antigua obligan a sus maridos a poner fin a la guerra del Peloponeso con una singular huelga: nada de sexo. Aristófanes, autor de la obra, ironizaba así hace más de dos mil años sobre un problema de la humanidad, tan vigente como universal: hermanos que por ambiciones de poder terminan enfrentándose en una guerra.

Ruth Gregori / Fotos: Edu Ponces
cartas@elfaro.net

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Las mujeres griegas ven pasar su juventud en soledad. Veintisiete años de guerra civil en Grecia han mantenido alejadas a las esposas de sus maridos, a los padres de sus hijos.

Lisístrata, harta de la situación, convoca a una asamblea de mujeres de las diferentes provincias en conflicto. Ella ha concebido la manera de lograr la paz, y con ello el regreso de los hombres que “con tan poco juicio” han sido incapaces de ponerse de acuerdo: por la salvación de Grecia, ellas deberán abstenerse de tener sexo con sus maridos.

Inicialmente las mujeres se resisten: “No soy capaz de hacerlo, que siga la guerra”, dice la amigable Cleónica. Pero las mujeres son persuadidas por los argumentos de Lisístrata, y juran abstenerse. Pero la estrategia también incluye tentar más y más a los esposos y amantes, paseándose frente a ellos con sus ropas transparentes, perfumadas y afeitadas en sus genitales: “En mi casa sin mi toro viviré… pero si él sin quererlo me violenta, quedaré tendida y no me moveré con él, porque no hay placer en cosas a la fuerza…”.

Ficha Técnica

Título: “Lisístrata, la huelga del sexo”
Autor: Aristófanes (411 A.C.)
Directora: Marianne de Pury (Suiza)
Adaptación del texto, escenografía y vestuario: Roberto Salomón
Reparto:
Lisístrata (“La seria”. Ateniense): Jennifer Valiente
Cleónica (“La amiga entrañable. Ateniense): Ana Ruth Aragón
Mirrina (“La sexi”. Ateniense): Regina Cañas
Lampitó (Deportista guerrera espartana): Dinora Cañenguez
Estrátilis (“Lengua de vívora”, corifeo de las mujeres) y Concordia (diosa): Maybel Molina
Pritanis (Comisario conservador ateniense): Juan Barrera
Heraldo (vocero espartano): Carlos Velis
Kinesias (Recién casado, esposo de Mirrina): Oscar Guardado
Aquelao (Espectador de los hechos, corifeo de los hombres): Herbert Quezada

Las mujeres cierran con cerrojos la ciudad de Atenas, deciden enclaustrarse en el sitio donde se guardan los recursos del Estado para evitar que se usen para la guerra y “para que no se roben el dinero los que andan buscando cargos públicos”. Pero también desean evitar así la posibilidad de caer en la tentación de romper el juramento de abstinencia, que habiendo hecho estragos en las mujeres impulsa a más de una a desertar.

El ardid da resultado. Los caballeros atenienses y espartanos deambulan en plena erección, presos de dolores y calambres. El recurso escenográfico utilizado en la versión teatral dirigida por Marianne de Pury es un círculo naranja fosforescente en la punta de la protuberancia que sobresale de sus túnicas, por en medio de sus piernas, y que en vano intentan cubrir con sus mantos.

La culminación de hilaridad llega cuando el joven Kinesias, guerrero ateniense que recientemente ha contraído nupcias, ruega a su bella esposa Mirrina que acceda a yacer con él. “Te toca seducirlo y no amarlo”, advierte Lisístrata a Mirrina.

La joven se vale de interminables pretextos para evadir a su desesperado esposo Kinesias, entra y sale para traer en qué recostarse en el suelo; una manta, porque es pecado hacerlo sin manta; una almohada… “Acuéstate ya, malvada. Ya no me traigas nada!”, gime él.

Los hombres finalmente se rinden. En el momento que la privación de sexo es intolerable, y con Lisístrata de mediadora, resuelven sus espinosos asuntos en un santiamén. Acuerdan la paz, y hombres y mujeres se retiran a satisfacer el hambre largamente postergada. Resuenan los gemidos de placer de personajes que ya no vemos.

“La guerra del Peloponeso” (Fuente: Enciclopedia Libre Universal en Español)

La primera guerra civil de la historia occidental fue la guerra del Peloponeso, Grecia, un conflicto que enfrentó a las ciudades de la Liga del Peloponeso, encabezadas por Esparta a las de la Liga Ática, encabezadas por Atenas, entre el 431 y el 404 adC.

Ambos bandos acudían a la misma en un punto álgido de su potencial bélico y económico, junto al impulso humano de obtener más poder.

Las ciudades de la Liga del Peloponeso eran ciudades gobernadas por oligarquías, mientras que las de la Liga Ática eran ciudades con gobiernos basados en la democracia ateniense.

Esparta sitia Atenas y en el 404 adC la ciudad capitula, imponiendo Esparta en todas las ciudades de la Liga Ática el gobierno oligarquico y eliminando la democracia.

Un clásico griego vigente

Aristófanes es considerado como un pilar de la comedia griega. La protesta contra la guerra del Peloponeso aparece en varias de sus obras de teatro, en las que abogaba por las soluciones pacíficas de los conflictos. Más afín al partido aristocrático que a la república democrática de la Grecia antigua, el dramaturgo atacó y ridiculizó a sus gobernantes para deleite del pueblo. Sus comedias constituyeron una verdadera fuerza de opinión, semejante al periodismo político de los tiempos actuales

En “Lisístrata”, el autor presenta el sexo como la única tentación capaz de ganarle a la ambición de poder y a la guerra. Aristófanes se valió de este símbolo para burlarse del poder militar que destruye los lazos sociales y familiares en un enfrentamiento bélico.

Más que un alegato a favor del poder de las mujeres, como suele ponerse de relieve en otros montajes, Pury se inclina por la persistencia de la humanidad en repetir una y otra vez el horror de la guerra: “No hay cambio en la humanidad. Somos lo que somos y hacemos la guerra, siempre. Es horrible, terrible. Somos los mismos que hace 2500 años. Los políticos no leen la historia, porque les diría lo que pasa, lo que podría pasar. Sería bueno que pudiéramos ver todo eso y pensar: ajá…, hay otras maneras”.

La directora suiza seleccionó mediante una audición a los actores y actrices del elenco del primer montaje de un clásico griego en el Teatro Poma.

La obra, estrenada el 16 de marzo, continuará presentándose de jueves a sábado a las 8:00 de la noche. Los domingos a las 5:00 de la tarde. El precio de las entradas es de tres dólares para estudiantes con carné y cinco dólares, entrada general.

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