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“’San Mago, patrón del estadio’ no es una biografía de Jorge, es una autobiografía espiritual”: Geovani Galeas

Rafael Mendoza López
cartas@elfaro.net
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Geovani Galeas (1961) es apasionado de la vida de Jorge “El Mágico” González, dicho por Maradona, el más grande futbolista que ha dado la historia. A pocos días de su estreno, la obra “San Mago, patrón del estadio” ha creado expectativas que aún se mantienen un tanto nubladas por la incertidumbre que sugiere develar, en las tablas, ese perfil que aún ignoran muchos, el del futbolista y el hombre. Geovani declara su identificación con “El Mago” y da sus impresiones sobre lo que significa desentrañar la leyenda de un ídolo de grandes y chicos, salvadoreños y gaditanos.

Ahora que estamos a pocos días de estrenar “San Mago, patrón del estadio” contános ¿por qué se le atribuye esa magia a Jorge González?

Mira, hay 50 mil futbolistas buenos, hay 100 mejores, hay 10 súper, y hay 5 en la historia que son lo mayor: Di Stefano, Pelé, Johan Cruyff, Mradona y “El Mago”. Esa es la lista del club más alto, al top. Ahí no entra ningún otro nombre que me digás. A ese club no dejan entrar a nadie más. Y El Mago no es el quinto, sino el primero de ese grupo...

¿Cómo lo hizo?

Lo que pasa es que este tipo tiene una sicología muy rara, es un fenómeno, es una mutación genética; esa es mi hipótesis personal: yo creo que el es una mutación genética, es un monstruo de la naturaleza; él no tiene culpa de su talento; por eso, “El Mago” es tímido, porque, entre otras cosas, es capaz de intuir que el no es responsable de su genialidad. A él lo tocó la gracia, lo tocó el milagro, es un accidente; de cada millón de personas que nacen, nace uno con condiciones excepcionales, y nos tocó a nosotros tener este privilegio, de que naciera en la colonia Luz, en el barrio más pobre de San Salvador.

¿Cómo llegó “El Mágico” a conquistar la ciudad de Cádiz?

Hay que decir que El Mago no solo es grande por su gesta deportiva, por sus goles: es grande por su espiritualidad también, que eso se ha dicho poco. ¿Cómo fue posible? Bueno, he estado leyendo estudios clínicos experimentales, sobre genialidad y excentricidad. Hay neuro-sicólogo de la universidad de Edimburgo que ha estudiado veinte años la genialidad, y él dice que cuando hay daños severos en el lóbulo temporal izquierdo normalmente lo que pasa es que se activan otras zonas del cerebro que por lo general están dormidas en la mayoría de las personas. Cuando hay daños muy severos en esa zona, se activan otra. Generalmente esas zonas que se activan tienen que ver con la creatividad. Por es que es una paradoja, pero normalmente la genialidad está muy cerca de la locura o de la idiotez, por eso es que hay casos tan desconcertante, como el pelo de Einstein, que nunca se peinó, o que se le olvidaba que su hija era su hija.

¿Cómo funciona la sicología del “Mágico”?

“El Mágico” conoce el poder de la renunciación del mundo, de los bienes materiales, de la fama. Al “Mago” no lo mueve el billete ni la fama, para nada. Viste lo qué hizo ahora en su cumpleaños, que se encerró y estaba toda la prensa, dejaron a los políticos en paz, se fueron ahí y el tipo no salió. ¿Quién hace eso?, ¿quién no quiere un foto?, a él no le importa. Pero hay otro detalle en esto: aparentemente él tiene un uso del lenguaje muy pobre, no creo que vaya arriba de 300 palabras las que usa, sin embargo, esas 300 palabras o combinaciones que el hace son poéticas, tienen una alta calidad literaria las interpretaciones del “Mágico” González, por ejemplo cuando: “Yo no pienso, yo lo que tengo es una música en la cabeza”, es decir, define por términos metafóricos en la melodía. Tiene una gran capacidad de hacer poesía espontánea, natural. Estoy hablando de un tipo que hace célebres.

¿Por qué representar al “Mágico” en una obra de teatro?

En el corazón de un hombre, como dice Dostoiewki, es el campo de batalla de esa gran guerra que liberan dios y el diablo desde el principio. Para mí, proponer como símbolo de identidad y símbolo artístico y estético al “mágico” González es muy importante, porque esta vieja discusión sobre la identidad nacional suele ser llevada por los propios intelectuales a su propio molino, es decir, los símbolos de la identidad es Roque Dalton y su Poema de Amor, es Gavidia y su gesta literaria, es Salarrué y sus Cuentos de Barro, es monseñor Romero y su gesta solidaria, y creo que encima de todos ellos, absolutamente encima, está “El Mágico” González. El mayor documento de identidad de los salvadoreños es la selección nacional, y el mayor símbolo de la selección nacional es “El Mágico” González.

¿Por qué?

Para admirar a monseñor y a Roque Dalton hay que ser de izquierda, o sea, a la gente de la derecha ni le interesa la poesía ni le interesa un comunista, y entonces no pueden ser símbolos nacionales, sencillamente porque hay un 60 por ciento de salvadoreños que votan por la derecha. Para admirar a Gavidia, que podría ser un documento de identidad de la nación, hay que saber leer, y no basta con saber leer: hay que tener saberes especializados, Gavidia es un autor muy erudito, hay que trabajar mucho para entender sus referentes culturales y toda su literatura en general. Para sentirse identificado con “El Mágico” González sólo necesitás ni siquiera tener televisor, ni siquiera ir al estadio, sólo tener un radio de dos bandas, el que tienen todos los campesinos, hasta el más pobre. ¿Cuánta emoción cabe en una estadio? Nunca ningún recital de poesía, ninguna exposición artística, ningún concierto, ni película va a convocar la emoción que convoca un estadio, jamás.

Vos, como escritor, compartís esa admiración por “El Mágico”...

Mis primero héroes nacionales son Joaquín Villalobos, como guerrero, para mí era el Robin Hood en mi adolescencia; y Roque Dalton. Uno, era el que había convertido en acción todas las promesa, todos los anhelos de justicia; simultáneamente mi héroe era Roque Dalton, el que había más allá que todos el uso creativo de las palabras, era la palabra convertida en arte,. Luego entendí Salarrué, Gavidia, y se fueron sumando monseñor Romero, por ejemplo. Pienso que por encima de todos ellos está “El Mágico”; de todos, el que no buscó fama, poder y dinero fue él.

A la hora de confrontar al personaje, ¿cómo intentás reflejarlo ya en la obra y hacer las respectivas reflexiones que resultan de esa “mutación genética”?

Esta es una dificultad eminentemente técnica en literatura, aparte de las consideraciones sicológicas, filosóficas y sociológicas que he estado haciendo. Una obra de teatro tiene una técnica específica, tiene reglas, y hay imperativos, como por ejemplo captar la atención del público; necesita un cierto equilibrio, una unidad de tiempo espacio y acción que uno resuelve a su propia manera. Yo trate de resolver cómo plantear el problema del “Mágico” González en una técnica específica que es la dramaturgia teatral contemporánea, que es mucho más libre que la clásica, por su puesto, pero tiene requerimientos. Yo no inventado absolutamente nada en esta obra: hay unas putas que cantan, ese es el coro griego, y cantan la gesta que estás viendo en escena, no hay nada nuevo en ello, sólo que yo no le pongo coturnos ni máscaras, ni cantan engolando la voz. Mis maestro son los griegos Eurípides, Esquilo y Sófocles.

¿Y que hay entre los griego y “El Mágico” González?

El hombre que no aceptas las normas, las convenciones sociales comunes, el hombre que vive distinto, ese es Sócrates, ¿y qué le pasa a Sócrates?, hay que matarlo. El precio que Sócrates paga por su genialidad es la cicuta. ¿Qué pasa con Cristo?, hay que crucificarlo, matarlo. ¿Y cómo paga “El Mágico” su genialidad?, con la soledad, en medio de la multitud que le aplaude, es un tipo absolutamente solo. ¿Cómo podés entender a un genio de esa dimensión?

¿Has sumado, quizás, al entorno de la obra experiencias tuyas, en ese ámbito?

Totalmente, la obra no es una biografía de Jorge, es una autobiografía espiritual. No, la obra tiene que ver con pasiones, o sea, la obra habla de putas, de borrachos, de maricas, de futbolistas... ese es mi entorno natural. Geovani Galeas no existe si no hay todo eso.

¿Cuál sería la reacción de los gaditanos a raíz de la obra?

Tienen una gran expectativa de la obra en Cádiz. Hay la anécdota de un tipo me dijo que “El Mágico” González es, junto a Camarón de la Isla, el cantador de flamenco, lo más lindo que ha parido Andalucía, lo más lindo que ha parido estas benditas tierras gaditanas, y yo le dije que “El Mágico” es salvadoreño y el me dijo: “A bueno, claro, eso todo el mundo lo sabe, pero es que un gaditano nace donde se le pega la gana”.

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