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OPINIÓN Ser joven en El SalvadorGiovanni Berticartas@elfaro.net Publicada el 23 de junio de 2008 - El Faro De los resultados de la Encuesta Nacional de la Juventud se concluye que ser joven en El Salvador no es un a tarea fácil. Suena superficial y sencillo, pero esta conclusión esconde un fenómeno mucho más complejo que debería llamar a nuestra reflexión. Pareciera que no hemos entendido cuán importantes son lo jóvenes para transitar hacia una sociedad más justa, más segura y más integrada en los años por venir. Pareciera que tras la excusa de que los jóvenes representan el futuro, nos hemos olvidado que ellos también son una realidad tangible de nuestro presente. Este estudio, conducido por el Instituto de Opinión Pública de la UCA y auspiciado por la Embajada de los Países Bajos, se concentró en el grupo poblacional entre los 15 y 24 años y los cuestionó sobre diversos aspectos de la vida nacional para conocer el entorno en el que se desarrollan los jóvenes y como ellos perciben y entienden lo que sucede en el país. Vistos de manera integral, los resultados de este interesante esfuerzo ayudan a entender mejor lo que en realidad significa ser joven en El Salvador. La mitad de los jóvenes salvadoreños viven en hogares desintegrados donde al menos uno de los padres está ausente; el 40% no platica de sus problemas con los demás miembros de la familia; el 30% ha sufrido algún tipo de maltrato físico por parte de sus padres y el 60% ha sido amenazado con ser expulsado del hogar por parte de alguno de los adultos que conforman su núcleo familiar. Este es el entorno familiar del joven salvadoreño y así es la familia que constituye el núcleo fundamental de nuestra sociedad. Fuera del hogar, el entorno social tampoco ofrece un panorama halagador. El 50% de lo jóvenes tiene acceso a drogas ilegales en su barrio o colonia y dos de cada diez las han consumido alguna vez. La inseguridad y la violencia son el pan de cada día para nuestros jóvenes. Un tercio de ellos ha sido testigo de al menos un hecho de violencia social en los últimos 12 meses y el 23% además de testigo, ha sido víctima de estos actos. Salir de casa para crear relaciones sociales más allá de la familia es para algunos un hecho natural, pero para muchos jóvenes de nuestro país se ha convertido casi en un acto de sobrevivencia. El país, sus instituciones y sus liderazgos no son bien vistos por lo jóvenes salvadoreños. El 69% tiene poco o ningún interés en la política; el 80% dice no sentirse representado por ningún partido político; el 78% no tiene confianza en las instituciones del gobierno central, y el 80% desconfía de las actuaciones de la Asamblea Legislativa. Lo que no encuentran el hogar y en la colonia, tampoco lo encuentran en el país. Las instituciones llamadas a ofrecer un entorno de confianza y seguridad a los ciudadanos están en deuda con todos, pero especialmente con los jóvenes. Estas condiciones explican por qué el 74% de los jóvenes manifiesta sentirse insatisfecho con la situación social, económica y política del país, y porque 1 de cada 4 está pensando en emigrar hacia el exterior. Es evidente que para la mayoría sus demandas no están siendo satisfechas, es claro que para muchos, sus expectativas de futuro no encuentran posibilidad de realización dentro de nuestras fronteras. La familia, el barrio y el país son espacios fundamentales para el crecimiento y el aprendizaje de cualquier joven. En ellos forma sus valores, establece sus redes sociales, construye su visión de futuro y busca satisfacer sus aspiraciones. Si alguno de estos espacios falla, el joven podría enfrentar dificultades en su desarrollo, si están fallando las tres, la sociedad salvadoreña está poniendo en riesgo un futuro mejor para todos.
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