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OPINIÓN

De regreso al pasado en la fortaleza Europa

Alberto Valiente Thoresen
cartas@elfaro.net
Publicada el 23 de junio de 2008 - El Faro

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Recientemente participé en una discusión política en donde se sugirió que los movimientos indígenas en América Latina no son capaces de olvidar el pasado.  De acuerdo a mi contraparte, estos movimientos operan con una visión de mundo del siglo XVII, en donde los europeos son los colonizadores explotadores y los indígenas la mayoría explotada.  Recordé esta conversación al leer la carta abierta que el presidente de Bolivia Evo Morales envió a los ministros del interior de la Unión Europea hace unas semanas. La carta inicia así: “Hasta finales de la Segunda Guerra Mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de europeos partieron a América para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas”.  La carta fue un intento fallido por evitar que el Parlamento Europeo aprobara una propuesta de ley que puede significar hasta 18 meses de cárcel para personas que se han mudado a Europa sin documentos válidos, antes que sean enviados a la fuerza a otros países adonde supuestamente pertenecen.  La ley fue aprobada el 18 de junio, con 369 votos a favor, 197 votos en contra y 106 abstenciones. Nueve países de la Unión Europea permitían ya hasta 18 meses de arresto a los inmigrantes sin papeles antes que la ley fuera aprobada. Pero la nueva ley se aplicará en los 27 países de la Unión Europea y no distingue entre niños y adultos.  Los que sean deportados bajo la nueva ley tendrán prohibido entrar a países de la Unión Europea por cinco años.  El Reino Unido e Irlanda no aplicarán las nuevas reglas y Dinamarca decidirá si hacerlo o no en los próximos seis meses. Lo más seguro es que la nueva ley tenga también implicaciones para los países miembros de la cooperación Schengen, aunque no sean miembros de la Unión Europea.

Las críticas no se han dado a esperar. De acuerdo a los verdes en el Parlamento Europeo, la nueva ley “no cumple con los requisitos mínimos de una sociedad civilizada”. Al mismo tiempo, los socialistas en el Parlamento Europeo han llamado a la nueva ley “un triunfo de la Europa Desconfiada”.  La organización Amnistía Internacional sugirió que la nueva ley es un “muy mal ejemplo”. El comisario de justicia europeo Jacques Barrot respondió diciendo que es importante tener un sistema de leyes común en Europa para lidiar con los inmigrantes indocumentados, pero que las nuevas leyes se aplicarán con entero respeto a las convenciones de Derechos Humanos. Este es un debate interesante e importante. Pero no es el debate fundamental, ni tampoco el más importante, a pesar que sea el que domina en los medios.

De la misma manera que en los Estados Unidos de América, la atención en Europa está en la superficie: cómo lidiar con inmigrantes indocumentados. Parece que los ministros del interior en Europa y los Estados Unidos trabajan duro con este tema, pero sin discutirlo con los otros ministros que por el otro lado trabajan duro creando nuevos refugiados políticos y económicos en el exterior. Esta es la pregunta fundamental. Europa y Estados Unidos presionan tratados de libre comercio, que además de ser discutidos e implementados deficientemente, afectan la producción local en los países de renta baja, generando desempleo en ciertos sectores.  Acuerdan trato preferencial para abrir negocios en países de renta baja, para que los propietarios del capital puedan pagar a los trabajadores tan solo una fracción de lo que deben pagar a los trabajadores en los países de renta alta. Esto sucede muchas veces en condiciones de trabajo indignas. Europa y Estados Unidos argumentan a favor de la libre circulación de capital, bienes y en ciertas ocasiones, bombas, para luego cerrar las puertas a las personas que escapan de la pobreza y de la guerra.

Estas personas juegan un rol cada vez más importante en el desarrollo económico mundial. América Latina recibió 68 billones de dólares estadounidenses anuales de los latinoamericanos que se han mudado a otros países, de acuerdo al presidente Evo Morales. Esto es más que la inversión extranjera total en América Latina. A nivel mundial, los emigrantes envían alrededor de 300 billones de dólares estadounidenses anuales a sus familias en países de renta baja. En otras palabras, una suma que es tres veces más grande que el presupuesto mundial de ayuda al desarrollo, de acuerdo a Morales. Estas remesas de amor no están sujetas a condiciones que dan beneficios a los países donantes de ayuda al desarrollo.

En muchos países, esto ha contribuido a brindar a los pobres la capacidad de compra que no han tenido en un sistema que ha priorizado a las fuerzas del mercado, en vez de otras fuerzas más democráticas. Es el mismo mecanismo que ha operado en países que se han desarrollado de manera satisfactoria usando el sistema capitalista. Acuerdos de libre comercio y la liberalización de las instituciones financieras pueden contribuir a frenar este mecanismo y los beneficios de la emigración en los rincones más pobres del mundo, porque pueden estimular la importación de bienes y las inversiones en el extranjero, algo que contribuye a que las remesas salgan nuevamente de los países receptores.  Este mecanismo también es obstaculizado al hacer más difícil que los trabajadores puedan mudarse a los lugares adonde hay empleos mejor remunerados.  Algunos políticos en el Parlamento Europeo quieren parar el mecanismo al hacer las reglas de inmigración más estrictas, porque se imaginan un conflicto de gana-pierde entre Europa y el resto del mundo. No son capaces de ver las posibilidades gana – gana que trae la inmigración.

Para muchos trabajadores pobres, el Parlamento Europeo ha enviado un mensaje claro una vez más: El modelo de desarrollo europeo solo puede operar libremente en Europa. Los que no se adapten a esto, serán castigados, nuevamente. Por lo tanto, no es tan raro que a Evo Morales no se le olvide el tiempo de la colonia. Afortunadamente.

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