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OPINIÓN Más allá de la crisisGiovanni Berticartas@elfaro.net Publicada el 19 de mayo de 2008 - El Faro La agenda nacional está saturada por dos temas de especial relevancia coyuntural: la crisis económica y las elecciones del 2009. Todos hablan de lo mismo, el gobierno y los partidos de oposición; los tanques de pensamiento y los generadores de opinión; los medios de comunicación y los organismos internacionales. Es bueno que haya debate porque son temas importantes de la vida nacional. Es bueno que se discuta, porque el diálogo y la reflexión siempre contribuyen a encontrar mejores soluciones. Lo que no es sano es que nos quedemos atrapados en la coyuntura. No podemos permitir que los problemas de hoy nos hagan olvidar los retos del futuro. Más tarde o más temprano, la crisis y las elecciones van a pasar, y el país debe estar preparado para retomar con más fuerza el camino hacia desarrollo y la consolidación de la democracia. Hay que atender la crisis y hacerlo bien, pero también hay que pensar en el largo plazo, aislarse de la coyuntura y atender futuro. Por eso hay que preguntarse ¿Quién está viendo más allá de la crisis? Desafortunadamente la respuesta a esta interrogante es negativa. Los llamados a pensar en el futuro son prisioneros del presente. Las instancias de planificación del gobierno son casi inexistentes, y cuando las hay, su horizonte termina donde termina el período presidencial. Los partidos políticos están en plena contienda electoral, pedirles que piensen en otra cosa sería desconocer sus limitaciones, sería como pedirle peras al olmo. Los tanques de pensamiento y las universidades están en deuda con el país. Tienen recursos, tienen talento y gozan de una posición privilegiada para poder hacer esta tarea, y a pesar de eso no lo están haciendo. La crisis alimentaria puede paliarse con semillas mejoradas y con importación de granos, pero el desarrollo del sector agropecuario exige más que eso. Recuperar el agro demanda una transformación estructural de las formas de producción, una mejora continua de los servicios de asistencia técnica a los productores y condiciones más favorables de acceso a crédito y a los mercados. Para enfrentar la crisis energética no basta negociar con Venezuela para comprar petróleo más barato; hay que entrarle de lleno a la diversificación de la matriz energética, transitando hacia formas de generación alternativas más eficientes y más amigables con el medio ambiente. Resolver la crisis fiscal no es cuestión de hacer más fideicomisos, reducir los viajes de los funcionarios y gastar menos en papelería. Para sanar las finanzas públicas es indispensable un gran acuerdo nacional sobre las prioridades de inversión, la focalización de los subsidios, la reorientación del gasto y las nuevas formas de financiamiento. Con medidas paliativas apagamos la fogata, pero no controlamos el incendio. Pensar en el futuro no implica olvidarse del presente, pero salir del problema hoy para caer en otro mañana simplemente no sirve. Pensar en el futuro es reconocer que el desarrollo del país exige apuestas de largo aliento. Debemos encontrar nuevos motores de desarrollo que nos permitan insertarnos de mejor manera en la economía global y que nos ayuden a capturar una porción más grande de los crecientes flujos de comercio e inversión. El mundo ha cambiado y con él nuestras opciones económicas y nuestras ventajas relativas. El modelo de crecimiento ya no puede basarse en la exportación de café, azúcar y maquila; hoy hay que apostar a nuevos sectores, a nuevos actores y nuevos espacios geográficos con base en sus vocaciones y potencialidades. Los desafíos de la economía mundial son nuevos, nuestras maneras de enfrentarlos deben – por tanto – ser novedosas. Aunque suene irónico, hoy es un momento ideal para pensar más allá de la crisis. Los candidatos están conformando sus equipos de trabajo y empezando a formular sus planes de gobierno. Si tal como lo han ofrecido, encargarán tan importante tarea a las mejores mentes disponibles, deben asegurar que no se contaminen de la coyuntura y que no piensen en función de la campaña. Solo así podrán construir propuestas amplias, visionarias e integrales. Los candidatos deben estar claros de que sus partidos no harán esta tarea, no les interesa, son víctimas de su propia miopía. Esta responsabilidad es de ellos, de la forma en que impongan su liderazgo y de cómo hagan uso del poder que les confiere su cargo. Albert Einstein (cuya visión e intelecto nadie puede cuestionar) afirmó que “las crisis son una bendición para las personas y para los países, por que es precisamente en momentos de crisis donde nace la inventiva, se hacen los grandes descubrimientos y se crean las grandes estrategias”. Señores candidatos, hoy es cuando pueden demostrar de qué están hechos, no desperdicien la oportunidad.
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