Aunque la moneda física no comenzó a circular hasta el 2002, la idea y el germen, es decir la concepción del euro, se gestó por estos meses en 1998 y debe reconocerse que sus inicios no fueron alentadores.
Había quien creía que aquello era una difícil utopía que se estrellaría contra el dólar. Diez años después ya se ve que el éxito ha sido evidente. Hoy se cotiza a 1.60 dólares. La moneda con una denominación comprensible para todos ha tenido un elemento de cohesión, de tipo federal, para los 11 países iniciales y luego Grecia, en 2001; Eslovenia, 2007; Chipre y Malta 2008. Y ya tiene la luz verde Eslovaquia.
En la Unión Europea el euro ha tenido un claro elemento estabilizador y ante la impresionante escalada del barril del petróleo, gracias al euro hay países que han podido aguantar el tirón. El euro ha a sido un escudo protector. Desde el 2002, el precio del barril aumentó desde los 20 dólares hasta los más de 120 que ha alcanzado actualmente. Sin embargo, el precio pagado por los consumidores europeos debido a que, en términos de euro, el barril de 100 dólares cuesta 60 euros con el cambio actual, la subida ha podido diluirse...
También ha servido para controlar la inflación, tal es el caso de España. En esta primera década, el euro se ha convertido en la segunda moneda de reserva internacional. Los bonos denominados en euros representan el 49% del mercado mundial, una porción mayor que la correspondiente a los bonos negociados con dólares (35%).
No todo han sido bondades. No ha cosechado el aumento del potencial de crecimiento y de la productividad que se prometían en su creación. El euro ha sabido ser un buen defensa pero no tan buen delantero.
Para muchos expertos la nueva fase del euro debe conllevar a la economía europea a una coordinación entre las autoridades presupuestarias nacionales y la autoridad monetaria europea, situación que en Estados Unidos se cumple más eficientemente.
La economía de los 15 países que integran la Eurozona tiene una realidad excelente. Su Producto Interior Bruto es el 21,9% del mundial. Y en cuanto a la creación de empleo sus datos son remarcables, su paro se encuentra en los niveles más bajos de su historia: el 7,1% (hace diez años era del 11%).
En la coyuntura actual, con el crisis de las “subprimes” la economía de la zona euro está comenzando a sentir la crisis global de crédito generada hace nueve meses en Estados Unidos. Es cierto que euro en alza afecta las exportaciones, pero en general los empresarios de la UE deben estar agradecidos a la unión monetaria.
El euro va camino de la adolescencia con una infancia en donde no ha tenido significativas enfermedades y su desarrollo le puede augurar para el futuro una fuerza evidente.