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OPINIÓN

Para  enrarecer más el ambiente

Juan Héctor Vidal*
cartas@elfaro.net
Publicada el 12 de mayo de 2008 - El Faro
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Algo huele mal en Dinamarca. Bueno, la verdad es que siempre ha olido muy mal, pero ahora la fetidez es insoportable, excepto para aquellos que la generan -que ya se acostumbraron a ella- y los que tienen máscaras especiales para soportarla y seguirla  fomentando.

Qué otra cosa podíamos pensar al constatar  lo que está pasando con varios partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa cuando  la mayoría de salvadoreños se encuentra  en  un estado de virtual  indefensión ante la así llamada  “tormenta perfecta”.

Algunos diputados tampoco procesan el malestar de la población, que aunque ya la esté pasando difícil, todavía le queda un espacio para pensar en sus dirigentes y no precisamente para erigirles un monumento.

Se cae en el cinismo y la desfachatez, primero cuando se presiona para que una persona no pueda optar al mismo tiempo por dos cargos de elección popular y en la obscenidad política, cuando se sugiere sumar los votos de dos o más partidos para darle el triunfo por anticipado a alguien que puede ser vetado por la mayoría de electores. Con “pensadas” como esta última, puede ocurrir que un votante de derecha resulte eligiendo a un candidato de izquierda y viceversa. Con esta belleza de propuestas es como si a un enfermo se le   prohibiera consultar al doctor para curarse de la gripe, pero no le consultan en qué cementerio prefiere que lo entierren.

La desvergüenza de algunos diputados ha llegado a tal extremo que ya no disimulan su disposición de vender hasta a su madre (porque seguramente la conciencia ya la comprometieron con el mismo demonio) con tal seguir viviendo a costillas de los más pobres. No se necesita tener una bola de cristal para saber quiénes son los involucrados, aunque la “institucionalidad” la disfracen con el mensaje nada subliminal de que se trata de iniciativas personales.
 
Son los mismos que resucitaron después de que los electores los sepultamos en los comicios del 2003; los mismos que se confabularon para integrar ilegalmente el TSE; los mismos que apadrinaron la idea de separar las elecciones; los mismos que quisieran revivir la plancha nacional; los mismos que canjearon un antejuicio por la dolarización. Ahora hasta quieren ponerles mordaza a las periodistas por denunciar la corrupción ante la inoperancia de la Corte de Cuentas.

La ciudadanía debe estar consciente de los juegos peligrosos en que nos están metiendo algunos “padres de la patria” con sus coqueteos alrededor del transporte y los combustibles, el medio ambiente (que tiene mucho de minería verde), con las señalamientos de algunos de  su mismos colegas de que andan caminando por terrenos sinuosos que se extienden desde Sur América hasta el Polo Norte, y que han sido padrinos de prófugos de la justicia. Ah, y que le torcieron nuevamente el brazo a ARENA para consolidarse como propietarios del órgano contralor aunque el puesto haya tenido varios clientes del mismo partido.

Menudo problema en el que estamos metidos los salvadoreños. Ante la posibilidad de que gane el FMLN -que a muchos no les preocuparía tanto si tuvieran la plena certeza de que don Mauricio tendría todo bajo control- o que ARENA conserve el poder, teniendo que ceder más espacios que en el pasado para que “partidos taxis” lo mantengan siempre en jaque, mientras la sociedad es víctima del escarnio por su estoicismo y sus esperanzas de un mejor futuro económico, en armonía y dentro de un sistema político ético y socialmente responsable.

Los salvadoreños ganamos muy poco con las autoalabanzas que se escuchan desde la Asamblea Legislativa, mientras el comportamiento de sus distintas fracciones y el propio gobierno no nos convenzan de que su compromiso es con toda la Nación y que sus relaciones con los otros poderes establecidos son para garantizar la gobernabilidad democrática, no para llevar al país al caos.  



P.D. La reducción de US$ 15 millones anuales en el gasto dispendioso es una ofensa para los de a pie.

 

*El autor es economista y ex director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada

 

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