NOTICIAS
ELECCIONES 2009
MIGRACIÓN
EL FARO ACADÉMICO
INTERNACIONALES
OPINIÓN
PODCAST
REPORTE ESTRATÉGICO
ENCUENTROS
EL ÁGORA
PLÁTICAS
CARTAS
ESPECIALES
EDICIÓN ANTERIOR
ARCHIVO
SUSCRIBIRSE
RSS EL FARO


Tecnología
Libros
Revistas
Computadoras
Salud

 

OPINIÓN

Las negociaciones de alianzas ante las próximas elecciones: ¿Qué está en juego?

Carlos Gregorio López Bernal*
cartas@elfaro.net
Publicada el 21 de abril de 2008 - El Faro
Enviar Imprimir

En la última semana ha habido movimientos por parte de los partidos políticos; el denominador común ha sido la búsqueda de alianzas. Y es que las últimas encuestas dan datos que muestran tendencias interesantes. La ventaja de Mauricio Funes y el FMLN se mantiene; la situación de ARENA se complica: su candidato no termina de posicionarse (situación entendible porque acaba de ser nominado) y los problemas económicos impactan cada vez más en la población. Para complicar más las cosas el Ejecutivo ha perdido iniciativa y presencia, mostrándose impotente para enfrentar problemas como el precio de los combustibles, transporte público, etc.

En ese contexto se dio una reunión entre dirigentes de ARENA y PCN, que a todas luces fue la continuación de acercamientos ya iniciados. Si bien se intentó disfrazarla diciendo que era la “presentación” del candidato Ávila a los pecenistas (como si estos no estuviesen suficientemente informados de eso), es claro que el objetivo de la reunión era otro. No hubo resultados, al menos no trascendieron a los medios, pero es evidente que existe un creciente interés en el tema.

Por otra parte, un matutino informa que Funes “le extendió la mano al CD y el FDR”, gesto que conlleva el objetivo de negociar una “amplia coalición”. Es decir, derecha e izquierda están en procesos de negociaciones que eventualmente podrían conducir a un reagrupamiento de los dos grandes bloques políticos.

Es importante analizar qué intereses mueven a los partidos en estas negociaciones. ¿Qué pasa con la derecha? Ciertamente ARENA ha sido renuente a las alianzas en elecciones pasadas, pero esta vez la situación es diferente. Por más que se cuestionen o se maticen las encuestas, partido y candidato están en desventaja frente al FMLN. Las mismas encuestas dejan ver que la economía está a la base del desencanto y descontento de la población; tendencia que podría acentuarse por la poca capacidad de maniobra y respuesta que manifiesta el Ejecutivo. Por ejemplo, es realmente deprimente, la impotencia y falta de voluntad mostrada ante el problema del transporte público.

Por lo tanto, es entendible que ARENA se vea obligado a buscar alianzas. Aunque no lo digan públicamente sus dirigentes son conscientes del desgaste que conllevan veinte años de gobierno, y sobre todo, de que cada vez es más difícil que la población “siga esperando” soluciones a los problemas. Hace diez años todavía era “vendible” la excusa de la destrucción causada por la guerra, o decir que la economía no era competitiva porque no era libre, etc. Hoy ya no. Es más, parece que las “medidas creativas” de las que tanto se ufanó el presidente Saca se han agotado. Por lo tanto, ARENA tiene razones de sobra para buscar entendimientos con el PCN y el PDC.

No está del todo claro cuál será la agenda de estos partidos en sus tratos con ARENA. Y esta depende en buena parte de los cálculos que hagan sobre qué tan conveniente les es ir solos a las elecciones, de cara a mantenerse o ubicarse como tercera fuerza y a la posibilidad de conservar o aumentar su número de diputados. En todo caso, muchas de esas cuestiones pueden ser superadas con una buena negociación, arte que las tres partes dominan. Un factor extra a favor es que — a diferencia de una alianza o coalición en la izquierda — en el caso de la derecha los principios ideológicos e incluso las implicaciones morales no tienen mayor trascendencia. Más claro no pudo dejarlo uno de los voceros del PCN, que a condición de anonimato mostró el quid de la cuestión: los arenernos “no ofrecieron nada en concreto”. Es decir, en el momento en que lo hagan, la alianza se realiza. Menos descarada seguramente, pero poco diferente en el fondo, sería la negociación con el PDC. Por lo tanto, un “entendimiento” en la derecha es factible.

Más difícil será la conformación de una alianza o coalición entre los partidos de izquierda, porque al menos con el CD ya se hizo un intento que no condujo a nada, y más bien los distanció. Que Funes haya salido a tratar de rescatar la alianza demuestra la impericia política del FMLN, que obliga a su candidato a un sobre esfuerzo que bien pudo evitarse. El Frente no se equivocó al escoger a Funes, obviamente le ha atraído nuevos apoyos entre la población; tampoco está errado al afirmar que el desgaste de los cuatro periodos de gobierno de ARENA, más la crítica situación de la economía en los últimos meses, afectarán negativamente al partido en el gobierno; pero no consideraron que ARENA podía buscar alianzas con el PCN y PDC para compensar esa debilidad.

Un acercamiento entre FMLN y FDR tampoco es sencillo. Seguramente que los resentimientos y agravios de la ruptura aún pesan en ambos. Además, pareciera que el FMLN da por sentado que la base “efederrista” terminará votando por el Frente (o por Funes), tesis confirmada en parte por las declaraciones de René Canjura, alcalde de Nejapa. Es decir, hasta hoy la dirigencia del FMLN ha valorado que tendrá los votos de la militancia del FDR, sin negociar y hacer concesiones a la dirigencia de dicho partido.

La situación también es complicada para los partidos de izquierda que podrían aliarse con el FMLN. La famosa “tercera vía” murió por inanición. Corriendo solos las posibilidades de CD y FDR son reducidas, lo más seguro es que desistan de participar en las presidenciales y centren sus esfuerzos en las legislativas y municipales; en la últimas incluso han negociado localmente con el Frente. El problema está entonces en la presidencia. ¿Qué puede ofrecerles Funes a estos partidos que los haga olvidar las malas experiencias con la dirigencia del FMLN y además les retribuya adecuadamente su apoyo? ¿Qué pueden regatear el CD y el FDR ante el Frente?, ¿Cómo quedarían en una nueva negociación las condiciones previas del CD, que según los efemelenistas bloquearon los anteriores esfuerzos? Como se ve, los problemas que esta alianza debe superar son grandes. A simple vista pareciera que ninguno de los actores tiene una oferta lo suficientemente tentadora como para consolidar un acuerdo.

Y es que contrario a la derecha, en donde los beneficios pueden contabilizarse más claramente para todas las partes, en el caso de la izquierda las ventajas de una alianza tienen más sentido si las vemos en función de país y no de partidos políticos, y trascendiendo de las elecciones a un nuevo escenario, en donde la gobernabilidad será el factor clave.

Es claro que esta vez el FMLN tiene mejores posibilidades de triunfo, pero una cosa es ganar elecciones y otra es gobernar. Y no me refiero únicamente a la conformación del gabinete de gobierno, si no a la correlación de fuerzas en el órgano legislativo. Ya es conocida la manera en que la derecha (con ARENA en el Ejecutivo) negocia y se impone en la Asamblea. No hay indicios que supongan un cambio significativo en el caso de que ARENA se viera obligada a ser oposición. Sus aliados naturales estarían en la Asamblea. Es más, los democristianos ya probaron en la década de 1980 lo que significa tener a ARENA como oposición.

El FMLN no debe engañarse. Si llega a ganar la presidencia tendrá que pagar un alto costo en el legislativo; contar con aliados confiables y capaces en la Asamblea será imprescindible para enfrentar los retos del gobierno. Por otra parte, todo indica que en El Salvador todavía no hay condiciones para una “tercera vía”, al menos no como la sueña el CD y el FDR. Entonces, ¿por qué no aprovechar la excepcional coyuntura del momento para ensayar una transición en la que toda la izquierda gane? Una alianza en la izquierda requiere humildad y realismo político, pero sobre todo demanda ideales, compromiso con los intereses de la población más necesitada y con el futuro del país como un todo. ¿Será mucho pedirles?

* Catedrático de historia, Universidad de El Salvador

Enviar Imprimir

 

 
 
Google

     
 

+ OPINIÓN

EDITORIAL
No jueguen con la democracia

El Faro
[ OPINIÓN ]
Las negociaciones de alianzas ante las próximas elecciones: ¿Qué está en juego?

Carlos Gregorio López Bernal
[ OPINIÓN ]
¿Habrá Tierra?

Carlos Molina Velásquez
[ DESDE LA ACADEMIA ]
La campaña por el tíbet:
“no seas tan CNN”
Ricardo Ribera
[ OPINIÓN ]
Un comienzo desteñido para el Festival de Teatro

René Lovo
[ EL MIRÓN ]
Elegy

Luis Fernando Valero
[ GUAYUNQUIANDO ]
Aclaración necesaria
Guayo Molina
 
Plática con Flavián Mucci, sacerdote franciscano
 
 
 
Escribir carta
Leer cartas enviadas
 

 

                                                     Consulte el buscador de Google y encuentre las notas publicadas en El Faro
 

EL FARO.NET (Apartado Postal 884 , San Salvador, El Salvador)
Dirección: Bulevar del Hipódromo, Edificio 237, Cuarta Planta,
Zona Rosa, Colonia San Benito, San Salvador, El Salvador.C.A.
Teléfono:(503) 22 45 64 69, Teléfono-Fax:(503) 22 98 04 80
Todos los Derechos Reservados. - Copyright©1998 - 2006
Fundado el 25 de Abril de 1998