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OPINIÓN

La Justicia

David Ortez Quintanar
cartas@elfaro.net
Publicada el 21 de enero de 2008 - El Faro
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De niño me gustaba mucho ver un programa de lucha libre llamado Titanes en el Ring donde Martín Karadajian vencía a los malos, a los rudos y se consagraba siempre como campeón mundial. Eso era lo mejor: el bien siempre vencía el mal y se hacía justicia. Me voy a referir estimados lectores al valor jurídico de la Justicia que fue otra de las propuestas de derecho natural que realizó Tomás de Aquino que ahora más que nunca siguen vigentes en la aldea global.

Justicia según conceptos de los tratadistas jurídicos es el Supremo ideal que consiste en: La voluntad firme y Constante de dar a cada uno lo suyo, eso es en el estado moderno ni más ni menos, que aplicar las leyes que son instrumentos para impartir lo que sería de fondo justicia. El no tener esta claridad conceptual hace que los abogados tergiversemos muchas veces, los conceptos justicia y derecho, no todo el derecho es justo, y el reto consiste en hacerlo más equilibrado.

Un estado constitucionalmente responsable debe mantener determinados atributos como garantías para el correcto cumplimiento de la ley: Uno es el Control Constitucional, que es un sano balance entre los poderes públicos, donde cada cual controla los excesos jurídicos de su contra peso, ejemplos de dichos controles son, los vetos presidenciales o las interpelaciones parlamentarias a los funcionarios - la última fue hace once años. Otro atributo importante es la independencia judicial, que no implica que un tribunal juzgue a como le de la gana, sino que juzgue según evidencias y sin presión mediática, solo basado en el interés social que no es igual a expectativa social.

En términos económicos la justicia también es importante, que un inversionista o un empresario, tengan reglas claras y conozca sus derechos y obligaciones, implica que las normas digan bien claro que si las infringe, tiene determinadas consecuencias legales, pero por lo mismo si alguien vulnera sus derechos, también tiene acceso a tribunales u organismos imparciales, y sobre todo transparentes. Los juzgadores por tanto necesitan actualización jurídica constante y apoyo técnico material de los tribunales superiores.

Esto es una acción urgente a nivel país, como lo han mencionado otros columnistas, en el mundo jurídico moderno es inconcebible, que existan procesos por ejemplo de amparo que llevan más de dos años, o que un juicio se alargue más allá de lo razonable, y termine con sobreseimientos por haberse excedido en el plazo, todo eso es contrario a la pronta y cumplida justicia, justicia retardada es doble injusticia decía un colega y le creo.

El entorno de libre comercio, de la libre competencia, el laboral u otros, como mencioné en columnas pasadas, nos obliga por tener tratados firmados tratados internacionales que son superiores a nuestra legislación secundaria, a modernizarnos en el área judicial, y en el área administrativa, a que aplicando las leyes como estado, seamos efectivos y eficientes, de lo contrario en temas de libre comercio, en temas económicos, o en temas de competitividad y sustentabilidad, vamos a pasar en paneles arbitrales permanentemente por imponer barreras y obstáculos, al comercio o a la economía entre otras cosas. Imaginemos que si un inversionista ve complicado el panorama legal del país, preguntémonos ¿cómo serán las prerrogativas y perspectivas de la pequeña y mediana empresa, para hacer negocios frente al entorno legal del país?

Además la tan llevada y traída venta de la imagen de país atractivo para ser una plataforma de negocios, no es coherente cuando nos encontramos con situaciones tan dramáticas como: ser uno de los países más burocráticos para hacer negocios, que nuestro órgano judicial incumple siempre los plazos y que los cuestionamientos que se le hicieron al administración de justicia hace 15 años con la posguerra siguen igual.

El hablar del tema de la administración de justicia y aplicación del derecho, es un tema complejo que se debe abordar por diversas razones desde perspectivas amplias, que van desde la moral hasta la competitividad, y eso pasa por supuesto porque nuestros legisladores creen cuerpos normativos potables.

La Justicia podemos ver, está entrelazada con la seguridad jurídica pues la justicia misma materializa a la seguridad jurídica, y por ello en un estado constitucionalmente responsable que tenga como visión la vigencia de la seguridad jurídica, debe garantizar pronta y cumplida justicia para todos, tanto para los inversionistas extranjeros como para el más humilde ciudadano.

Cambiarle el rostro a la justicia es tarea de todos, de la sociedad civil que haga propuestas viables y coherentes, de los diputados que creen leyes creíbles y legitimables, de los abogados que adopten una práctica profesional basada en la decencia y las reglas claras. Es claro que las sociedades ideales solo existen en los libros, pero no por ello podemos dejar de buscarla o tenerla de paradigma, sino ¿cómo vamos a corregir el abuso del derecho del cual habló el Dr. Guillermo Manuel Ungo? O modernamente, ¿cómo vamos a corregir las deformaciones del mercado como los monopolios o los abusos de posición dominante? Los operadores de justicia y los abogados no pueden cambiar este rostro, por si solos, la Justicia como valor es tarea de todos los actores sociales, y para los abogados y la comunidad jurídica, su misión es encargarse de que el derecho como puente a la justicia sea viable.

No solo basta una corte suprema a la altura de las circunstancias globales, como ya se ha mencionado, es necesario un cambio actitudinal, que va desde la enseñanza del derecho hasta asumir el problema de la contradicción entre derecho y la justicia, lo cuales no es reciente, y después de llegar a este acuerdo empezar reinventarnos, en la construcción de una práctica jurídica responsable, solo así un día por ejemplo los abogados podremos ver a nuestros hijos a los ojos y decirles: yo hice un juramento profesional de ¡hacer prevalecer, si hay conflicto, la Justicia sobre el derecho!

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