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EDITORIAL

Conflicto de intereses en la ANEP

El Faro
cartas@elfaro.net
Publicada el 14 de enero de 2008 - El Faro
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El anuncio del presidente de la principal gremial empresarial, Federico Colorado, de aspirar a la candidatura presidencial de ARENA, supone una preocupante vinculación entre ambas instituciones.

Aunque algunos de sus directivos han estado muy relacionados al partido de gobierno (El presidente Saca, por ejemplo, fue líder de la gremial antes de alcanzar el Ejecutivo; el viceministro de Seguridad fue abogado de ANEP y el Secretario Jurídico de Saca fue director ejecutivo), ello no significa que necesariamente sus agremiados estén complacidos de vincular institucionalmente a la ANEP y a ARENA (si todos lo están, convendría entonces que se convirtieran en un sector más del partido de gobierno en vez de presentarse como una organización cuya función única es defender y administrar los intereses de sus agremiados, no la política partidaria).

Colorado debe renunciar inmediatamente a su cargo y los directivos de la ANEP distanciarse de las aspiraciones de Colorado, o pueden causar un daño grave a la institucionalidad de su propia organización.

Independientemente de las preferencias ideológicas de sus miembros –que deben ser variadas- la ANEP dice una gremial independiente y así debe continuar, si quiere aún tener alguna credibilidad  para influir en las decisiones nacionales.

El poder económico que concentra la organización no necesariamente significa poder político. Poco servirá de referente una asociación vinculada orgánicamente a un partido y, si no se desmarcan de inmediato de las acciones de su presidente, ni siquiera podrán influir en la selección del candidato de su propio partido (el de Colorado, aunque no esté inscrito).

Ni los empresarios, ni el Ejército, ni ningún otro tipo de institución, pueden ni deben asociarse a un partido político y con ello lanzar la amenaza velada de que vetarían a cualquier otro que llegara al poder, porque eso es un atentado a la democracia que tanto nos ha costado como nación.

En tiempos de paz, la ANEP ha realizado un interesante ejercicio al recibir a los diversos candidatos presidenciales para escuchar los planes de gobierno y expresar sus propias expectativas. Nada de esto será posible si no se distancian de su presidente.

Las ambiciones personales del señor Colorado no deberían afectar la institucionalidad empresarial, si sus miembros desean continuar siendo lo que han sido hasta hoy. 

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