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OPINIÓN Una verdad incómoda: no se pasenDavid Ortez Quintanarcartas@elfaro.net Publicada el 10 de diciembre de 2007 - El Faro El problema del transporte público es un problema generalizado en América Latina. Más de alguna vez me he subido en un bus, en un pesero, en microbuses y en Chile veo el famoso Transantiago y todos llegan a lo mismo…. un desastre. Por eso me asusta que a nivel regional y a nivel nacional los diputados nuevamente abusen de sus ciudadanos ¿cómo? aprobando un impuesto específico para los combustibles o proponiendo, como en Chile, un subsidio de casi 2 dólares por usuario, a pagar en ambos casos a las empresas de transporte por sus gastos en combustible y para que no aumenten el pasaje al usuario. El transporte es vital para la competitividad de un país. Redes viales óptimas y un buen servicio de transporte público son indicadores de la eficiencia en los servicios. Sin embargo, nuestras sociedades han permitido que el sector empresarial del transporte que domina el rubro se convierta en un oligopolio casi natural, con un peso político envidiable, pero con prácticas empresariales obsoletas, abusando tanto de su personal como del usuario. Preguntémonos: ¿Pagan estos empresarios seguridad social y previsional a sus chóferes? ¿Cuántas personas han sido víctimas de conductores y empresarios irresponsables que las han dejado con secuelas permanentes? Muchas veces escuche en los tribunales frases de dicho sector de que “un muerto vale a lo sumo diez mil pesos”…. ¡Y por cuotas! Por eso, el subsidio aprobado y financiado con un impuesto específico es una terrible distorsión a la economía, a la competitividad, a los precios a la canasta básica. El consumidor, lejos de ser beneficiado con un aparente congelamiento del pasaje, se ve afectado con los aumentos de precio al combustible, de por si ya muy altos, y que inciden en los costos de bienes y servicios. Esa medida es un proteccionismo o una barrera a la competitividad de la sociedad. Si existen esos subsidios, entonces ¿por qué no se legisla, como en otros países, como Chile un seguro obligatorio para daños a terceros, el cual se indexe al costo de refrenda en la tarjeta de circulación y que dicho fondo sea parte de un fideicomiso? Resulta, señores diputados, que la norma jurídica y la ley en general tienen una característica y es la bilateralidad; es decir, frente a un derecho existe una responsabilidad. ¿Cuál es la responsabilidad que los parlamentos fijan a estos empresarios? La responsabilidad social también es para ellos como lo es para todos, y los responsables de esta mala legislación en materia de transporte no son los empresarios del transporte, son los parlamentarios. Un impuesto específico como al aprobado, aparte de la distorsión de la economía que ya mencionaba, no es una solución sostenible… es inequitativo. Es como querer tapar un hoy en una llanta con un vendaje, distorsiona la economía pues obviamente es un impuesto regresivo y se vuelve difícil de recaudar, afectando a los sectores menos favorecidos de nuestra sociedad y volviéndose además un impuesto que con el tiempo será insuficiente por tener una recaudación decreciente. En el país existen varios impuestos específicos únicos y otro más como el aprobado si bien al fisco le reduce complejidad en su manejo recaudatorio, repito, es regresivo y con el paso del tiempo será insuficiente lo recaudado, Y después, ¿qué pasará?. El subsidio no podrá ser cubierto por el estado y se vendrá con la mágica solución de subir el monto de dicho impuesto específico único que afectaría tanto a quien usa gasolina Premium como al que usa regular o diesel, sin importar el vehículo que use y volviendo a repetir el círculo vicioso que ya he descrito y sin que la sociedad reciba una contraprestación por dicho subsidio. ¿Acaso no tenemos derecho los latinoamericanos a que se nos compensen los accidentes, el estrés producido por los atascos, y la contaminación que producen dichos autobuses? Con semejante precedente, no seria extraño que el día de mañana se apruebe nuevos específicos únicos para el papel de baño, para el aire y ojalá que hasta para el CO2 que producen los autobuses. Es interesante que en medio de tantos referéndum y plebiscitos a nivel continental hagan uno referido a este tipo de medidas, ¿por qué no? En Estados Unidos lo hacen a nivel estatal para ciertas iniciativas de ley, Costa Rica sometió a votación su TLC, ¿por qué no reformamos la constitución, señores diputados, para incorporar estos instrumentos de control a su función de legislar, de la misma manera que ágilmente aprueban estos decretos? La transparencia es buena como tan buena medida sería crear mecanismos que hagan una recaudación tributaria eficiente, que no es lo mismo que una recaudación fácil. Estimados diputados: comprendo que esto no lo han hecho de mala fe pero creo que no es la solución a un tema grave como el del transporte y sin querer hacen verdad la terrible frase gobeliana: “mentid, mentid que algo quedará”. Una frase que la vida me ha mostrado que es terrible en sus efectos hacia las personas como hacia el país. Hay otros temas con los que podemos fortalecer al empresariado de transporte nacional, como hacer que tengan un seguro que responda a los accidentes catastróficos, la seguridad previsional, los intereses blandos para que cambien sus unidades, pero no estos llamados subsidios financiados por un impuesto castigador, le es más útil al país en materia tributaria que un estado regulador adopte medidas relacionadas a convenios internacionales de doble tributación, régimen de precios de transferencia, armonizaciones arancelarias, que esto que han hecho. Finalmente, y aunque no tiene que ver con el tema, deseo extender mis condolencias a la familia del Ing. Eduardo Calles, recientemente fallecido, quien fue una de las mentes lúcidas en temas agrícolas del país y fue decano de la Facultad de Agronomía de la UES y rector de la ULS. Uno de los pocos en ser electo por unanimidad en dichos cargos y que junto a muchos profesionales compartió la visión de que el país podía ser diferente y tener mejores prerrogativas. Espero que la Universidad tome nota del deceso. Tener una sociedad mejor es la más legítima de las aspiraciones. El buen transporte es reflejo de una buena sociedad. Por lo tanto, señores parlamentarios, recuerden que los usuarios del transporte son consumidores que también tienen derechos y merecen nuestro respeto, pero si seguimos a nivel regional en ese rumbo no sería raro que se haga realidad la frase literaria de tiempos romanos referente al senado: con esos padres de la patria la república, mejor debe ser huérfana. |
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