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OPINIÓN / EL MIRÓN La cumbre y las izquierdasLuis Fernando Valerocartas@elfaro.net Publicada el 12 de noviembre de 2007 - El Faro Una vez más se ha celebrado una cumbre Iberoamericana, en este caso la número XVII. Ya se sabe que en las cumbres hispanoamericanas se tienen muy buenos deseos pero realidad práctica operativa poca a la hora de arreglar problemas, en la actual se ha firmado un impresionante acuerdo que es un ambicioso plan de justicia social para los 22 países que lo integran la comunidad iberoamericana que tiene previsto, reconocer, recíprocamente, los derechos pasivos devengados por un trabajador en cualquier Estado de la zona, de modo que puedan ser acumulados para definir una pensión global pagadera por el país en el que el trabajador termine su vida laboral. Situación que actualmente no existe. Además se ha hecho hincapié en acentuar los esfuerzos para la cohesión social en una zona que tiene en palabras de la presidenta anfitriona de Chile 205 millones de pobres y que el presidente Chávez de Venezuela no le agrada la palabra cohesión y le gusta más la de justicia. Perfecto. El caso es que se haga la cohesión y la justicia, social. Lo interesante de estas cumbres es lo que se cuece por debajo y lo que se calla por arriba, en donde los gestos, las dimensiones sociales requieren todo un curso y una especialidad: quién se reúne con quién, cómo se han saludado dos conocidos antes amigos y ahora distanciados, los contenciosos entre los países, que si Perú con Chile, que si Bolivia con Perú, que si Brasil con Venezuela, que si Colombia con Venezuela, que si México con Guatemala, que si Honduras con El Salvador, etc. Este año además en la clausura ha habido un hecho que ya no ha sido sutil y soterrado sino abierto y claro, lo cual es evidente que cuando algunos tienen incontinencia verbal al final los demás se hartan, tal ha sido el rifirrafe del Rey de España, Juan Carlos I con el presidente venezolano Chávez que llegó a llamar fascista al anterior presidente Aznar y el rey le pidió que se callara. Triste pero... No es momento de entrar a analizar la situación pero es más que evidente que en el mundo se está crispando excesivamente, pero de ello hablaremos en otra ocasión. Además de lo anteriormente apuntado, esta la cuestión ideológica, hoy en Iberoamérica hay todo un contencioso sobre el concepto de izquierda. Tenemos a Uribe, Colombia, y Berger, Guatemala, Calderón de México que son claramente de derechas. Todos los demás se definen de izquierda o de centroizquierda y sin embargo, hay, en esas izquierdas muchas izquierdas soterradas y muchas formas de ser de izquierdas. Hay quien adjudica al presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, de ultraderecha (ver El Mundo, Madrid, 8/11/07 Pág. 24) y al de Andorra, Santolaria de centroderecha, junto a Oscar Arias de Costa Rica. Y de centro son calificados Fernández de la R. Dominicana, Duarte Frutos de Paraguay, Zelaya de Honduras. Mediáticamente tenemos una izquierda que está en el candelero cada dos por tres, altisonante, agresiva que llama diablo y denuncia el olor a azufre hasta en el mismo atril de las Naciones Unidas a su enemigo acérrimo. Nos referimos al izquierdismo más extremo y puro, según su protagonista Hugo Chávez. Tenemos una izquierda con tintes socialdemócrata europeos cuya líder sería la presidenta de Chile, anfitriona de la XVII Cumbre Iberoamericana, Michelle Bachelet. La presidenta chilena acompañada pero no totalmente en esa ideología de ramalazos europeízas por la futura presidenta de Argentina Cristina Fernández, que añade al adjetivo europeo un populismo muy criollo, el peronista, que tampoco es de pleno derecho pero tizna, tinta ese socialismo izquierdista hispanoamericano. Su esposo Kirchner es un izquierdoso más a fin a la línea chavista aunque le gusta jugar al disimulo. A la izquierda chavista, postcubana, marxista, bolivariana se le une una izquierda indigenista, ancestral, comunitaria de Evo Morales de Bolivia, a la que ahora también se suma la de Rafael Correa de Ecuador que es más nacionalista que izquierdista y que es mas doctrinaria que política en un país en donde cada día se vacía más de sus nacionales y a los que les urge encontrar una auténtico camino para desarrollar sus países. Aunque mucho nos tememos que con las doctrinas que practican y sus actos van hundir más a sus países en la miseria por la indefensión jurídica que practican, no acorde con las reglas del juego, de un mundo cada vez más globalizado. Nadando a favor de la corriente pero de una manera lateral está Alan García, miembro de un partido de solera en el socialismo izquierdista, que ya gobernó y perdió una gran ocasión histórica. Ahora de nuevo intenta volver a aprovecharla y no se une a los cantos chavistas sino que desea que Washington y Bruselas le den el espaldarazo para poner a su país en la senda de enriquecerse y ganar peso económico en el concierto mundial global. En esta línea de estar bien con todos y poner huevos en todas las canastas está el nicaragüense Daniel Ortega reciclado de guerrillero izquierdista procubano, amigo de Chávez para que le financie obras públicas y refinerías pero que también pone una vela a los amigos capitalistas de su nuevo amigo el cardenal Obando, y a su vez no le hace ascos a recibir el presidente de Irán, que también tiene petróleo que es lo que el necesita y es un “apestado” de ciertas gentes de su área habitacional. En este mundo centroamericano se suma un socialista recién estrenado, que no ha tomado posesión de su curul. Es un socialista más de libro moderno, Álvaro Colom. También en Centroamérica nos encontramos con otro de difícil calificación. Hay quien le denomina socialdemócrata derechista, que lo es, pero no tanto, que jugó un papel importante y que hoy en segunda ocasión intenta querer repetir el papel pero nunca segundas partes fueron muy exitosas, nos referimos al tico Oscar Arias. Y en Panamá hay otro izquierdista más familiar que vivencial que es Torrijos Y luego está Tabaré Vázquez, uruguayo que es también de nombre izquierdista pero que desea que no se le note mucho, él va a lo suyo, y que desea que las multinacionales encuentren su acomodo en su país que son los que invierten y generan riqueza aunque ello de problemas. Y nos queda otro como gobernante con mando en plaza el izquierdoso del posibilismo izquierdista contra la pobreza, Lula, el brasileño que sabe que la izquierda, aun puede hacer algo, aunque ha visto lo difícil que es en ocasiones adecuar las ideas a la práctica y que el corazón de los compañeros es débil y se corrompe fácilmente manchando la honra y la fama de años de sufrimiento. Y estás son las izquierdas que están en esta 17 Cumbre Iberoamericana. Hay otras pero no gobiernan como la de México que se diluye en fantasmas y gobiernos paralelos que no van a ningún sitio y que acusan de los desastres naturales a los gobernantes aunque no sean ellos los culpables. Y por ultimo tenemos la izquierdista socialista de pedigrí europeo, cien por cien, que es Rodríguez Zapatero de un izquierdismo cada día más diluido que observa como su partido se está diluyendo en un reino de Taifas socialistas, en que cada “barón” socialista se convierte en un reyezuelo en su autonomía y, en algunas de ellas, para poder tocar poder debe aliarse con partidos que son la negación de su ideología, como son los partidos nacionalistas, antítesis del internacionalismo proletario y obrero de su querido PSOE. Así que ya vemos que las izquierdas que hay en la cumbre son demasiadas izquierdas como para llegar acuerdos entre sí y si a eso se añaden los problemas de los otros no izquierdistas la cosa no llegará muy allá. |
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