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OPINIÓN

Las leyes de suizos y la economía

David Ortez Quintanar
cartas@elfaro.net
Publicada el 05 de noviembre de 2007 - El Faro
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Cuando Dios le prometió a Abraham una tierra para poblarla junto a su descendencia no le prometió más que un contrato. Cuando usted elige un régimen patrimonial al contraer matrimonio no esta haciendo más que las bases de la convivencia económica en el matrimonio. Hará tiempo atrás un articulista recogió el pensar de muchos en el país cuando dijo que el problema del respeto de las leyes en El Salvador era que estaban hechas para suizos, entre esos muchos estaban profesores míos y porque no decirlo en su momento yo, sin embargo el tiempo pasa ahora soy de la opinión que los legisladores suizos hacen leyes adecuadas a su circunstancia, su realidad y sobre todo porque realizan un análisis económico del derecho antes de hacer las leyes.

El análisis económico del derecho no implica que todos los abogados seamos economistas ni mucho menos que los legisladores lo sean, pero si implica estudiar con rigor el impacto social de las leyes, eso significa adecuar las leyes a las expectativas sociales y evitar costos innecesarios al erario. Veamos 2 ejemplos muy prácticos: En el caso del sistema penal moderno es muy interesante ver que un alto porcentaje de los casos se resuelven por la vía de la confesión judicial negociada por el cual el fiscal o ministerio público logra una condena además a la vez ahorra al contribuyente los costos de “investigar” (las fiscalías y policías por lo general siempre están limitadas de presupuesto y medios en cualquier país), más el costo del tiempo de un tribunal o jurado en un juicio, y el imputado por su parte obtiene una sentencia menor evitando el riesgo de un juicio, donde un veredicto lo puede llevar a un máximo de la pena, si se prueban todos los hechos. De esa manera a juicio van, los casos verdaderamente relevantes o los casos donde el imputado tiene mucha probabilidad de ser inocente. Otro ejemplo es el caso de los menores, muchas veces un futuro delincuente puede cambiar su camino si sus padres los tutelan adecuadamente, o como los economistas plantean reducen el riesgo, llevar a un menor a un centro tutelar no siempre resuelve el conflicto y muchas veces es más eficaz la tutela paternal, la cual al cometer un menor un delito, aparte de ser este probablemente internado, civilmente los padres son acreedores de severas multas por su descuido o negligencia. En ese sentido, el derecho como sistema de incentivos y correctivos hace que un padre de familia sea previsor de una doble tragedia, la familiar y la económica.

En nuestro país podemos hablar de 2 personas que han sido precursoras de este tipo de análisis económico: el Dr. Guillermo Manuel Ungo (QDDG), en su tesis sobre el abuso del derecho nos expone los riesgos de cuando una persona natural o jurídica se excede de las prerrogativas que la ley le da, es decir incurre dentro de la estructura económica y social en abusos dentro del mercado, conductas monopólicas, inclusive en lo que se llaman delitos de cuello blanco, a eso los economistas le llamaron distorsiones del mercado. El otro precursor es el padre Francisco Javier Ibisate (QDDG) quien en sus escritos sobre temas como la dolarización nos exponía precisamente que las leyes como la de integración monetaria tiene objetivos de mercado de un grupo de poder y en definitiva llega a la conclusión que las leyes son un resultado de las expectativas de los grupos que dominan el aparato de poder público. Las propuestas de Keynes y de Josef Schumpeter de regular el mercado a través del estado y que estas regulaciones promuevan la generación de empleo y bienestar no pueden hacerse sino a través de la ley, a través del derecho.

Dicho lo anterior no es difícil observar que los legisladores muchas veces emiten leyes sin ningún vínculo con la sociedad, utilizando inclusive textos copiados de internet (un senador en Chile por ejemplo hizo un “copy paste” de Wikipedia para un proyecto sobre tecnologías, lo censurable es la ligereza de su análisis) temas álgidos como las reformas previsionales, la reforma laboral, la reforma tributaria han sido aprobadas con solo las visitas de expertos al primer órgano del estado. ¿Utilizamos las cifras y datos de la DIGESTYC adecuadamente en los procesos de estudio de las legislaciones para realmente saber si nos conviene una ley o no como país? Pese a que el derecho es una disciplina socio cultural, la estadística debe ser una de sus fuentes.

Eso es precisamente lo que muchos de los llamados estados del bienestar o estados sociales y democráticos de derecho han realizado, integran en el análisis de sus procesos, por ejemplo, los economistas y abogados regularon procesos como el de las remesas de dinero entre países de la Unión Europea, o el equilibrio entre las diferentes actividades económicas, producto de un fenómeno llamado el mal holandés, que se usa para denominar las consecuencias dañinas provocadas por un aumento significativo en los ingresos de un país. En Holanda fue producto de los yacimientos de gas y aumentos de precios de este que afectó la competitividad de los demás sectores de la economía. Estos fenómenos se repitieron en Portugal o España con las remesas, y cabria preguntarnos si en El Salvador o en Centro América sucede lo mismo con las remesas familiares desde Estados Unidos que han generado un aumento de efectivo pero han deprimido otras actividades económicas en la zona rural y los ingresos generados por dichas remesas no son ni siquiera parcialmente invertidos en fortalecer otras actividades económicas sino que son destinados al consumo.

Uno de los temas que me pregunto actualmente, es ¿si las universidades están formando a los profesionales para que entiendan este tema y su importancia? No es suficiente que en las escuelas de derecho reciban un curso de introducción a la economías y en las escuelas de economías uno de legislación. La clave son las herramientas de análisis para entender por qué ambas disciplinas se interrelacionan permanentemente, de lo contrario estaremos produciendo solo técnicos en masa que no podrán resolver los problemas que aquejan a nuestras sociedades.

Finalmente me pregunto ¿Sería bueno tener leyes suizas, verdad? Si aprendemos una décima parte de la interpretación económica de las leyes, su impacto y su planificación, creo que habremos avanzado 50 años de golpe. Por ahora como personas responsables nos toca hacer camino al andar y... tal vez lleguemos a Suiza.

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