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OPINIÓN / DESDE LA ACADEMIA Arrancó la contiendaRicardo Riberacartas@elfaro.net Publicada el 15 de octubre de 2007 - El Faro Todo se precipitó a partir de la decisión del ingeniero Zablah de ofrecer su candidatura para las elecciones presidenciales de 2009. Una iniciativa cuanto menos insólita, pues lo normal es que sean los partidos los que vayan a la busca de candidato. Y lo de Zablah fue al revés: aquí es el candidato quien sale a la búsqueda de algún partido que acepte llevarlo en su fórmula. Al menos ésa es la apariencia que se pretende mantener. Pero cualquiera sospecha que hay gato encerrado, mano peluda o compadre hablado. El ingeniero pretende convencernos de su inocencia y candidez. Su decisión de “ofrecerse” para rescatar al país sería idea solamente suya, sin compromisos previos con ninguna fuerza política, tampoco parte de algún plan turbio o estrategia oculta. Pero lo delató el coro de elogios que le dedicaron los de siempre: formadores de opinión, analistas y columnistas que de tanto poner sus plumas al servicio del poder han terminado “mostrando el plumero” y ya a nadie engañan. Pero para algo sirven: para alertarnos de cuáles son las jugadas en que el poder tiene algún interés. Si es que Arturo Zablah de verdad ha querido ser instrumento y en realidad ha terminado instrumentalizado, ocasión tendrá de desprenderse del abrazo equívoco en que parece atrapado hoy por hoy, desmarcándose y convirtiéndose en factor que suma y no en uno que resta, o que divide, que tal parece ser el cálculo hecho por el cerebro que maquinó la jugada. Lector de Maquiavelo, sin duda. Al jugador en las sombras lo sobrepasó su propio juego. Las consecuencias de su movimiento lo rebasaron pues se movió todo el tablero. El FMLN descifró la maniobra del caballo de Troya, ya muy ensayada desde la salida de Facundo Guardado y aún más tras el desprendimiento del grupo autodenominado FDR, y decidió anticiparse antes de que fueran a surgir más “ofrecimientos” ahora desde sus propias filas. Es así cómo, haciendo a un lado los tiempos previamente anunciados, se adelantó a proclamar que Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén serán los propuestos por la Comisión Política para integrar su fórmula para las elecciones presidenciales de 2009. Son muchos meses de anticipación que auguran una campaña electoral mucho más larga de lo habitual, para unas elecciones asimismo mucho más cruciales. La iniciativa del Frente provocó que el mismo día Ana Vilma de Escobar, actual Vicepresidenta de la República, destapara sus propias ambiciones. Al día siguiente hacía lo propio René Figueroa. Gran revuelo en los pasillos del poder y preocupación de la derecha mediática. En ARENA la planificación eleccionaria saltaba por los aires. Se esfumaba el tiempo previsto para la negociación interna y la búsqueda de consensos, así como la posibilidad de intentar recomponer la maltrecha búsqueda de una gran alianza de la derecha toda para conjurar una posible victoria de la izquierda en 2009. Lo peor: aparecían a la luz pública las dificultades y divisiones del partido de gobierno, amplificadas por las barras móviles y los vetos públicos que uno y otro bando esgrimían, en una lucha feroz y no del todo limpia, que había dejado de ser interna. Se ha vuelto hoy una quimera lo expresado por Elías Antonio Saca - presidente del COENA y en el tiempo que le queda Presidente de la República- de que se mantendrá la fecha de mayo de 2008 para oficializar pre-candidaturas en el partido gubernamental. Es obvio que eso le regalaría al FMLN más de seis meses de ventaja, un grave riesgo, por lo que ya están sonando voces que recomiendan el adelanto de la fecha. Las demás fuerzas políticas se verán arrastradas por la misma premura, lo que puede dañarlas a todas, incluida la maniobra emprendida con Arturo Zablah. Hoy por hoy el único partido que ha aprovechado la coyuntura y aparece con ventaja es el FMLN. Ya arrancó, cuando los otros están aún calentando motores. Además, encabeza su fórmula electoral con la figura mejor posicionada, con gran diferencia, en todas las encuestas de opinión pública. El país demanda cambios, en especial un cambio de rumbo, cosa que el FMLN podría garantizar, si es capaz de presentar un plan de gobierno sensato y realista que no arruine la alta credibilidad de que Mauricio Funes parece gozar ante la ciudadanía. Al FMLN le ha de bastar, hoy por hoy, con ofrecer un modelo de capitalismo “con rostro humano” que ofrezca garantías al empresariado no corrupto, que alivie la penosa situación de las mayorías empobrecidas, que apoye decididamente la generación de empleo y las iniciativas productivas de la pequeña y la mediana empresa, que inicie el viraje desde el neoliberalismo imperante hacia un modelo de economía social de mercado del que siempre se habló pero que nunca se ha implementado en el país. El eje central de la izquierda no puede ser el “socialismo del siglo XXI” sino qué tipo de “capitalismo del siglo XXI” promoverá en el país. Se trata de impulsar la fase primera de la “revolución democrática” pendiente, desarrollar toda la democracia real que cabe en el actual sistema, antes de plantear siquiera la pregunta por un cambio de sistema. Está bien que el FMLN no pierda de vista el horizonte hacia el que quiere avanzar y que señala el rumbo, pero ahora toca mirarse los pies y ver el terreno donde se darán los próximos pasos. Tras veinte años de dictadura civil arenera hay que virar, pero hay que hacerlo suave, para que no descarrile el trencito, aunque firme, para entusiasmar a todos los que en él viajamos y que se sienta que dejamos de ir cuesta arriba y empezamos a ir cuesta abajo. Me parece que el Frente así lo entiende y que tiene razones para sentirse optimista; en el fondo lo tiene fácil. Quien no lo tiene fácil es la derecha, con dos candidatos autoproclamados que son perdedores ambos. Falta de carisma y de capacidad mediática la una, directamente vinculada con el estrecho círculo de familias millonarias del país y con una pose demasiado aristocrática; sencillamente antipático y arrogante el otro, demasiado ideologizado y cargando además con la responsabilidad por el estrepitoso fracaso en materia de seguridad. El poder necesitará sacarse otra carta de la manga. Y además deberá hacerlo rápido, pues el tiempo juega en su contra. Está difícil porque no hay consensos previos y construirlos requiere de tiempo, del que no dispone. Una tercera opción fuera unificar fórmula electoral con los que se han ofrecido, para ver si en conjunto se compensan las limitaciones de cada quien. Es más difícil todavía pues las dos figuras que por ahora han emergido en el partido son difícilmente compatibles, pues representan estilos políticos distintos, discursos partidarios disímiles y diferentes modelos económicos dentro del capitalismo. ARENA tendrá que definirse pues también la pregunta por el rumbo es para ella cuestión crucial en la actual coyuntura. |
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