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Monseñor Romero es un personaje importante en la historia nacional. Su mensaje y su actuar, frente a la violenta situación de su época, lo convierten en un personaje amado y odiado al mismo tiempo.
La represión y la violencia aumentaban. Una guerra civil se empezaba a vislumbrar. Los índices de violencia aumentaban, la manifestaciones de sindicatos y asociaciones de diversos sectores se tornaban más intensas. Los cuerpos de seguridad nacional perseguían a los supuestos subversivos.
El 24 de marzo de 1980, Monseñor Romero fue asesinado. Hoy, después 21 años, El Faro intenta proporcionar al lector las piezas de una parte de esa historia. Una historia de muchas versiones, de innumerables puntos de vista.
La polémica sigue. Así, odiado y amado al mismo tiempo, Monseñor Romero influyó mucho en el proceso histórico salvadoreño. Al final, en usted, lector, queda la última palabra. |