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¿Cómo surge la idea de crear un nuevo partido?
Acordémonos que en 1979, específicamente el 15 de octubre, se dio un golpe de estado al presidente General Humberto Romero, argumentando que era un gobierno débil, que no velaba por los intereses del pueblo, que estaba influenciado por un grupo que tenía el capital y que era necesario cambiar. Aquellos eran los tiempos de la lucha sandinista contra Somoza en Nicaragua, la caída del Sha de Irán, eran los tiempos de Carter y del partido demócrata en Estados Unidos, que basándose en el concepto de la defensa de los derechos humanos, que fue un concepto malinterpretado y mal manejado, estuvieron a favor de todos los grupos izquierdistas en América Latina y en el mundo y de los gobiernos revolucionarios que se manifestaba en contra de la derecha y contra tiranos que no eran tan tiranos. Por ejemplo, Somoza, pues cuando el Comandante Cero tomó el Palacio Nacional para liberar a los presos políticos, resultó que sólo eran 83 ó 84 presos políticos, se argumentaba que Somoza había matado a Pedro Joaquín Chamorro y cuando después se supo que habían sido los sandinistas. También el Sha de Irán, que era la frontera o el muro fuerte del capitalismo contra lo que era oriente, donde estaba la influencia comunista tanto rusa como china.
En fin, todos sabemos como sucedió ese desastre mundial, como cayeron esos gobiernos, como se inventó que acá había una dictadura militar cuando prácticamente no la había, si utilizamos etimológicamente el significado de la palabra; y el descontento que en aquel momento no es tan manifiesto, prueba de eso es que la situación de los salvadoreños es mejor en 1979 que ahora, así que dan el golpe amparados, sustentados y auspiciados por un grupo llamado Juventud Militar. Era un grupo que había sido educado en otras carreras liberales en la UCA (Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, dirigida por la Compañía de Jesús) y los jesuitas, eso todos los sabemos. Estaba la Democracia Cristiana de Duarte que no seguía la línea de Adenauer (Konrad Adenauer, primer ministro alemán en la década de los 80) y que luego les quitó el apoyo, si no que seguían sus propias líneas basadas en el resentimiento político, ya que les había robado una de las elecciones que hubo, y parece que fue la de Romero. Estaba también, además de la Juventud Militar, la Juventud Demócrata cristiana donde había varios muchachos que habían estudiado en la UCA y en colegios católicos que ya tenían alta influencia izquierda y también por los movimientos de la iglesia de la liberación. Total que Duarte, a través de su comunitarismo, estableció unos cambios sociales drásticos, apoyados por algún sector de los Estados Unidos, como la reforma agraria, que fue un fracaso y ya lo ha demostrado ser; la nacionalización de la banca; imponiendo medidas populistas, usted puede ver las casas de los alrededores y que fueron construidas bajo ese régimen y que no podía pasar su presupuesto de cierta cantidad de dinero porque sino no les daban financiamiento y mire el resultado: son casas pequeñas, incómodas, mal construidas. Acabó con la agricultura, con el algodón, pues grandes propiedades productoras dejaron de serlo; es que se dieron anarquías de este tipo: por ejemplo, la Finca Florencia, de don Carlos Guirola, ya estaba dividida en pedacitos entre todos sus nietos, que eran como 22, sin embargo le cayeron encima por ser de los Guirola. Ya no había justicia, ya era resentimiento.
Por otro lado, de esa junta que sale del golpe del 79, habían varias personas afiliadas al Partido Comunista, que luego también renunciaron y dejaron solo a Duarte. Pues en todo ese esquema, en ese escenario, se pronunció un movimiento anticomunista puro llamado el Frente Amplio Nacionalista, el FAN, donde militamos varias personas: Alfredo Mena Lagos, un servidor, Ricardo Valdivieso, Ernesto Panamá y, lógicamente, Roberto d’Aubuisson.
En aquellos momentos surge entre la empresa privada una inquietud: ¿para dónde vamos? Pues estaban surgiendo grupos guerrilleros del frente comunista y movimientos de izquierda afines, el PCN (tradicionalmente, en esa época, el partido de derecha en El Salvador, dirigido en su mayoría por militares) estaba anulado; el único partido fuerte era la Democracia Cristiana, pero tenía esa su línea comunitarista, o el Partido Comunista a través de la guerrilla urbana, que ya se estaba gestionando o desarrollando en el campo. Entonces, nos preguntamos qué hacemos y la única alternativa era la creación de una tercera fuerza política.
Habían dos fuerzas políticas enfrente y transparentes, la Democracia Cristiana y el PCN, así que había que crear la tercera y había una tercera política "underground", o sea, subterránea, que era la del Frente. Entonces, creemos esa tercera fuerza política que se oponga por un lado a la Democracia Cristiana, que se oponga al Partido Comunista y que trate de rescatar un poco los valores perdidos en el PCN, que eran de derecha y procapitalistas, en el verdadero y buen sentido de la palabra. Por otro lado, teníamos que nuestro pueblo, y eso es por unos estudios que yo realicé, es eminentemente militarista, caudillista y no es izquierda. Si nuestro pueblo fuera de izquierda, la guerrilla hubiera ganado abiertamente, sobre todo en la Ofensiva del 89 en San Salvador; si nuestro pueblo hubiera sido izquierdista se levanta como se levantó en Nicaragua, bueno ahí se hizo no por ser izquierdistas sino contra un tirano que era Somoza. Así que nuestro pueblo no es izquierdista. Entonces, ya teníamos un caudillo que estaba surgiendo a través de presentaciones en televisión, por medio de sus discursos, y era Roberto d’Aubuisson; teníamos un militar que era Roberto d’Aubuisson, un militar a mucha honra. Así fue como decidimos fundar a ARENA
¿Cómo es que se van dando esas reuniones para la formación del partido?
Bueno, nosotros nos reuníamos prácticamente en forma clandestina. Ahí teníamos dos enemigos: la izquierda por un lado y por el otro la Democracia Cristiana. Salíamos en programas de televisión y después a escondernos, era lógico. Tanto es así que, cuando fundamos el partido, y esto es bien interesante, el 7 de mayo del 80, cuando se estaba celebrando el día del soldado, entonces decidimos en una finca, aquí por Santa Tecla, tener una reunión los del FAN con otros militares, entre ellos estaban el bien recordado Coronel Monterrosa y varios militares de la llamada Tandona. En ese momento yo era encargado de ir a traer las gaseosas, los tragos y las bocas, pues dio la casualidad que, mientras yo estaba afuera en esas diligencias, cayó el ejército y los capturó a todos. Inclusive los iban a fusilar y si no es por el General Adolfo Blandón, por Monterrosa, los hubieran fusilado, como subversivos.
En esa reunión de qué se les acusó...
De subversivos y de revolucionarios en contra del gobierno. Gracias a Dios, yo logré avisar a mi Tío, el Doctor Ricardo Ávila Moreira, y nos movilizamos para un habeas corpus para ellos, junto con otros militares para que no los fusilaran en el cuartel San Carlos y se logró sacar a los muchachos y se fueron autoexiliados a Guatemala. Allá es donde empezó a gestionarse el partido, con ayuda de la empresa privada, de los empresarios guatemaltecos. Allá nació la marcha de ARENA, allá nacieron los estatutos. Los que más tuvieron que ver en eso fueron Ricardo Valdivieso, Ernesto Panamá y otras personas, yo me quedé acá organizando, no me fui porque a mí no me capturaron, no tuve porque irme; incluso, el Doctor Armando Calderón Sol creo que anduvo fuera en aquellos momentos.
Cuando viene Roberto, creamos el partido, éramos treinta y cuatro personas. Entre los que estaban Gloria Salguero, un servidor, Julio Enrique Ávila, Oscar Serrato y su hijo Mario, Ernesto Panamá, Jorge Velado, Eusebio Argueta y hay varios que estamos en esa lista, pero costó formarla, costó esa fundación. Se hizo en el protocolo de mi tío, Ricardo Ávila Moreira, ahí está la escritura de constitución del partido; a tal grado que, porque no reuníamos la treinta y pico de firmas que nos pedían, tuvimos que pedirle al chofer de una persona, a la ama de casa de otro, a la manicurista de otra que si querían entrar y entraron, con miedo pero entraron, y así logramos las firmas.
¿Cuáles son sus primeros pasos?
Una vez fundado el partido, y que ya aparecíamos en televisión y en los diarios, ya nos preocupamos por reunir las tres mil firmas que también son fundadoras y que las tuvimos que presentar en el Consejo Central de Elecciones. El día que presentamos las firmas, la lista y los formularios adecuados, sufrió el primer atentado el partido. Cuando iba saliendo mi tío Ricardo, Billy Sol (Guillermo Sol Bang), la esposa del General Aguirre, Ricardo Valdivieso y otras personas, se situó enfrente del partido un pick up rojo y aventaron dos granadas de mano y ráfagas de ametralladoras. Ahí cayó herido mi tío Ricardo, Billy Sol, Ricardo Valdivieso, la esposa del General Aguirre, un guardaespaldas que tenía más de 200 esquirlas, total ese fue un desastre sangriento. Mi tío Ricardo fue el único que logró responder al ataque y cayó uno de los agresores, que lo recogieron y después supimos que había muerto. Fue un desastre eso y tanto es así que las tres mil firmas y el protocolo van manchados de sangre. Eso está ahí para la historia. Y a los dos días, un atentado contra Roberto, un balazo que le atravesó la espalda y que, gracias a Dios, no le tocó órganos vitales. Todas esas cosas son las que se vivieron en aquel momento. Fueron días duros y así nació el partido, como un partido eminentemente nacionalista, anticomunista y con un alto contenido social, porque sabíamos que teníamos que arreglar muchas cosas acá.
Ganamos las primeras elecciones, donde iba Roberto y Hugo Barrera (las elecciones presidenciales de 1984), pero no nos dieron el gane, inclusive, en aquellos tiempos venían a través de ANTEL los resultados de las juntas electorales y no coincidían con los resultados que se habían metido en el centro de cómputo. Roberto d’Aubuisson ganó las elecciones, sin embargo se las dieron a Duarte.
Si el Mayor d’Aubuisson hubiera llegado a ser presidente, ¿qué hubiera pasado en el país?
Nada, absolutamente nada. Hubiéramos trabajado por el país. Si el gane fue porque el pueblo lo quizo, acordémonos de la última concentración en el estadio y eso fue apocalíptico de gente, apoyando al Mayor Roberto d’Aubuisson. Donde él iba, se levantaba la gente apoyando a ARENA. Es que querían algo nuevo, que fuera diferente al PCN, que no fuera la izquierda y se habían visto golpeados y no creían ya en la Democracias Cristiana.
Si hubieran llegado a la presidencia en esa época, a cuatro años de iniciada la guerra, ¿hubieran intentado negociar la paz en ese momento?
Déjeme decirle una cosa que pocos saben: la firma de la paz se le debe a Roberto d’Aubuisson. Él quería la paz, quería arreglar las cosas, quería el bien del pueblo, no quería sangre. Tanto es así que le valió muchos disgustos con aquellos areneros recalcitrantes y radicales, porque de todo hay en la viña del Señor. Gracias a él firmamos la paz, él fue uno de sus gestores, él asesoró a Cristiani.
Sin embargo, hay sectores que acusan al Mayor d’Aubuisson de ser un arenero recalcitrante, así como uno de los que usted menciona
No lo era. Si no, nunca hubiéramos firmado la paz. También acordémonos que Roberto d’Aubuisson fue en aquel momento presidente de la Asamblea Legislativa y eso fue un arreglo. Esto también es bien simpático para la historia: mire, en un momento se habló de una libanización. Acordémonos que en Líbano eran moros contra cristianos y moros y cristianos contra musulmanes, o sea, era un despelote, se agarraban palestinos contra árabes y contra israelitas, árabes contra palestinos e israelitas; aquí casi llegamos a lo mismo, porque cuando no nos dieron el gane, se llegó un momento que se habló de una libanización porque parte del ejército se iba con nosotros al monte a pelear contra la Democracia Cristiana y a pelear contra la guerrilla y la guerrilla a pelear contra nosotros y contra la Democracia Cristiana y la Democracia Cristiana a pelear contra los areneros y contra los guerrilleros. Pero Roberto d’Aubuisson lo evitó sabiamente y aceptó la derrota con la condición de que si en las próximas elecciones ganaba ARENA iban a ser de ARENA.También hay otra cosa que muchos ignoran: Roberto d’Aubuisson dio un gesto de humildad y se retiró de la candidatura para la presidencia por el partido para las otras elecciones y apoyó a Cristiani, para que él no fuera un obstáculo para que el partido ganara. ¿Por qué? Porque a Roberto se le acusó de ser jefe de los escuadrones de la muerte en la Guardia Nacional. Primero, él en la Guardia era un teniente, antes de ser mayor y antes de ser capitán, como Mayor estuvo en la ANSESAL (departamento de inteligencia del gobierno salvadoreño en la década de los 70), entonces, habían jefes arriba de él; segundo, como decía Roberto; prueba de que no soy de los escuadrones de la muerte es que hay tanto dirigente de la Democracia Cristiana y de la izquierda en sus casas, sino, no estarían ahí. En cambio, los escuadrones de la muerte de la izquierda si mataron diputados, alcaldes, gente como Rodríguez Porth, como Peccorini, como el doctor Rafael Hasbún y ¿eso no eran escuadrones?
Recordémonos que la prensa internacional era dominada en aquel momento por la izquierda y lo que se sabía en el mundo era lo que ellos querían que se supiera. Acusaron a Roberto de matar a Monseñor Romero y no la han podido probar. Es más, cuando la muerte de Monseñor, al primero que acusaron no fue a Roberto, sino fue a la Guardia Nacional y al gobierno de Duarte. Cuando viene el entierro de Monseñor Romero acusan no a Roberto d’Aubuisson, sino a la Guardia Nacional de la masacre en el centro, cuando, gracias a Dios, había un helicóptero sobrevolando con periodistas holandeses que grabaron cuando guerrilleros, tapados y con asuntos rojos disparaban a la multitud desde las terrazas de los edificios; y eso lo supo la prensa internacional, demostrando que no fue la Guardia Nacional, lo que pasa es que habían guardias cuidando el Palacio Nacional, que asomaban por las ventanas las cabezas con el casco, y sin orden de disparar a nadie. Eso fue una masacre, ahí murieron como 400 personas y heridos y todo eso.
Así que lo de Monseñor quedó en el aire y después dijeron que fue Roberto. Entonces, con esa imagen internacional del hombre que mató a Monseñor Romero, sin haberlo sido, las películas que habían hecho sobre el tema. Así que con esa imagen, con esa furia en contra de él, mejor dijo que renunciaba a la candidatura y se la dio a Alfredo Cristiani. Son cosas que muchos de los salvadoreños ignoran.
Usted menciona que recibió ayuda de los empresarios guatemaltecos, ¿qué otros sectores apoyaron la formación de ARENA?
Bueno, parte del ejército, la empresa privada salvadoreña, gente campesina que en sus cantones y caseríos ayudaron a formar el partido. Prácticamente, eso es lo que ha logrado que el gobierno de ARENA esté vigente durante 20 años de fundación y tres gobiernos presidenciales, independientemente de lo que digan para bien o para mal de estos gobiernos. Pues ha funcionado, por lo menos para evitar que el país cayera en manos de la izquierda recalcitrante y para mantener la libertad. Porque, desgraciadamente, no tenemos una izquierda en el país a la europea, no es una izquierda moderada. Allá se puede convivir y trabajar con la izquierda, pero aquí lo que se teme es que vengan con revanchismos y resentimiento social
Estados Unidos no veía con buenos ojos la formación de ARENA, porque lo consideraba un movimiento de ultraderecha...
No digamos Estados Unidos, su pueblo es de derecha, sino el gobierno de Carter
¿Usted recibió alguna petición formal y expresa de algún funcionario de la embajada de Estados Unidos pidiéndole que hiciera de lado la formación del partido?
No, al contrario, pues miembros del senado republicano, como Jesse Helmes y otros, que apoyaron la formación del partido.
¿y alguno de sus compañeros recibió una petición de la embajada para que no formaran al partido?
Ninguno. Eso sí, ninguno.
¿Qué sentimiento puede expresar como fundador de ARENA?
Por un lado, logramos que el país no cayera en la órbita comunista soviética, ni cubana, ni china; segundo, que se evitó que hubiera más pobreza y cayera en la miseria, como cayó Nicaragua. Estoy orgulloso, lo sigo estando, logramos un propósito y seguimos luchando por él.
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