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Departamento 15

La década de la paz

Sandra de Barraza
cartas@elfaro.net
Publicada en enero 2002- El Faro

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Estos diez años han sido de aprendizaje democrático, en una convivencia pluralista y que inicia con un profundo sentimiento de desconfianza e inseguridad. Fue difícil sentarse con aquellos que se consideraban adversarios. Pero, los medios de comunicación han tenido un papel clave en aprovecharlos para dar espacio para emitir opinión y esto, desde mi perspectiva ha sido el gran logro de la década. Los ciudadanos, aquellos que de no fueron actores en los grupos enfrentados, han ido conociendo quién es quién, hemos ido reconociendo las debilidades y las fortalezas de cada uno; y también advirtiendo, objetiva o subjetivamente, de las amenazas y las oportunidades de nuestro débil sistema democrático.

La paz la suscribieron dos grupos en enfrentamiento armado que lucharon durante más de 12 años. Los dos grupos negociaron lo que desde su perspectiva, consideraron fundamental. La Fuerza Armada, las instituciones de "seguridad", el sistema de administración de justicia, la tenencia de tierra, la orientación y contenido del "modelo económico" y otros temas fueron la inspiración de los debates y la base para proponer estructuras institucionales que impulsara y consolidaran la democracia.

A partir del Acuerdo, surgen Comisiones, Grupos Ad Hoc, instituciones, programas y proyectos que buscaban satisfacer lo que se acordó. El Acuerdo de Paz, inspiró el surgimiento de Programas de Reconstrucción y de Secretarías de Reconstrucción que administraron millonarios recursos para establecer condiciones favorables a la reinserción de los excombatientes de los dos grupos armados. Se definieron indicadores y se realizaron estudios para priorizar sectores y áreas geográficas y poblacionales mayormente afectadas, Con este marco, se crearon todas las condiciones para que surgieran iniciativas institucionales comprometidas con programas de inserción y reinserción que demandaban metas y capacidad emprendedora de los beneficiarios.

Se diseñaron programas para el desarrollo empresarial, se crearon líneas de crédito para el montaje y desarrollo de iniciativas empresariales, los centros de educación crearon programas para la formación acelerada en todos los niveles educativos. :Las universidades tuvieron programas especiales para dar grados de licenciatura a excombatientes. El significado y la dimensión del reto nacional fueron inspiración y justificación para que la Banca Internacional y el PNUD convocaran a varios Grupos Consultivos con el propósito de conseguir recursos de la cooperación internacional. Los montos ofrecidos fueron sustancialmente mayores a los comprometidos y ejecutados. Al final, aunque la información nunca ha sido precisa, es posible afirmar que los acuerdos de paz fueron sustancialmente financiados con fondos nacionales y legitimados por la cooperación.

De todo esto, tenemos que preguntarnos qué ha quedado y qué se aprovechó. De todo esto, al llegar a los 10 años de la firma de los acuerdos sería necesario una evaluación para determinar qué fue lo aprovechado. Sería necesario revisar el monto de tierra transferida y el destino que se le ha dado. Pocos son los casos empresariales se conocen porque han logrado alianzas verticales en la producción y se han orientado el mercado externo. Las tierras, en general, han estado abandonadas, reflejando el poco interés y prioridad que se la ha dado a la agricultura.

Las iniciativas para la concertación de acuerdos no han dado todo lo que se esperaba. En el caso del Foro de Concertación Económica y Social, las condiciones subjetivas que imperaron, como fue la falta de confianza, no permitieron aprovechar el espacio en todo su potencial. Pero se aprendió a sentarse en una misma mesa y a asumir tareas conjuntas. Se dio un producto y la estructura se incorporó a la institucionalidad gubernamental.

La necesidad de acuerdos sigue vigente, y esto ha inspirado otras iniciativas. Pero, y muy importante para la vida democrática es el reconocimiento a la reconversión que ha tenido la Fuerza Armada. Allí, a diferencia de la Corte Suprema de Justicia, sí hubo depuración y a la fecha, el mejor indicador del resultado, es el desconocimiento, casi generalizado, del nombre y apellido de la persona que ocupa el cargo de ministro de defensa.

Los acuerdos suscritos afectaron y responsabilizaron a los miles y miles de ciudadanos que hemos ido recuperando el gusto de movilizarnos con relativa libertad y también hemos ido asumiendo la responsabilidad de emitir opiniones públicas sobre los temas claves para nuestro desarrollo y nuestra institucionalidad. Hace falta mucho ciertamente porque en estos diez años hemos reconocido la incapacidad que los partidos políticos han tenido de asumir el papel que les corresponde y miles de salvadoreños aun siguen sin tener oportunidad de satisfacer sus necesidades fundamentales. De allí que muchos siguen viendo fuera del territorio nacional, el único espacio para su desarrollo, de allí que muchos continuamos luchando para que los políticos tomen conciencia sobre su papel en la construcción de la democracia.

La suscripción de la paz en diciembre de 1992 fue un suceso esperado por todos aquellos que nos quedamos en este territorio enfrentando la incertidumbre que generaba los enfrentamientos, las tomas de edificios públicos, las quemas de llantas en el centro de la ciudad, las marchas de protesta, los temores de acusaciones infundadas, el sufrimiento por familiares o amigos desaparecidos y obviamente la persecución o el delirio de persecución que se generaba a partir del entorno en el que se vivía. La paz, nos ha dado oportunidad para construir. Hemos logrado mucho...pero la tarea no esta concluida, más bien tenemos que reconocer las amenazas y las debilidades para construir una sociedad en donde el pluralismo se convierta la base y el recurso para el desarrollo.

 

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