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Duarte y la democracia

José Ricardo Perdomo
cartas@elfaro.net
Publicada en enero 2002- El Faro

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José Napoleón Duarte, un líder carismático, luchador tenaz e incansable, anticomunista de convicción, profundamente comprometido con la construcción de la democracia y la justicia social, en El Salvador y Centroamérica. Llegó al poder en 1984, por elección popular, en medio de un feroz conflicto armado entre la guerrilla y el gobierno, con una fuerte influencia y poder de parte de los militares y los Estados Unidos. Inicia su gobierno en medio de una guerra, con alta dependencia económica, política y militar de los Estados Unidos, confrontado con el poder económico y la cúpula de la gran empresa privada y con las organizaciones sociales simpatizantes de la guerrilla. Contando solo con el apoyo de las organizaciones democráticas de trabajadores y campesinos, de los pequeños y medianos empresarios, de la jerarquía de la iglesia católica y de los gobiernos de países demócrata cristianos.

Con esa limitada y estrecha capacidad de maniobra política, Duarte formó un gobierno y desarrolló un plan para alcanzar un objetivo fundamental: SENTAR LAS BASES PARA EL NACIMIENTO DE LA DEMOCRACIA EN MEDIO DE UN CONFLICTO ARMADO Y CON ALTA DEPENDENCIA DE LOS EEUU. Eso implicó aliarse con los militares para impedir un triunfo militar de la guerrilla, pero una alianza acompañada de una concientización permanente para la transformación, hacia la democracia, de la institución armada y la erradicación de elementos comprometidos con crímenes y violaciones a los derechos humanos. Paralelamente desarrolló un proceso de diálogo y negociación con la guerrilla, acompañado de profundos cambios políticos, económicos y sociales, para que la guerrilla depusiera las armas y se incorporaran al proceso democrático.

Fortalecer una alianza con los EEUU en medio de la guerra fría, para mantener la asistencia económica, militar y política, para contrarrestar el abierto respaldo y cooperación de la Unión Soviética, Cuba y Nicaragua sandinista a la guerrilla salvadoreña; y por otro lado que ayudaran a controlar los abusos de algunos militares y evitar el golpe de Estado. Para no quedar aislado y atrapado en el circulo nacional y con los EEUU, abandera el proceso de diálogo y negociación con todos los presidentes centroamericanos, para tener avances democráticos en toda el área, como un seguro colectivo del proceso para impedir retrocesos y excesos de influencia externa, teniendo como un objetivo de corto plazo, democratizar a Nicaragua y terminar con la dictadura del sandinismo. De aquí que los Acuerdos de Esquipulas constituyeran hechos históricos que marcaron profunda e irreversiblemente el camino de la democracia y la soberanía de los países y pueblos de Centroamérica.

Duarte logró ver realizados muchos de los objetivos deseados, pero son las nuevas generaciones las que están disfrutándolas. Lastimosamente quedaron muchas otras pendientes y la fulminante enfermedad le impidió seguir luchando por sus ideales.

Deseo terminar este breve ensayo, sobre el papel de Duarte en la democracia durante su gobierno, contando una anécdota personal que ilustra su profundo compromiso con la democracia. Siendo Ministro de Economía del Gobierno de Duarte, recibí la visita de los tres altos dirigentes y candidatos a la Presidencia de la República, de los tres partidos políticos ARENA, PDC y MNR, para pedirme que aceptara el cargo de Presidente del Consejo Central de Elecciones, ya que consideraron que mi persona podría garantizar unas elecciones limpias, de amplia participación, técnicamente organizadas y que se respetaría la voluntad popular.

Les respondí que tendría que consultarlo con el Presidente Duarte, antes de dar cualquier respuesta. Al día siguiente, después de una reunión del Gabinete Económico, caminado con el presidente Duarte en uno de los corredores de la segunda planta de Casa Presidencial, le conté sobre la propuesta de los candidatos, él me manifestó que ya sé lo había comentado el candidato por el PDC, y me dijo lo siguiente: "Nosotros no vamos a pasar a la historia por los avances en la economía, sino por haber consolidado la democracia. Tú ya hiciste un buen papel al haber impedido que perdiéramos la guerra por la parte económica, bajamos la inflación, creamos miles de pequeños, medianos y micro empresarios, fortalecimos a la clase media económica y dimos pasos firmes hacia la democratización de la economía, aún en contra de los intereses del gran capital de extrema derecha. Andáte para el Concejo, hagamos elecciones limpias y si Cristiani y ARENA ganan, les vamos a entregar el poder.

Sabiendo de antemano que si llegan al poder nos van a querer joder, nos van a desprestigiar y si pueden nos van a meter a la cárcel".

Yo le respondí que iba a aceptar el cargo, que estaba comprometido en la lucha por la democracia y que le pedía dos cosas: que me respaldara ante las presiones de los gringos, los militares y el PDC, que si Cristiani ganaba limpiamente iba a respetar el resultado y que él me acompañaría en el acto de la entrega de las credenciales a los ganadores de las elecciones. Duarte estuvo de acuerdo, me respaldó en los momentos difíciles y me acompañó para entregarle las credenciales de candidatos electos a Cristiani y Merino. Sus palabras fueron proféticas, al tomar posesión el nuevo gobierno se desató una campaña de desprestigio y persecución contra todo lo que hubiera sido parte del gobierno de Duarte.

La historia le hará justicia a uno de los héroes más grandes por la democracia en El Salvador y Centroamérica: José Napoleón Duarte.

*El autor fue Ministro de Economía durante la presidencia de José Napoleón Duarte

 

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